9 nov. 2012

"Pinceladas" (Relato propio)


PINCELADAS


"Nadie sabía la importancia que Pinceladas al óleo tenía para Judith y fue al empezar a escribirla cuando pudo superar la crisis que vivió en su primer año de facultad y no su relación con Pablo como muchos pensaban. Este último era el que mejor conocía lo que se escondía tras esa novela, aún así desconocía mucho acerca de ella.
En el verano entre primero y segundo Judith se reencontró consigo misma, fue el primero en el que trabajó y en el que además tuvo que estudiar. Tras llegar de Sicilia, se fue a pasar el mes de Agosto al pueblo de sus abuelos maternos en Asturias y en Septiembre, tras los exámenes, se fue a Cambridge con Pablo. Esos quince días los aprovechó para escribir, leer y afianzar aún más su relación con Pablo, a quien apenas vio desde que se fue a Sicilia.
Fue en Asturias donde se replanteó su vida y decidió dejar la delegación de alumnos, ya que la consideraba una pérdida de tiempo que no le aportaba mucho a su vida. Había pasado ya casi un año desde que entró a la universidad y había llegado el momento de valorarlo. Habían sido doce meses llenos de cambios y también de nuevas experiencias entre las que destacaría el alivio que sintió al no ser más “hija de...”, las excavaciones a las que tuvo la oportunidad de ir y el intercambio de apuntes cuando alguien faltaba a clase o quería compararlos con los que había cogido.
Cambiaron muchas cosas desde que empezó segundo. Ya sabía a lo que se enfrentaba y eso la tranquilizaba. Su forma de coger apuntes en clase apenas cambió pero se llenaron de colores al usar rotuladores para subrayarlos e incluir anotaciones para completarlos. Estaba todo el día en la facultad, tuviese clase o no. Entre semana estudiaba en la biblioteca con pequeños descansos para tomar un café a media mañana, a comprarse rotuladores, dossieres de asignaturas o hacer fotocopias... y los fines de semana en su casa o en casa de Pablo. Ese año dio una asignatura que la marcó especialmente: La Civilización Medieval a través de los Testimonios Materiales con sus prácticas para aprender a citar bibliografía, a manejar actas de conferencias, etcétera y el trabajo que hizo al final del cuatrimestre sobre los castillos en Inglaterra durante los siglos XIII y XIV.
Judith, si no escribía con asiduidad, no era ella y la escritura para ella era como una droga, la necesitaba para vivir. Siempre lo hacía en español, a pesar de que en inglés poseía la misma fluidez, casi nadie lo entendía y Judith tampoco sabía porqué no escribía en ambos idiomas cuando su personalidad se caracterizaba por esa dualidad y era eso lo que la hacía tan atractiva.
El término pincelada llegó a formar parte de la vida cotidiana de Judith y también de su personalidad pero no sabía porqué lo usaba tanto en contextos que se diferenciaban mucho entre sí y algunos de los cuales se alejaban bastante del ámbito propio de la literatura. A sus veintiocho años aún no había encontrado una respuesta que tuviese fundamento y le aclarase un poco qué significado podía tener pincelada para ella. Suponía que la relación que mantuvo con Pablo durante tantos años tuvo que influir en su manera de concebir la pintura y sus elementos más característicos como los pinceles, los pigmentos, la paleta, el óleo, el lienzo...
Judith no lo sabía pero se convertiría en la representante del movimiento literario del Pincelismo que englobaría a un conjunto de novelas que se escribirían en España e Inglaterra durante la primera mitad del siglo XXI y que se caracterizaba porque la estructura de sus novelas eran pinceladas que iban dibujando a los personajes y también la acción de la novela, cuya lectura podía ser un símil a la pintura de un lienzo desde sus primeras pinceladas.
