22 sept. 2019

Hablemos sobre New Adult “made in Europe” y experiencia Erasmus


Este 2019 se cumple una década desde la aparición de la etiqueta New Adult en los Estados Unidos y un lustro desde que las editoriales españolas empezaron a publicar novelas de esta etiqueta escrita por autores nacionales. También es este mes de septiembre se cumplen 10 años del inicio de mi experiencia Erasmus. Siempre me ha sorprendido que esta experiencia universitaria tan europeísta apenas tenga presencia en la cultura popular europea.
Las primeras editoriales españolas que apostaron entre finales de 2014 y principios de 2015 por publicar novelas New Adult escritas por autores nacionales fueron: Plataforma Neo, Ediciones Kiwi, Click Ediciones y Titania. Entre las autoras pioneras destacan dos por ser las más leídas, las más seguidas en las redes sociales y las que han marcado las directrices de lo que debería ser el New Adult español: Alice Kellen y María Martínez. Una etiqueta que llegaba para innovar y renovar el panorama juvenil y romántico y que, sin embargo, con la evolución de las citadas autoras y otros que han llegado después nos ha decepcionado un poco a los que esperábamos mucho más.
Esta imagen muestra el cambio de diseño de la cubierta de la primera novela de la trilogía Volver a ti escrita por Alice Kellen que Titania publicó en España en la primavera de 2016 y con la que se ha publicado en Argentina este mes de septiembre. Esta novela es un buen ejemplo del New Adult que se ha publicado en Titania hasta hace unos meses y que encontramos en muchas novelas autopublicadas y aquellas publicadas por otras editoriales. Sus características más reseñables, más allá de la edad de los personajes principales entre los 18 y los 25 años, serían: su ambientación anglosajona con preferencia por los Estados Unidos, la presencia de tópicos y situaciones clásicas de cualquier novela romántica escrita a partir de los años 80 o 90, la introducción de escenas sexuales explícitas con una descripción casi idéntica entre ellas y la conversión de éstas en pornografía escrita con la presencia de lenguaje obsceno, y la publicación de tableros en Pinterest que a mí como lectora me condicionan al imaginarme a los personajes con los rostros y los cuerpos perfectos de diferentes modelos, actores y cantantes. (Fuente: https://twitter.com/UranoArgentina/media). 
Quizá ha llegado el momento de hacer una relectura crítica de la trayectoria de las novelas publicadas en España bajo la etiqueta New Adult. Quizá también sea el momento, o éste esté cerca, de apostar por la compra de los derechos de autores europeos y de su traducción al español. En la Literatura Juvenil y Romántica hay una saturación de escritores anglosajones, y sería interesante apostar por otros países y que el lector español pueda conocer lo que se publica en Francia, Alemania, Italia, Suecia o Islandia por citar algunos países de los que se pueden encontrar novelas traducidas al español en las librerías y con tramas ambientadas en su territorio. Quizá ahora que está habiendo cambios de editores en sellos editoriales de cierta importancia sea el momento de incluir algún autor no anglosajón ni español en sus catálogos: Miriam Chamorro en Plataforma Neo y Leonel Teti en Umbriel editores.
En los últimos meses Titania está introduciendo pequeños cambios en su catálogo con nuevos autores nacionales, nuevas colecciones y sutiles cambios en el diseño de sus cubiertas como las de esta imagen. Se agradece que se introduzcan cambios tras ciertas actuaciones que habían sido muy criticadas en las redes sociales y tras la publicación dos novelas que a mí me decepcionaron: una narraba una historia de amor tan fría que en ningún momento percibí la atracción y/o tensión sexual entre los protagonistas, y la otra por romantizar una relación más cercana a la violencia de género que a un amor saludable. Las dos novelas de la imagen me han parecido unas apuestas arriesgadas por el estilo elegante y poético de sus autoras, por su ambientación en España y por tratar temas delicados poco presentes en la Literatura Romántica contemporánea. Estefanía Yepes ambienta el principio de El último llanto de los delfines en Málaga, denuncia la existencia de los escritores fantasmas (ghost writers) a través de las presiones a que someten a su protagonista para que ejerza tareas que van más allá de las que les correspondería según el contrato de trabajo que había firmado y narra el erotismo desde la insinuación sin utilizar un lenguaje obsceno pero sin llegar al white romance que caracterizan a las novelas románticas escritas por Raquel de la Morena. Por otro lado, Alexandra Roma ha escrito una mezcla de Young Adult y New Adult ambientada en Salamanca, ha narrado una historia feminista a dos voces donde destacan la imperfección de las personalidades de sus protagonistas y cómo evolucionan estos a través de sus fracasos, y ha tratado en ella temas clásicos de la Literatura Juvenil que ha entremezclado con otros de actualidad como, por ejemplo, el acoso sexual de productores reconocidos hacia jóvenes actrices que dan sus primeros pasos en el cine o la televisión y donde les gustaría poder construir una carrera exitosa. (Fuente: Elaboración propia).
El New Adult es una etiqueta que surgió en los Estados Unidos encuadrada dentro de una determinada tradición literaria y un concreto contexto sociocultural. Pronto llegó a Europa con los vicios que eran producto de las limitaciones propias de su país de origen como ya había sucedido antes en otras disciplinas y las corrientes revolucionarias que también se habían originado en los Estados Unidos como, por ejemplo, la Nueva Arqueología en los años 50 del siglo XX. Lo ideal hubiese sido que al llegar el New Adult a Europa hubiese ido mucho más allá y hubiese sabido acercarse al lector potencial e intentar reflejar su realidad. Sin embargo, la mayoría de los autores optan por ambientar sus novelas en los Estados Unidos cometiendo pequeños errores de contextualización al europeizar sus tramas, por narrar las tópicas historias de amor, por tratar los temas clásicos de la Literatura Juvenil y por crear personajes con cuerpos perfectos e infancias traumáticas. A pesar de todo lo mencionado, hay autores que se han atrevido a explorar temas de actualidad y diferentes etapas de una relación sentimental o las diversas relaciones que existen en la vida real: un road-trip en coche por Europa en Live de Javier Ruescas, el desamor en Londres después de ti de Jara Santamaría, la violencia de género sólo en la faceta psicológica en No me quieres, no te quiero de Victoria Vílchez, el deporte de élite con la ambientación en el mundo del patinaje sobre hielo en Tan sólo un segundo de Virginia S. McKenzie, la discapacidad física en El club de los eternos 27 de Alexandra Roma, los micromachismos en Había una fiesta de Marina L. Riudoms, los trastornos de la conducta alimentaria en Joder si te quise de Elsa García, los claroscuros de Instagram y la necesidad de una desconexión digital en Mi nombre es Greta Godoy de Berta Bernad o la depresión en La chica del corazón de agua de Sonia Lerones.
Estas son dos de las escasas novelas que se han publicado en España sobre la experiencia Erasmus en los últimos 30 años. La lectura de ambas me ha provocado cierta añoranza de mi experiencia vivida hace ya una década. Cualquier persona que en los últimos treintapocos años haya disfrutado de una beca Erasmus entenderá muchas situaciones, vivencias y emociones que caracterizan esta experiencia, que marcan a los que la hemos vivido y que Alfredo Escardino y Carlos Carranza ha reflejado en sus tramas. Una erasmus en Bruselas muestra esa experiencia en sus primeros meses a mediados de los años 80 con un contexto muy analógico, mientras que No me cuentes cómo termina la historia noveliza la propia experiencia del autor en un contexto más tecnológico y más cercano a la actualidad, aunque en un momento que aún las redes sociales no tenían tanta presencia en nuestro día a día. (Fuente: Elaboración propia).
Me gustaría que se escribiesen y publicasen más novelas que centrasen su trama en narrar la experiencia Erasmus desde diferentes perspectivas y con los claroscuros que ésta esconde. Sería interesante leer novelas que ficcionaran como debió ser la Erasmus en el contexto analógico de los años 90 y principios de los 2000 sin redes sociales ni móviles, pero cuyos recuerdos estarán en álbumes fotos y postales enviadas o recibidas. También me encantaría que hubiese un proyecto paneuropeo que publicase novelas que recogiesen las vivencias y anécdotas de esta experiencia tan europeísta desde el punto de vista de las distintas culturas europeas y que las tradujesen al resto de países. Recomendaría que éstas estuviesen escritas por personas que hayan vivido una Erasmus y que vayan más allá de la imagen tópica del orgasmus y las borracheras.

