10 oct. 2012

A los sevillanos...

Tenemos la suerte de haber nacido y/o de vivir en una ciudad que cuenta ya con 28 siglos de Historia, desde la Spal protohistórica hasta la Sevilla actual pasando por la Hispalis romana y la Isbiliya andalusí. Una ciudad con mucha personalidad y con uno de los centros históricos más grandes de Europa, si no es el mayor. Pero, ¿cuántos de nosotros podemos decir que conocemos nuestra ciudad más allá de aquellas zonas que vemos todos los días? Seguramente muy pocas personas darían una respuesta afirmativa y siendo sincera yo no me incluyo entre ellas.
                      
Cortina de la muralla de la Macarena (época almohade: 1147 – 1248), que se encuentra en buen estado de conservación, conserva su merlatura y  donde se observa su trazado sinuoso, el antemural de menor altura, el ajardinamiento del foso realizado durante la restauración llevada a cabo en los años 2007 y 2008, y la torre Blanca desde la calle Resolana.
Aprendamos a robarle algo de tiempo a nuestra particular rutina y aprovechemos para pasear por Sevilla con la mirada curiosa de un turista que visita por primera vez la capital andaluza. Disfrutemos callejeando sin rumbo y admiremos la torre del Oro en la orilla del Guadalquivir, la Catedral con su Giralda y las murallas de la Macarena. Descubramos el castillo de Triana en el mercado de Abastos, la torre de la Plata escondida en un aparcamiento de la calle Santander y los restos de muralla que hay en los Jardines de Murillo y en los del Valle. Demos un paseo por la orilla del río desde el Cristina hasta la Barqueta, por los románticos y solitarios jardines del Alcázar y/o por el parque de María Luisa sin que nuestro principal objetivo sea hacernos una foto en la plaza de España con la correspondiente provincia.
Torre de la Alcoba (último cuarto del siglo XII) en el jardín Inglés del Conjunto del Real Alcázar de Sevilla. Se encuentra en una zona de los jardines del Alcázar poco transitada, bastante solitaria y muy romántica.
Huyamos de la misma excusa de siempre, ésa que nos sirve de justificación, cada vez que decimos que cuando algún conocido de fuera venga a visitarnos aprovecharemos para ver nuestra ciudad. Saquemos pequeños huecos de nuestras agendas para conocer Sevilla y aprovechar esos momentos para no pensar, desconectar de nuestras obligaciones y enamorarnos de una ciudad que está llena de Historia.
¿Cuántos de nosotros sabe apreciar de verdad la ciudad de Sevilla en su día a día? Lo más seguro es que muy pocos y yo no soy una de ellas aunque sea medievalista (historiadora y/o arqueóloga, lo que prefiráis) y haga mucha vida en el casco histórico. Todas las mañanas estudio en la Biblioteca General pero eso no hace que aprecie el edificio histórico y turístico que es la antigua Real Fábrica de Tabacos y que en la actualidad alberga el Rectorado de la Universidad de Sevilla y las Facultades de Geografía e Historia, y Filología, y que albergó la Facultad de Derecho hasta las Navidades de 2008 – 2009. Paso a diario y varias veces por delante del Hotel Alfonso XIII pero apenas le suelo echar un vistazo y lo mismo digo de otros edificios históricos y tan cotidianos para mí como son la Torre del Oro, el Alcázar, la Catedral y la Giralda. Reconozco que me encanta callejear por el centro histórico de mi ciudad natal porque me ayuda a desconectar el verme rodeada de turistas y el echar rápidos vistazos a aquellos edificios, calles, plazas, etcétera que hacen de Sevilla una ciudad con tanta personalidad, como también sucede con Córdoba y Granada, aunque cada una de las tres citadas representa una época diferente del Medievo de Al-Andalus. Como detalle curioso, yo sólo lo he sabido apreciar cuando he vuelto de estar en ciudades como Múnich, Viena, Budapest, Nueva York, Estocolmo, Copenhague o Londres; cuando he estado de Erasmus; o, cuando gracias al Trabajo Fin de Máster me he recorrido con un cuaderno, un boli azul y una cámara de fotos media Sevilla buscando vestigios de su muralla medieval. Lo normal es que los turistas sepan apreciar mucho más nuestra ciudad que nosotros mismos y esto es aplicable a cualquier ciudad o pueblo.
Por último, los arqueólogos (aquí me refiero a los que trabajan en Sevilla aunque lo que voy a escribir es extensible a muchas otras ciudades históricas) deberíamos aprender a tener en cuenta las opiniones, puntos de vista, sensibilidades, etcétera tanto de los turistas como de los propios sevillanos aunque no sean del gremio. Tenemos la tendencia a encerrarnos en nosotros mismos y de no ver más allá olvidándonos de que la Arqueología también forma parte de la ciudad. Deberíamos dedicar tiempo a saber si el resto de los sevillanos, y también los turistas, entienden y/o saben lo que en su día significaron los restos de la antigua muralla que hoy día se pueden visitar en nuestra ciudad, que, además, deberemos estudiar, restaurar y proteger, y si acaso embellecerlas para que el sevillano se sienta orgulloso de ellas, las disfrute e, incluso, se enamore de ellas.

P.D.1: Las imágenes, los pies de foto y el texto de la entrada son todos de elaboración propia.
P.D.2: Aviso de que el próximo viernes 12 de octubre, Día Nacional, no habrá actualización en el blog. Día familiar fuera de Sevilla.

2 comentarios:

  1. CUanto tiempo me sugieren para visitar la ciudad?
    Les consulto ya que estoy planificando un viaje para vivir experiencias distitas, a partir del mes de febrero que finaliza el mi contrato del alquiler del departamento en buenos aires en donde me encuentro istalada hace dos años.
    Sevilla es un lugar que siempre que visitar, no tengo idea cuanto tiempo quedarme allí. Sugerencias?

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  2. @Violeta ¡Bienvenida al blog! Le sugiero 2 o 3 días para visitar Sevilla. Le recomiendo pasear por el centro, el barrio de Triana y el parque de María Luisa. Visitas obligadas son el Conjunto del Real Alcázar, la Catedral (hay que subir a la Giralda), la plaza de España, la iglesia de El Salvador, la antigua Fábrica de Tabacos y la Torre del Oro.

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