26 nov. 2012

Capítulo 2. "Momentos previos a la boda" ("Pinceladas al óleo")

"Corría sin rumbo, en círculos y tenía la sensación de que no avanzaba. Todo estaba oscuro, no sabía con exactitud lo que la hacía correr y cada vez parecía menos probable que pudiese llegar a la iglesia y dar el "sí, quiero". Esta huida a ningún lugar había sido el último de los obstáculos a los que se había enfrentado en las últimas horas. No podía refugiarse en ningún sitio y su vestido, en el que había invertido el sueldo de tres meses, estaba destrozado.
Angustiada, se despertó. Otra vez era el mismo sueño que se repetía todas las noches y del que nunca sabía el desenlace pero esta noche fue peor. Todas las mañanas pensaba lo mismo: esos sueños mostraban sus más profundos miedos e inseguridades. No quería que todo lo que había soñado, se repitiese ese día, el de su boda.
Judith se enfrentaba al que iba a ser el día más importante de su vida hasta el nacimiento de sus hijos pero aún no estaba segura de si quería ser madre. Sobre el sofá estaba ese vestido de novia con el que siempre había soñado.
Por fin había encontrado a la persona con quien quería compartir su vida. Era una persona especial y muy misteriosa. Se habían aportado muchas cosas mutuamente, sobre todo, Judith a Harry quien viajaba sin rumbo como si sintiese terror a establecerse en un determinado lugar.
Sevilla era de los pocos lugares que aún no conocía después de cuatro años y medio viajando alrededor del mundo. Sólo pensaba quedarse una semana y ya era demasiado tiempo para visitar una ciudad pero sus planes se desbarataron cuando entró en la Catedral y la vio. Era una de las guías turísticas que estaba de prácticas mientras terminaba sus estudios en Historia y de las pocas que cogía grupos tanto de hispanohablantes como de anglófonos e, incluso de italianos. En ese momento Judith apenas se fijó en Harry, estaba trabajando y él era un turista más del grupo que le habían asignado.
Ese día se iban a casar en el mismo lugar donde se conocieron y que fue testigo de los primeros pasos de su relación. El banquete también se iba a celebrar en un lugar muy especial para ambos, el mismo restaurante en el que cenaron en su primera cita.
Le extrañaba que Harry no hubiese invitado a su ex ni a sus dos mejores amigos cuando no había día que no les hablase de ellos o de las experiencias que vivieron en sus años de internado. Estaba segura de que algo había pasado porque Harry no sabía nada de ellos desde los "A Levels" y Judith creía que Harry se encontraba en una situación parecida a la suya con respecto a una parte de su pasado.
Cómo echaba de menos a sus padres en ese día tan especial y el papel de Lily Evans de llevar al altar a su hijo iba a ser ocupado por Molly Weasley, que era como una segunda madre para Harry. En la boda estaría toda la familia, salvo Ron y Ginny, a quienes no había invitado. Tampoco le mandó la invitación a Hermione Granger, su mejor amiga en Hogwarts. Había estado diez años alejado de la magia y ahora se iba a casar con una joven muggle para quien el mundo mágico sólo existía dentro de la literatura.
- Harry, date prisa. A este paso, la que va a estar esperando en el altar, va a ser la novia. - Le espetó Molly.
- Recordar que no podéis usar magia ni hablar acerca de ella. - Dijo Harry por enésima vez mientras se hacía el nudo de la corbata.
- ¿Por qué no han venido Ron, Hermione y Ginny? - Preguntó Lupin.
- No les envié la invitación y de momento no quiero que le contéis que seguimos manteniendo el contacto ni que es de mi vida. Ya me volveré a poner en contacto con ellos cuando crea conveniente. - Aclaró Harry.
- Sabes que sé guardar muy bien los secretos y que cuando Ginny , me preguntaba por ti durante su séptimo curso le daba largas. - Comentó Lupin.
- Nunca nos imaginamos que Harry Potter se casaría y menos con una muggle que no cree en la magia. - Bromearon Fred y George. - Te deberías casar con nuestra hermanita y, aún así, sólo aceptaríamos a regañadientes.
Todos los presentes rieron ante dicho comentario de los gemelos.
- Menudo par tenéis como maridos. - Le dijo entre carcajadas Harry a Angelina y a Katie Bell. - Pues, Judith está encantada con vosotros. Dice que sois muy divertidos y se lamenta de no haberos conocido antes.
- Nosotros nos compadecemos de ella. - Dijeron sonrientes Fred y George. - La "pobrecita" no sabe elegir marido. - Dijeron con ironía.
- ¡Fred y George, dejad de atosigar a Harry! - Les ordenó Molly. - Harry, acelérate.
- Molly, cariño, tranquilízate. - Le aconsejó Arthur.
- ¿Sabéis a quién me recuerda Judith? - Preguntó Lupin de repente.
- ¿A quién? - Preguntaron todos con interés.
- A Lily y también siento como si en ella se condensasen Ginny y Hermione. - Dijo Lupin con cierta nostalgia.
- Judith siempre está rodeada de libros y papeles. - Dijo Harry con ironía mientras se abrochaba los botones del chaleco.
- Por cierto, a quien nunca me imaginé que iba a estar en tu boda era a Draco Malfoy y, además, como testigo de la novia. No es el mismo de Hogwarts. - Observó Lupin.
- Cambió mucho cuando conoció a Valle y a Judith, quien lo introdujo en su familia como si fuese un hermano más suyo. - Aclaró Harry.
En ese momento Harry recordó cuando se volvió a encontrar con Draco después de más de cuatro años desde que salieron de Hogwarts.