18 ago. 2019

“Mi nombre es Greta Godoy” (Berta Bernad)

(Leído entre mayo y junio de 2019)
(Fuente: Elaboración propia).
Mi nombre es Greta Godoy es la novela con la que debuta Berta Bernad (Madrid, 1988) en el mundo editorial tradicional siendo representada por una agencia literaria: Editabundo. Planeta la publicó el 9 de abril de 2019. Se trata de una edición en tapas duras con sobrecubierta que cuesta 18,50 euros mientras que el e-book cuesta 10,99 euros. Tiene 384 páginas y 42 páginas.

Atractiva campaña de lanzamiento de la novela que hoy reseño. El diseño de la imagen publicitaria, la novela y las palabras elegidas impactan. (Fuente: https://twitter.com/EditabundoA/media). 
Mi nombre es Greta Godoy es un New Adult actual, bastante autobiográfico y arriesgado por ir contracorriente. Berta Bernad noveliza su propia experiencia como instragrammer, pero también parte de lo que está aprendiendo de la desconexión digital. Muestra al lector los inicios de una recién licenciada en Periodismo en Instagram y cómo poco a poco su vida acaba girando alrededor de esta red social. Greta Godoy es una joven de unos 23 años que en pocas semanas consigue un gran número de seguidores y se convierte en una influencer. Lo que más me ha gustado de esta novela es cómo Berta Bernad muestra los claroscuros de tener una vida tan expuesta en la que vendes tu intimidad personal y sentimental, la adicción en la que podemos caer por el uso que hacemos de las redes sociales y las reflexiones de Greta Godoy sobre Instagram y el fenómeno influencer.
Admiro a Berta Bernad si la escritura de esta novela le ha servido como terapia y como una manera de reencontrarse a sí misma. Sin embargo, no me ha convencido que la carrera de Greta Godoy como instagrammer haya ha durado poco más de dos años. Hubiese agradecido un margen de tiempo algo más largo y no tan centrado en la inmediatez y en narrar sólo en lo que hacen los personajes sin profundizar un poco en esas situaciones. Tampoco me ha gustado demasiado el cambio tan radical en la protagonista tras abandonar Instagram. Esto último me ha parecido demasiado brusco y que apenas tiene relación con lo que narra la novela que hoy reseño.
El estilo de Berta Bernad es sencillo y entretenido. La novela está bien escrita y la edición está bastante pulida. El lenguaje es coloquial y cercano. Todo esto es una buena carta de presentación de la autora. El público objetivo de Mi nombre es Greta Godoy son los adolescentes y universitarios que quizá sueñan con triunfar como influencers. Seguramente sea ese el motivo de que haya notado un desarrollo algo superficial de los personajes y yo hubiese agradecido un desarrollo de éstos algo más profundo, al igual que hubiese sido interesante conocer a la protagonista en los veintitantos y que reflejase así a una chica nacida en los años 80 y no en los 90.
Entre las referencias culturales que encontramos en Mi nombre es Greta Godoy podemos citar: Google, WhatsApp Lana del Rey, Facebook, Paul McCartney, Zara, Vogue, Gucci, Alexa Chung, Topshop, Skype, Downton Abbey, Chiara Ferragni, The Blonde Salad, The New York Times, Levi’s 501, Uber, Vivienne Westwood, Burberry, Mario Testino, Cara Delevigne, la película de El diablo viste de Prada, El Padrino, Calvin Klein, The O.C., Apple, YouTube, Indiana Jones, Juan Luis Guerra, Snapchat, Love Actually, Murakami, Cristiano Ronaldo, el periódico Clarín, Dime quién soy de Julia Navarro, El Barco de Vapor, Albert Camus, Dolores Redondo, Alejandro Sanz, Evita Perón o Borges.
Mi nombre es Greta Godoy se desarrolla entre Londres, Nueva York y Buenos Aires entre septiembre de 2014 y algún momento del año 2017. Durante algunos capítulos viajamos junto a la protagonista a Madrid, a una playa de Cantabria y a Los Hamptons. También se mencionan Santander, San Francisco, Milán, París, Pekín, Los Ángeles, Melbourne, Oxford y Roma, entre otros lugares.