Su obra más importante fue Pinceladas de patinaje que Judith escribiría veinte años después que el primer borrador de Pinceladas al óleo. A diferencia de sus otras novelas, ésta narraba tres historias de amor simultáneas en el tiempo pero alejadas en el espacio, cuyo denominador común eran la edad de los protagonistas y el patinaje artístico sobre hielo. La novela empezaba con unas primeras pinceladas sobre una historia que se desarrollaba en San Petersburgo y que narraba la relación que hubo entre Vera Nekrasova, cuyo pasado la atormentaba, y Aleksei Ulanov, cuyo objetivo era descubrir lo que se escondía tras tanta perfección y así poder destruir a la patinadora. Después, la acción se trasladaba a Pekín donde los protagonistas vivían un historia que recordaba a la de Romeo y Julieta. Y, por último, recuperó la historia de Lindsay y Kyle a la que hizo varias modificaciones con respecto a la versión que aparecía en Lo que sentí al verte dormida y que esta vez se desarrollaba en Chicago.
Love Actually inspiró a Judith cuando empezó a escribir Pinceladas de patinaje, cuya acción transcurría entre el día de Acción de Gracias a finales de Noviembre y el día de la Navidad ortodoxa rusa el 7 de Enero. Fue una novela a la que llenó con sus recuerdos de infancia y las diferentes tradiciones que entre los tres países existían para celebrar una fiesta de origen cristiano.
Las navidades de Judith mezclaban las tradiciones anglosajonas con las españolas. Añoraba levantarse la mañana de Navidad, despertar a sus padres y sus hermanos e irse todos juntos a abrir los regalos que estaban debajo del árbol. Al estar en Londres la Nochebuena no la celebraban y el día de Navidad cenaban en una de las residencias de su abuela, igual que el día de San Esteban, a partir de las siete de la tarde. Tras la cena, cantaban una gran variedad de villancicos como Noche de Paz, Blanca Navidad o 25 de Diciembre y siempre acompañados por el sonido de las panderetas, las zambombas y el piano que solía tocar Natalia. 
De Pinceladas de patinaje con la historia con la que más se identificaba Judith era con la de Vera y Aleksei, también fue con la que más disfrutó. De las tres era la de mayor complejidad y la que más sorprendía al lector con esos giros que de repente daba y que los descolocaba. Vera y Aleksei parecían personajes que estaban llenos de fuerza pero, en realidad, eran muy frágiles.
Le gustaba escribir a mano, en un cuaderno o en folios, cuyas páginas enumeraba y fechaba al comienzo del mes en la esquina superior derecha, y con bolígrafo azul. Alguna vez lo intentó delante de la pantalla del ordenador pero ésta no le inspiraba y el teclado sólo lo usaba para transcribir lo que había escrito con anterioridad.
Como Almudena Grandes y otros escritores intentaba escribir sus novelas en orden desde la primera página hasta la última y evitaba hacer versiones, lo que no significaba que tuviese al menos un par de borradores por cada novela.
“Escribir una novela es un trabajo largo, pero apasionante.” Judith no se acordaba bien donde había leído esta cita y quien la había escrito.
Prefería escribir una novela donde la narración durase poco tiempo, por ejemplo, unas horas, a una que abarcase a más de una generación. Disfrutaba más describiendo, haciendo reflexionar recordar a los personajes que narrando diferentes situaciones.
Con veinte años ya había cumplido algunos de sus sueños de cuando era una adolescente, etapa que dejó atrás al cumplir la mayoría de edad un par de años antes. Estaba estudiando lo que siempre había querido, había participado en excavaciones que le habían hecho ver que, aparte de la investigación, lo suyo también eran el pico y la pala, y había escrito un par de novelas, la última de las cuales empezó a publicar en un foro de Internet donde tuvo buena acogida y donde le escribieron cosas que nunca le habían dicho y que significaron mucho para Judith en su crecimiento como escritora. A la vez que publicaba un capítulo, hacía una serie de preguntas a sus lectores acerca del argumento y sus personajes, intentaba no presionarles para que contestasen y les encantaba leer sus respuestas. Algunas de ellas se acercaban bastante a la trama y al carácter de los personajes que Judith ya había pensado y/o escrito pero otras se alejaban.
La experiencia la volvió a repetir con casi todas las novelas que escribió a continuación. Nadie averiguó lo que escondía Tita Lladró hasta que Judith no terminó de publicarla ni tampoco consiguieron adivinar, que la búsqueda de Vera Nekrasova por lograr la perfección, era para ocultar su vulnerabilidad y su miedo a enamorarse."

Elena Velarde
5 . 29 diciembre 2006

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