2 nov. 2012

Aficionada a la lectura (y a la escritura) desde la infancia


Camilla Läckberg (1974) con 17 años le lee un cuento infantil a su sobrina Hannah a finales de julio de 1992. (Fuente: https://twitter.com/camillalackberg).
En la encuesta del blog para los meses de septiembre y octubre os preguntaba cuándo os aficionasteis a la lectura. Había 19 votos: 9 en infancia (47%), 8 en adolescencia (42%) y 2 en adulto (10%). Me ha extrañado que nadie haya votado en universidad ni que haya confesado que no le gusta leer. Yo me aficioné siendo niña pero, por ejemplo, mi hermana pequeña lo hizo ya en la pubertad con la saga Crepúsculo y hay quien se ha aficionado con la saga de Harry Potter.
Yo aprendí a leer con Micho y casi a la vez me aficioné a la lectura gracias a diferentes libros infantiles pero, sobre todo, a la edición de primeros lectores de El barco de vapor, colección que forma parte de mi infancia, igual que Gran Angular y Alerta Roja en mi adolescencia. También influyó que mi padre es un gran aficionado a la lectura, que mi casa esté llenísima de libros y que mi padre bastante a menudo me llevase con él a la librería aunque nunca me llevó a ninguna biblioteca. De niña también era una gran lectora de los tradicionales cuentos de hadas y de tebeos. Entré en la adolescencia riéndome a carcajadas con Manolito Gafotas antes de descubrir a los clásicos rusos e ingleses del siglo XIX, El Señor de los Anillos y Harry Potter. Empecé la Universidad y dejé un poco de lado la lectura y en esos años sólo leía en verano y casi siempre clásicos pero por suerte he recuperado (o al menos lo intento) el hábito lector que tenía de niña.
Otra de mis grandes aficiones infantiles es la escritura. No recuerdo con qué edad empecé a escribir pero si me acuerdo de que solía plagiar y que mis escritos eran muy malos. Siendo ya adolescente participé en un taller de escritura que organizó una profesora de Literatura de mi colegio y de allí salieron algunos relatos, uno de los cuales se acabó convirtiendo en mi primera novela, que es muy mala, caótica e incoherente que me sirvió de aprendizaje y que visto en la distancia refleja de alguna manera quien era yo y que es lo que me interesaba entre los 15 y los 18 años, debo reconocer que algo aún queda de aquella adolescente y todavía hay cosas de aquella época que me interesan mucho como, por ejemplo, la excavación e investigación de restos óseos, y las técnicas de escritura creativa. Fue una novela que escribí sobre la marcha, y donde traté muchos temas mal hilados entre sí e intenté buscar mi propia manera de escribir narrativa intercalando poemas, fragmentos de diario personal e, incluso, una brevísima explicación de la gramática de un idioma que no existe y que me inventé cogiendo préstamos del ruso, el latín, el griego clásico, el árabe y las lenguas escandinavas. Después he intentado escribir dos novelas más que no he terminado y una cuarta, con la que me he quedado en la fase de documentación previa a la escritura. Todo lo escrito en este párrafo no lo considero un fracaso, sino una fase muy importante en la formación de un escritor.
Grabando a Camilla Läckberg en un hotel de Madrid el 9 de junio de 2012 mientras se le hacía una entrevista que está colgada en Youtube, subtitulada en español aunque ella hablaba un inglés muy claro y que se entiende bastante bien. En esa entrevista Camilla Läckberg dice que ella sí cree que los cursos de escritura y los libros sobre técnicas de creación literaria son muy útiles para los escritores aficionados, ya que se puede aprender mucho de ellos (opinión que yo comparto con ella, intento estar pendiente de posibles cursos y tengo un interés especial por el Máster en Escritura Creativa que imparte la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla y donde uno de los Trabajos Fin de Máster sería la escritura de una novela de 80 páginas acompañada de una memoria de una extensión máxima de 15 folios y mínima de 10 donde habría que hablar del proceso creativo entre otras cosas ) y que en su caso fue el empujón que ella necesitaba para empezar a escribir. Una experiencia similar es la de la escritora australiana Kate Morton (La casa de Riverton, El jardín olvidado y Las horas distantes) que asistió a clases de escritura creativa en la Universidad de Queensland (Australia). (Fuente: https://www.facebook.com/EdicionesMaeva/photos_stream?ref=ts#!/media/set/?set=a.10150825483135373.395531.171108930372&type=3).
No es tan fácil saltarse un examen de Luchy Núñez (regalo de una de mis mejores amigas del colegio), El reto de escribir y publicar de Lorraine C. Ladish (regalo de tres de mis mejores amigas del colegio) y algunos de los libros de la colección Guías del escritor  de  Alba Editorial (Las estrategias del narrador, Cómo crear personajes de ficción, Cómo narrar una historia, Los secretos de la creatividad, Cómo crear emoción en la literatura y Cómo encontrar tu estilo literario) son mis libros de cabecera para llevar a cabo mi afición por la escritura y saber más sobre lo que se esconde en el proceso de creación de una novela. También me gusta mucho informarme sobre el proceso creativo de otros escritores. (Fuente: Elaboración propia).

2 comentarios:

  1. Yo había soñado que había puesto un comentario aquí... pero hace mucho ¿eh? Incluso voté en la encuesta. Quizá no se registró.

    Empecé de peque, con Enid Blyton, la serie del barco de vapor, los cuentos de Perrault... A mis padres no les gustaba leer, y creo que se extrañaron mucho de que mi afición naciera "de la nada"

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  2. @Bramar No he leído a Enyd Blyton. Entiendo tu situación con la afición a leer, ya que es muy parecida a la de mi vocación por la Arqueología.

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