Valoración “Mi nombre es Greta Godoy” (Berta Bernad):
8,5/10


Otras reseñas interesantes de Mi nombre es Greta Godoy:
-          https://www.sweetparanoia.com/mi-nombre-es-greta-godoy-berta-bernad/ (Publicada el 23 de mayo de 2019)
-          https://saraalectora.blogspot.com/2019/07/mi-nombre-es-greta-godoy-berta-bernad.html (Publicada el 12 de julio de 2019)

Videoreseña interesante de Mi nombre Greta Godoy:

11 ago. 2019

“Imposible canción de amor” (Abril Camino)

(Leído entre marzo y mayo de 2019)
(Fuente: Elaboración propia).
Imposible canción de amor es la decimocuarta novela que Abril Camino (La Coruña, 1980) escribe, la segunda que publica con una editorial y la primera que lo hace representada por una agencia literaria: Editabundo. Ediciones B la publicó en España el pasado 7 de marzo de 2019. La edición en papel tiene 512 páginas y 46 capítulos divididos en cuatro partes más una Nota de la Autora de una página, un Prólogo también de una página y un Epílogo de once páginas contado desde el punto de vista de Cloe. Cuesta 19,90 euros y el e-book 5,99.
Imposible canción de amor es una novela más intimista que romántica. Me ha sorprendido mucho por su calidad en la escritura y la corrección, y también por la trama tan arriesgada que ha decidido contar Abril Camino. Es bonita y muy realista la visión del amor que tienen ambos protagonistas. Destaca por estar alejada de los tópicos que nos solemos encontrar en las ficciones audiovisual y literaria, y de las ideas preconcebidas que aún existen en la sociedad occidental, también entre las generaciones más jóvenes. La novela me parece un fiel reflejo de los que nacimos en la España de los 80 y cuya generación está tan marcada por la crisis socioeconómica y es tan difícil de definir y encasillar.
De esta novela que hoy reseño destaco, como ya hice con Viajando hacia mi destino y Decidiendo mi destino, la buena construcción que ha hecho Abril Camino de la pareja protagonista (Ada y Hugo) como de Cloe, la hermana de Ada. Abril Camino se ha atrevido a relatar una historia de amor bastante atípica, que es muy complicada que se dé en la vida real, al menos en la veintena y/o treintena, y que apenas se ha tratado en una obra de ficción. Se ha centrado en narrarla desde un punto de vista cercano, realista y cotidiano. Algunas reflexiones de Ada me han hecho pensar mucho en esos planteamientos arriesgados y que sirven para replantear todas aquellas ideas preconcebidas que todos tenemos. Sin embargo, en algunos momentos se me ha hecho un pelín larga y me hubiese gustado leer más sobre el pasado universitario de la pareja protagonista.
Entre las referencias culturales que nos encontramos a Imposible canción de amor podemos citar: John Lennon, los memes, las galletas Oreo, el WhatsApp, Los Piratas, Ed Sheeran, Zara Home, Primark, Starbucks, Las mil y una noches, el Excel, Loquillo, La flaca de Jarabe de palo, Dirty Dancing, Vogue, Love of Lesbian, Mujeres y hombres y viceversa, Supersubmarina, Coca-Cola, Friends, Netflix, Pereza, Lady Madrid, la Ruta 66, The Killers, Extremoduro, Marlboro Light, Carla Bruni, el GPS, MAC, los Vans, McDonald’s, Wallapop, el Sing Star, el concierto de Año Nuevo de Viena, Christian Dior Vintage, Pongamos que hablo de Madrid, Antonio Flores, Queen, la Erasmus, Luz Casal, Amy Winehouse, Spotify, Yesterday, Yves Saint-Laurent, Monet, la Superbowl, Instagram, Paris Hilton, Aerosmith, YouTube, Facebook, Twitter, Adele, Vanessa Paradis o el Trivial.
Imposible canción de amor se desarrolla entre el mes de febrero de 2017 y el verano de 2019 en Madrid. Durante algunos capítulos viajamos con los protagonistas a Lisboa, París y un pueblo de la costa de Asturias. También se mencionan Salamanca, Granada, Nueva York, Los Ángeles, Bruselas, Lugo, Londres, Dubai, Houston, Moscú, Doha, Shanghai, Buenos Aires, Sydney, Las Vegas, Cádiz, Sintra, Estoril, La Habana, Barcelona, Gijón, Washington y Santa Mónica, entre otros lugares.