- ¡Dima! - Gritó Valle que levantó el brazo para que Judith y su acompañante se acercasen hasta la mesa donde estaba sentada con su novio.
- ¡Hola! - Saludó Judith cuando llegó. - Siento mucho el retraso.
- No hace falta que te disculpes. Sólo han sido cinco minutos. ¿Éste es el chico del que tanto me has hablado en las últimas semanas? - Preguntó Valle con bastante interés.
- Él es Harry y ellos son Valle y su novio, Draco.
- ¿Draco Malfoy? - Preguntó Harry con incredulidad.
- ¿Harry Potter? - Fue la respuesta que recibieron de Draco.
- ¿Os conocéis? - Preguntó Judith intentando romper el gélido silencio que los embargaba.
- Desde los once años y fuimos enemigos declarados durante los siete años que estuvimos en el internado. - Dijeron Harry y Draco, respectivamente.
- ¿Qué os pongo? - Preguntó el camarero que había llegado en ese momento.
- Dos tintos con blanca, dos cervezas y una ración de solomillo al whisky. - Dijo Judith.
- También nos pone una de croquetas de jamón y otra de pan de la casa de bacalao y salmorejo. - Añadió Valle.
- ¿Algo más? - Preguntó el camarero.
- De momento no. Muchas gracias. - Contestó Draco.
- Hace tiempo que no te vemos por la facultad. - Le comentó Valle a Judith.
- Y casi no paras en casa. - Añadió Draco. - Empezamos a dudar de que vivas en ella. - Comentó con una sonrisa.
- Es que he estado muy ocupada entre el trabajo, las clases... - Dijo Judith casi sin aire.
- No sé como sacas tiempo para tantas cosas si nunca has sabido organizarte. - Comentó Draco con ironía.
- ¿Sigues con las prácticas? - Preguntó Valle.
- De momento sí. Harry viene mucho a verme a la Catedral.
- Si no hubiese sido por Judith, no me hubiese quedado en Sevilla, sólo estaba de paso. Comentó Harry. - Es una magnífica guía y me está ayudando mucho con el español.
- ¿Y qué tal los exámenes? - Le preguntó Draco a Judith.
- Los resultados han sido bastante buenos. ¿Y a vosotros? - Preguntó Judith con interés.
- Igual que siempre, buenos resultados. - Dijeron Draco y Valle, respectivamente.
- Nunca creí que te iba a encontrar en Sevilla. - Le dijo Harry a Draco.
- Pues vivo en Sevilla desde los dieciocho años, estoy en quinto de Derecho y llevo cuatro años de relación con Valle. Además, dejé de ser un Malfoy a los pocos meses de abandonar Inglaterra para ser un miembro más de la familia Yorkshire Quesada. - Informó Draco.
- Te veo muy cambiado aunque en séptimo ya no eras el mismo. - Comentó Harry.
- Ése fue el curso en el que mi peor enemiga se convirtió en una persona muy especial, sin embargo, Ron, tú y yo no nos podíamos ni ver. - Aclaró Draco.
- ¿Qué sabes de Hermione? - Preguntó Harry.
- Dejó a Ron por un chico argentino y ahora vive en Buenos Aires. No sé nada más. - Dijo Draco con tristeza.
- Pues ya sabes más que yo. - Añadió Harry. - ¿Sigue manteniendo el contacto con ella?
- Ya no. - Contestó Draco con pesar. - Desde que vino con Leonardo a Sevilla durante su luna de miel no he vuelto a saber nada de ella.
- ¿Vosotras conocéis a Hermione? - Preguntó Harry.
Valle y Judith asintieron con la cabeza."

Elena Velarde 
Enero - Febrero 2006 (corregido en octubre de 2010)

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