19 dic. 2012

Libros, Cultura y Prejuicios


Hoy pensaba publicar el sexto capítulo del fanfic Pinceladas al óleo pero la entrada que esta mañana ha publicado Rusta, bloguera de Devoradora de Libros, sobre los prejuicios relacionados con la Literatura (http://www.devoradoradelibros.com/2012/12/vida-interior-y-vida-exterior.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+DevoradoraDeLibros+%28Devoradora+de+Libros%29) me ha hecho cambiar de opinión y preparar esta entrada como ampliación y corrección del comentario que le he escrito esta mañana a Rusta. Son entradas muy parecidas y que se diferencian en el estilo de escribir aunque ambas se caractericen por ser directas y críticas, el punto de vista y las experiencias en las que cada una se basa.
Rusta pone el ejemplo de un cartero para hablar sobre los prejuicios sociales acerca de quién es o no una persona culta y a mí esto me ha recordado a un antiguo compañero de facultad que en su día decidió estudiar la licenciatura en Historia a tiempo parcial y en el turno de tarde. Otros ejemplos que se me vienen a la cabeza son: el de mi abuela paterna que fue una mujer adelantada a su época, muy culta y licenciada en Química por la Universidad de Oviedo (promoción 1946 - 1951) pero que nunca llegó a ejercer su profesión y fue ama de casa y catequista de primera comunión durante más de 30 años; el de mi abuelo paterno que no tiene estudios superiores pero que es un gran lector y con el que da gusto hablar; o el de mi padre, un apasionado de la Física pero también de la Historia y la Literatura, que no cumple el perfil friki de los físicos tipo Einstein o The Big Bang Theory, gracias a quien sé que los hombres adelantados a su época existen y que los trajes masculinos van más allá del clásico conjunto de camisa, pantalón, chaqueta y corbata y que aún así un hombre va bien vestido y elegante a trabajar.
A diferencia de Rusta no he trabajado nunca como camarera pero sí como arqueóloga en prácticas no remuneradas. Aún hay gente que piensa que las personas que trabajan en excavaciones arqueológicas son gente inculta y que sólo está interesada en sacar piedras y ensuciarse con tierra mientras trabajan. La sociedad no puede estar más equivocada en valorar como culta y cualificada a personas que trabajan en oficinas y cuyo uniforme de trabajo es un traje con corbata en el caso de los hombres y traje de chaqueta y tacones de diez centímetros en el de las mujeres. He conocido albañiles de arqueología sin estudios que saben muchísimo más del mundo de las excavaciones que yo por dos razones: la primera porque llevan toda su vida trabajando como peones en el mundo arqueológico y la segunda porque la Universidad española sólo da teoría y no te prepara para el mundo real.
También se asocia a las personas cultas con pasar horas estudiando en la biblioteca tachándolas de empollonas y antisociales, nada más lejos de la realidad. Yo soy una rata de biblioteca y me han tachado de empollona y eso que no he visto una Matrícula de Honor en mi vida, que el único 10 que he sacado en todos mis años universitarios fue de Erasmus a quince días de terminar la carrera y que evito ir a estudiar a la biblioteca con gafas. Otra idea preconcebida que se suele tener de este tipo de personas es que son responsables y aburridas como si los ratones de biblioteca no supiésemos divertirnos y no nos gustase tomarnos una copa de vez en cuando y salir de marcha con los amigos. Para terminar este párrafo no me importa reconocer que disfruto con la lectura, la escritura y el estudio que me ayudan a enriquecerme como persona pero que también me gusta divertirme y que suelo ser de las primeras que normalmente siempre propongo planes para estar con los amigos, desconectar del estudio o el trabajo y tener algo de vida social.

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