Valoración “Imposible canción de amor” (Abril Camino): 
9,75/10

29 jul. 2019

“El último llanto de los delfines” (Estefanía Yepes)

(Leído entre enero y marzo de 2019)
(Fuente: Elaboración propia).
El último llanto de los delfines es la undécima novela que ha escrito Estefanía Yepes (Barcelona, 1988) y la tercera que publica con una editorial. Titania la publicó el 19 de noviembre de 2018 en su colección Amour. Se trata de una edición denominada rústica con solapas y cuesta 16 euros mientras que el e-book cuesta 5,99 euros. Tiene 384 páginas y 42 capítulos más un Prólogo de tres páginas.
El último llanto de los delfines es una novela Romántica Adulta que me ha sorprendido por lo bien escrita, corregida y editada que está, y me gustaría felicitar por su buen trabajo a la propia escritora, la editora y la correctora. Me ha gustado como Estefanía Yepes ha reflejado ciertas cosillas propias del habla andaluza y su respeto hacia los andaluces. Apenas me he encontrado alguna errata o falta de ortografía. 
Una de las cosas con las que más he disfrutado leyendo de El último llanto de los delfines y que me ha gustado especialmente es el lenguaje tan cuidado y elegante que Estefanía Yepes emplea en las escenas de sexo. Se trata de puro erotismo donde lo más importante son las sensaciones, emociones y sentimientos de Haley. También me ha gustado que esta joven autora de apenas 30 años haya optado por la insinuación en las escenas de cama y haya querido evitar el lenguaje vulgar y los detalles más pornográficos y tópicos que cualquier lector puede encontrarse en la mayoría de novelas románticas escritas por autoras españolas en los últimos años.
Otra cosa con la que he disfrutado mucho durante la lectura de El último llanto de los delfines es como Estefanía Yepes nos muestra el trabajo de una correctora de manuscritos: primero como freelance y después como una trabajadora en plantilla. También hay que destacar la apuesta arriesgada de la autora y su editora de publicar una novela en cuya trama se habla sobre los ghostwriters y se denuncia la posibilidad de que los autores de best-sellers puedan no corresponderse con el nombre que aparece en la cubierta. Está muy bien narradas las presiones a las que someten a Haley para realizar su trabajo como correctora y como aprovechan su buen trabajo para darles tareas para las que no ha sido contratada.
Sin embargo, no me ha gustado que se hayan intercalado ciertas escenas de la novela que escribe Haley. Tampoco me ha parecido tan realista la evolución profesional de una joven de 28 años que pasa de ser correctora freelance en su casa a ser contratada en una de las editoriales más importantes de los Estados Unidos, aunque sí me ha gustado mucho su susbtrama de crecimiento personal y su relación con Owen.
El último llanto de los delfines está lleno de referencias a La Bella y la Bestia. Entre otras referencias culturales que encontramos en sus páginas podemos citar: el WhatsApp, el McDonald’s, Skype, Friends, Sexo en Nueva York, Harry Potter, Romeo y Julieta, New Girl, el New York Times, Shakespeare, Cristóbal Colón, Cazafatasmas, Men’s Health, El Rey León, Lost, Tiffany’s & Co, Agatha Christie, Michael Jackson, Brad Pitt, Hugh Jackman, Twitter, Facebook, Amazon, Google, iTunes, el iPod, la NBC, Hollywood, la CBS o la FOX.
El último llanto de los delfines se desarrolla entre Málaga y Nueva York. Durante algunos capítulos viajamos junto a la pareja protagonista a la Riviera Maya y también junto a la protagonista a Madrid. También se mencionan Las Vegas, Nueva Jersey y Cádiz, entre otros lugares.


Valoración “El último llanto de los delfines” (Estefanía Yepes):
9,75/10

27 jul. 2019

“Seré frágil” (Beatriz Esteban)


(Leído entre diciembre de 2018 y enero de 2019)
(Fuente: Elaboración propia).
Seré frágil es la primera novela que autopublicó Beatriz Esteban (Valencia, 1997) y con la que después debutaría en el mundo editorial tradicional. Planeta la publicó el 17 de enero de 2017. Se trata de una edición denominada rústica con solapas. Tiene 320 páginas y 27 capítulos más un Prólogo de tres páginas, un Epílogo de catorce páginas y una Nota de la autora de tres páginas. Cuesta 16,90 euros, mientras que el e-book cuesta 9,99 euros.
Seré frágil es una novela juvenil que Beatriz Esteban escribió siendo adolescente. El lenguaje es sencillo, al igual que su estilo. Sin embargo, se ve el potencial que esta joven autora pueda tener ya en el presente o en el futuro.
Beatriz Esteban se arriesgó mucho de narrar su experiencia con la anorexia. Lo más interesante de esta historia es que narra una que no llega a los extremos. Está narrada en primera persona y se alterna con fragmentos de un diario de otra adolescente cuya enfermedad si llegó hasta su peor consecuencia. Me ha gustado que narre la realidad tal y como es, aunque siempre me molesta un poco leer las calorías de lo que ambas protagonistas comen o deben dejar de comer.
Seré frágil es una novela que visibiliza una de las diferentes enfermedades mentales que existen. Se centra en los trastornos de la conducta alimentaria y deja entrever otras. La literatura juvenil cada vez apuesta más por aquellos autores que se arriesgan a tratarlas en sus novelas. A mí me gustaría que esto también llegara al New Adult y la literatura adulta donde ya hay algunas novelas que las reflejan, pero la mayoría se suelen centrar en los temas más clásicos.


Reseña “Seré frágil” (Beatriz Esteban):
7,5/10

1 jun. 2019

Pinceladas de Literatura cumple 7 años


Este fin de semana empieza el mes de junio y el blog Pinceladas de Literatura cumple 7 años. En los últimos dos años apenas he publicado en esta bitácora. Están siendo meses intensos y complicados donde he decidido centrarme más en lo analógico que en lo digital. Sin embargo, me gustaría celebrar este número tan bonito con una recopilación de algunas publicaciones de mi perfil de Facebook que reflejan muy bien los cambios que he introducido en este blog, en mis redes sociales y en mi identidad corporativa digital. También muestran que mis intereses se han ampliado y estos se notan algo más en redes sociales que en este espacio virtual.
Los arqueólogos, al igual que otras profesiones, también tenemos patrón y hoy, 18 de agosto, es su día. Además, se trata de una mujer, Santa Elena, la madre del emperador Constantino. Como arqueóloga vocacional, apasionada de una profesión tan bonita y con experiencia en trabajo de campo tal y como se puede observar en la fotografía que comparto, me gustaría que los arqueólogos pudiésemos decir que hoy es nuestro día. ¡Feliz Día de Santa Elena! ¡¡¡FELIZ DÍA DE LA ARQUEOLOGÍA!!!
Interesante artículo escrito por Abril Camino para Trendencias sobre las generaciones EGB y Millennial (1981 - 1993): https://www.trendencias.com/otros/millennials-vs-generacion-egb-hablamos-dos-hermanas-para-ver-que-nos-parecemos-que-somos-diferentes.
He leído bastantes artículos sobre los Millennial y en la mayoría hay bailes de fechas para encasillarlos y en líneas generales suelen englobar a los que nacimos en los 80 y a los de los 90. Para mí los nacidos en los 80 somos una generación compleja, silenciada, difícil de definir y quizá la que más ha sufrido el choque que ha habido entre lo tradicional y lo novedoso, lo analógico y lo tecnológico.
Siguiendo esta línea de pensamiento, los Millennial crecimos en un mundo muy analógico y las redes sociales llegaron a nuestras vidas ya en la veintena. Nuestra educación es muy parecida a la de los nacidos en los años 70 y somos las últimas promociones de diplomados y licenciados. La mayoría de los que nacimos en los 80 entramos en la Universidad cuando había mucho trabajo y la crisis nos pilló cuando acabamos la carrera o en el ecuador de la misma.
Seguiré leyendo artículos sobre los Millennial porque me interesa muchísimo, pero agradecería que buscasen ejemplos que no hubiesen nacido en los últimos años de la correspondiente década. Sería interesante buscar testimonios de personas que nacimos a mediados de los 80 y también de aquellos que nacieron a principios de dicha década y en los primeros años y/o a mediados de los 90.
(Reflexión publicada el 25 de octubre de 2018)
¡Feliz Día de la Música (22 de noviembre de 2018)! Feliz Día a todos los que dedican parte de su tiempo a la Música: a los profesionales del sector, a los que sólo son aficionados y a los que la usan como trama principal de sus novelas. Feliz Día a los músicos, en especial a aquellos que sólo son aficionados, pero que la Música es importante en sus vidas y para ellos mismos. A aquellos que son desconocidos y a los que sólo son conocidos a nivel local. A aquellos que sólo tocan instrumentos y/o cantan sólo en su casa o para familiares y amistades, y a aquellos que han dado el paso para dar pequeños conciertos locales. Os dejo el enlace a la etiqueta Música de mi blog donde encontraréis reseñas de novelas cuya trama se centra en la Música destacando El club de los eternos 27 de Alexandra Roma: www.pinceladasdeliteratura.es/search/label/Música. (Fuente: Elaboración propia).
Hay entrevistas que son inspiradoras y a las que merecen la pena dedicar 10 - 15 minutos para leerlas: https://smoda.elpais.com/belleza/bienestar/berta-bernad-instagram-es-una-maquina-de-frustracion/. Reflexionemos y hagamos autocrítica de las redes sociales. No las dejemos, pero aprendamos a disfrutar de la vida analógica como si hubiésemos vuelto a los años 90 o décadas anteriores. (Breve reflexión publicada el 10 de abril de 2019).
Tarde de sábado muy literaria y de conversaciones muy enriquecedoras (25 de mayo de 2019). Café literario para presentar una novela que ayuda a visibilizar sin maquillar la depresión y aporta los puntos de vista tanto de quien la sufre como de su entorno. Cafés literarios que en apariencia se centran en temas literarios, pero que sirven como charlas para hablar sobre enfermedades mentales y experiencias personales. Cafés literarios donde se escucha con atención a la otra persona y no se juzga a nadie. (Fuente: Elaboración propia).
Hay detalles erróneos donde habría sido necesario haber contado con una buena asesoría en contextualización histórica. Un buen ejemplo es este tuit y la novela que se muestra en el mismo: https://twitter.com/papeleriacala/status/1024696205459312641?fbclid=IwAR1dfq-EBjcnF0O6P5LeWnk0cXnMkwvkQjZ3t1EvRf0AggdPvCExY_wzpPo. Hay incoherencias espacio-temporales entre el diseño de la cubierta y el desarrollo de la trama. El edificio elegido se encuentra a varios kilómetros del pueblo donde se ambienta la historia y fue construido años después. Distintas provincias y distintos siglos. Aquí podéis encontrar información sobre cómo os puedo ayudar a evitar estas incoherencias: http://www.pinceladasdeliteratura.es/2019/04/asesoria-en-la-contextualizacion.html. (Publicación del 29 de mayo de 2019).


¡¡¡PINCELADAS DE LITERATURA, MUCHAS FELICIDADES!!!

25 abr. 2019

Asesoría en la contextualización histórica de ensayos y obras literarias


Entre la escritura del primer borrador de una obra literaria o un ensayo y su publicación hay mucho trabajo, y lo ideal sería que interviniesen diferentes profesionales. Entre ellos están el asesoramiento al autor y la corrección del manuscrito, siendo los más habituales la “Asesoría literaria” y la corrección de estilo y ortotipográfica.
Los correctores profesionales suelen ser licenciados o graduados en alguna Filología como Abril Camino, Periodismo como Laia Soler o Traducción e Interpretación como Gemma Beltrán. La primera se declara una apasionada de la Gramática y la Ortografía, tiene más de 10 años de experiencia profesional corrigiendo textos y entre sus servicios incluye la “Corrección de estructura”, también conocida como Editing. También hay otros correctores con otras licenciaturas que pueden ayudar al escritor a pulir y enriquecer las personalidades, emociones y sentimientos como Érika Gael, que es licenciada en Psicología. En ninguna de las páginas web de correctores que he encontrado e investigado, he leído que corrijan detalles de contextualización de novelas o ensayos, ni siquiera en los de temática histórica donde ésta es tan importante.
Soy licenciada en Historia, poseo un Máster en Arqueología y siempre he tendido a contextualizar cualquier acontecimiento, incluidos los personales. Desde que abrí este blog en junio de 2012, siempre he comentado en mis reseñas los detalles relacionados con la contextualización de las tramas, y las edades y trayectorias personales y profesionales de los personajes. He señalado tanto los fallos como los buenos trabajos en ese aspecto en escritores como Antonio Puente Mayor, Victoria Álvarez o Marta Gracia Pons.
Lo más fácil y cómodo para un historiador es trabajar junto a un autor en novelas históricas, pero en las contemporáneas también es necesario prestar atención a estos detalles y me he leído más de una novela donde estos aspectos se han descuidado. Entiendo por novelas contemporáneas aquellas escritas en la última década y cuyas tramas se ambienten a partir de 1975. Voy a ilustrar esta entrada con posibles situaciones y en cada una de ellas encontraréis ejemplos de novelas contemporáneas, históricas o híbridas de autores españoles.
Una incoherencia temporal que me llamó bastante la atención es la que muestro en esta imagen. A mí el diseño de la cubierta me parece bastante bonito y me transmite la idea de que en su interior me voy a encontrar una novela ambientada en la actualidad o en los años 90. Sin embargo, la trama se ambienta en los años 20. Es un pequeño error que la autora (Romina Naranjo), su editora (Esther Sanz) y el ilustrador (Luis Tinoco) podrían haber evitado si se hubiesen asesorado por un historiador. (Fuente: http://titania.org/es-ES/catalogo/catalogo/al_pie_de_la_montana-500000381?id=500000381). 
Una de las incongruencias en referencias cronológicas y a las edades y trayectorias profesionales más llamativas me la encontré en Herbarium de Anna Casanovas, novela ganadora de la segunda edición del Premio Titania. Durante su lectura hice muchos cálculos mentales, reflexioné mucho y no entendí que en sólo 5 años y con menos de 30 años alguien consiguiese tantísimo prestigio académico en la Universidad de Oxford y habiendo sufrido una importante amnesia y habiendo estado incapacitado durante meses. También he encontrado este tipo de errores en otras novelas como Recuerdos de un instante de Tania López o la pentalogía de Los chicos del calendario de Candela Ríos donde lo que más llama la atención es el baile de fechas.
La siguiente situación que quiero comentar es el de novelas bien contextualizadas en la sociedad en la que sitúan la trama. En ellas también encontramos ciertas referencias políticas y socioeconómicas, y no sólo culturales. Ilustro esto con una novela que se publicará en pocos días y que es una apuesta arriesgada de la editora de Titania. He leído el avance que la editorial ha publicado en su página web y me ha parecido original la contextualización introductoria en algunos capítulos. Hasta ahora no había visto algo así en ninguna novela. También llama la atención el que el índice de la misma sea una Playlist donde predomina la música española, ya que la novela se ambienta en Salamanca. Es un New Adult que se desmarca del que hasta ahora había publicado esta editorial y donde sólo encontrabas novelas ambientadas en los Estados Unidos, y donde sus autoras (Alice Kellen, María Martínez o Elena Castillo Castro) sólo mencionaban referencias culturales de dicho país y casi siempre las mismas. 
Otra novela que me gustaría destacar por una contextualización cuidada y bien trabajada es la de Una erasmus en Bruselas de Alfredo Escardino. Es una buena opción para conocer mejor la compleja situación política que se vivió en Europa a finales de los años 80. Es la época de la Europa de los 12 previa a la caída del muro de Berlín y la desmembración de la Unión Soviética, Checoslovaquia y Yugoslavia. También es interesante esta novela porque muestra como fue la Erasmus en sus primeros años (1988) y las referencias socioculturales y tecnológicas de la época. Es curioso conocer cómo se vivía esta experiencia universitaria sin móviles, Internet y redes sociales.
Otra situación que me gustaría destacar en esta entrada es la situación por la que están optando algunos jóvenes autores españoles nacidos en la década de los 80. Me refiero a la dificultad de intentar retratar la complejidad de la juventud occidental de principios del siglo XXI a través de novelas cercanas, cotidianas y cierto toque costumbrista. Ojalá este tipo de novelas se conviertan en fuentes de estudio para los historiadores del futuro como lo son en la actualidad clásicos como Orgullo y prejuicio de Jane Austen o Mujercitas de Louisa May Alcott, aunque muchos historiadores sientan cierto rechazo a considerarlas como fuentes. Las novelas que ilustran esta breve explicación están basadas en experiencias de los propios autores: una experiencia Erasmus con presencia de móviles y redes sociales en el caso de la de Carlos Carranza (1989), el trabajo de un autónomo a través de una correctora freelance en el de Estefanía Yepes (1988) o el de una adicción a las redes sociales y la desintoxicación digital en el de Berta Bernad (1988). (Fuente: Elaboración propia).
Me gustaría terminar esta entrada comentando que no soy partidaria de la presencia de notas a pie de página en las novelas, salvo en los clásicos. La última novela de Anna Casanovas (Buenas intenciones) está llena de ellas y creo que hubiese sido mejor un apéndice al final de la misma. Se trata de un recurso habitual en las novelas históricas, lo que permite al autor explayarse con las explicaciones históricas y de contextualización, y que a mí me suelen aburrir. El único que me ha gustado por su originalidad y cercanía en el planteamiento es el de El testamento de Santa Teresa, donde el autor lo ha abordado desde su propia experiencia. La protagonista de la trama del presente de esta última también es un personaje interesante, ya que le ha permitido a su autor trasladar parte de su experiencia como estudiante de doctorado y narrar de una manera amena la aridez de una investigación predoctoral y su metodología.

9 abr. 2019

Reflexiones de una bloguera treinteañera


La entrada de hoy surge de un extenso comentario que le dejé ayer por la tarde a Cristina Anguita en su entrada “Noveno aniversario del blog: tiempo de cambios”. Su blog es Devoradora de libros (Cuaderno de lecturas) y lo descubrí hace casi 7 años, unas semanas antes de abrir el mío. Aún hoy sigue siendo una de mis bitácoras de referencia, junto con el de Gabriella Campbell. Ambas me parecen un ejemplo a seguir, ya que la mayoría de los blogs que he descubierto estos años no suelen superar el lustro.
Las reflexiones y conclusiones de Cristina Anguita como bloguera literaria me han hecho reflexionar sobre mi trayectoria en el blog y las redes sociales. He cambiado mucho desde mis 20 años cuando estaba en Fotolog y contaba a diario como era mi día a día en la facultad dando quizás más información personal de la necesaria y desde los 25 cuando con timidez y mucha inseguridad abrí este blog. Mis dos últimos años están siendo muy significativos, ya que están siendo meses de cambios importantes en lo personal y de reencontrarme y redescubrirme. Mi impresión actual de las redes sociales también está cambiando mucho y éstas cada vez me cansan, saturan y estresan más. He descartado Instagram a pesar de que me lo hayan sugerido porque no me termina de convencer. No aspiro a ser influencer, aunque reconozco que me gusta informarme sobre el tema, pero siempre buscando una perspectiva crítica y diferente a lo que abunda en redes sociales.
En los últimos años he caído en la tiranía de las novedades, la inmediatez y los géneros que más ruido hacen en la blogosfera: la Literatura Juvenil y la Novela Romántica. Con el tiempo me he acomodado y a la larga he entrado en una crisis lectora debido a la presión de la inmediatez, la saturación de determinadas novedades y la decepción que me he llevado con ciertos autores nacionales. No me gusta que estos dos géneros citados estén llenos de tópicos, romanticen ciertas situaciones tóxicas, que apenas innoven y que hayan normalizado el uso del lenguaje obsceno dentro de las tramas. Me he hartado de sentirme incómoda leyendo ciertas actitudes de los personajes y cierto lenguaje vulgar, y de ser de las pocas blogueras que se siente libre de denunciar estos detalles en sus reseñas, aunque siempre intentando no herir el ego del autor.
Necesito volver a mis orígenes y recuperar mi gusto lector por los Clásicos y la novela policíaca. No quiero dejar de leer Juvenil y Romántica porque he leído novelas que merecen mucho la pena, pero quiero ser más selectiva. Intentaré darle una oportunidad sólo a aquellas novelas que creo que me puedan enriquecer en alguna medida y cuyos autores innoven en algún aspecto: la apuesta por la elegancia y la insinuación del lenguaje erótico más clásico de Estefanía Yepes (1988) en El último llanto de los delfines, una trama arriesgada e intimista que cuestione ideas preconcebidas de nuestra sociedad como hace Abril Camino (1980) en Imposible canción de amor o una ex influencer que novelice su propia experiencia de abandonar las redes sociales para centrarse en las relaciones cara a cara. No dejaré de estar pendiente de las novedades, pero siempre he sido más partidaria de la calidad que de la cantidad y esto es algo que en los últimos años se ha perdido.

Interesante apuesta editorial de Editabundo y Planeta. Buscad la sinopsis y leed las primeras páginas. Sólo leerla, ya te hace reflexionar. Parece un buen reflejo de la complejidad de mi generación, su particular relación con las redes sociales y la importancia que para algunos está teniendo la necesidad de cierta desconexión digital. Somos una generación que descubrió las redes sociales en su etapa universitaria, las usó para compartir su vida como si fuese un diario o se estuviese tomando un café con sus amigos y se olvidó de tener una comunicación y unas relaciones más analógicas, además de proteger su intimidad personal, familiar y sentimental. A mí me ha llamado la atención y me ha hecho buscar información sobre su autora. Berta Bernad (1988) me parece una joven  cercana, arriesgada e inspiradora, al menos es la impresión que me ha dado al leer su biografía y la última entrevista que ha concedido a Vogue: https://www.vogue.es/living/articulos/berta-bernad-influencer-primera-novela-mi-nombre-es-greta-godoy-2019/39900. (Fuente: https://www.facebook.com/1504228139711536/photos/a.1508186202649063/1508186769315673/?type=3&theater). 
Para terminar esta entrada me gustaría citar alguna de las consecuencias negativas que tienen las redes sociales y de las que apenas se hablan: la dependencia, el estrés, la soledad, la frustración y los problemas de autoestima y comunicación. Esto me ha llevado a tomar las siguientes decisiones: no mostrar mi vida personal, académica y profesional, salvo que esté relacionada con el blog y/o el proyecto Elena Velarde – Trabajo con textos; y priorizar las relaciones cara a cara y las telefónicas frente a las virtuales. Son decisiones que empecé a llevarlas a cabo de manera inconsciente hace ya algunos años y que ahora lo hago con consciencia tras experimentar sus beneficios.

1 abr. 2019

Cambios y búsqueda de colaboradores


Hacía tiempo que buscaba un cambio importante en mi marca personal, el cual debía mostrar una imagen más lectora y profesional de mí misma en redes sociales y en el blog. Dicho cambio se produjo a mediados de marzo con la fotografía que acompaña a este texto y el otro cambio que hago en esta andadura freelance y bloguera es el que encontraréis en los siguientes párrafos. He elegido una novela intimista que muestra una visión del amor realista, compleja y alejada de los tópicos de la ficción romántica y de las ideas preconcebidas de la sociedad occidental. También la he escogido porque me parece un actual y fiel reflejo de mi generación (los nacidos en los años 80), tan marcada por la crisis y tan olvidada como consecuencia de la misma, y tan difícil de definir y encasillar. (Fuente: Leticia Velarde).
¿Te apasiona la  Historia, la Arqueología y/o la Literatura? ¿Te gustaría compartir tu particular punto de vista en este blog como colaborador/a?
¿Has estado de  Erasmus? ¿Has emprendido? ¿Has escrito, publicado y/o autopublicado una obra de ficción? ¿Nos cuenta tu experiencia?
Buscamos una perspectiva diferente, crítica y actual. Nos interesan visiones realistas y alejadas de tópicos e ideas preconcebidas, pero que sean un fiel reflejo de al menos una parte más abierta de la sociedad europea. No distinguimos entre perspectivas femeninas y masculinas. Nos interesan ambas. Sólo buscamos textos que nos hagan reflexionar y nos enriquezcan.
En este blog nos interesa lo que nos pueda contar y aportar. Nos gustaría contar contigo y poder leerte y escucharte. 
Escribe a info@pinceladasdeliteratura.es y cuéntanos cómo te gustaría colaborar. Cuéntanos tu idea y te diremos si encaja o no en nuestra línea editorial. Nosotros sólo corregiremos tu texto, lo publicaremos en el blog con tu nombre y lo difundiremos en las redes sociales.
En esta imagen encontramos los dos últimos manuales de Arqueología que se han publicado: el primero de ellos (2007) es una manera muy amena de acercar al estudiante universitario y al ciudadano a lo que significa la Arqueología de campo, y, por otro lado, es un manual básico y una lectura de cabecera para el arqueólogo profesional; y el segundo de ellos (2018) es una presentación de la situación actual de la Arqueología profesional y dedica sus últimos capítulos a cómo acercar esta disciplina a los ciudadanos haciendo mucho hincapié en lo importante que es estar en las redes sociales y saber usar el lenguaje cercano, sintético y visual de las mismas. Aquí también destaco dos novelas juveniles realistas y que más allá de los clichés: Carlos Carranza (1989) usa su experiencia Erasmus para escribir una novela para desterrar tópicos y narrarla desde un punto de vista más realista y cercano, y Alexandra Roma (1987) coge los clichés de la ficción adolescente más tópica de los Estados Unidos y les da una vuelta. Por último, Estefanía Yepes (1988) y Abril Camino (1980) son dos autoras que autopublicaron varias novelas antes de dar el salto a la publicación tradicional y ambas tienen experiencia emprendedora destacando la de correctora de textos. (Fuente: Elaboración propia).