10 dic. 2012

"Patinaje sobre hielo"

"Myga siempre había sido muy navideña pero esas Navidades eran las primeras de las que iba a disfrutar junto a su novio, lo que la hacían aún más especiales.
Tenía entonces 17 años y todavía vivía con sus padres en Hielo al norte de Suecia en el Círculo Polar Ártico. Le encantaba su ciudad aunque en invierno le veía dos grandes inconvenientes: que la temperatura solía rondar los veinte grados bajo cero y que no llegaba a haber más de cinco horas de luz al día.
Era la mejor patinadora artística de toda Escandinavia pero también muy buena estudiante aunque todo esto conllevaba mucho esfuerzo por su parte. De lunes a viernes por la mañana asistía a clases en el Smedslättens Gymnasiet y por las tardes patinaba cuatro horas más una de gimnasio, los sábados patinaba mañana y tarde, y los domingos se dedicaba a estudiar.
Sus padres le enseñaron a patinar cuando tenía tres años y poco tiempo después ya estaba dando clases de patinaje. Fueron fundamentales los primeros profesores que tuvo, la mayoría habían sido profesionales en su juventud e incluso habían participado en algún que otro Juego Olímpico de Invierno, porque le enseñaron a amar el deporte y a no rendirse ante cualquier dificultad que surgiese.
Aún hoy, con 22 años, sigue siendo patinadora profesional e intenta sacar adelante, con las mejores notas posibles, sus estudios de Historia y Arqueología Medieval. Ha dejado su ciudad natal y se ha ido a vivir con unas amigas a Estocolmo donde se ha estado preparando para los Juegos Olímpicos de Salt Lake City.
Pero ahora vamos a volver a situarnos en el mismo espacio y tiempo que al comienzo de este relato. Era el día de Nochebuena y Myga había quedado al mediodía con Sven, ya que iban a patinar en el lago de Trenza, situado en un parque muy céntrico, aprovechando la pálida luz solar que había. Después comerían algo en un bar y por la tarde se dedicarían a realizar las últimas compras navideñas mientras paseaban por las calles iluminadas gracias a las luces y se paraban a mirar los escaparates.
Myga tenía que estar en su casa antes de las cinco de la tarde para ayudar a su madre con los últimos preparativos y arreglarse para la cena donde estaría con sus primos, sus tíos y sus abuelos.
Aún no había llegado nadie cuando Myga apareció, ya arreglada, en el salón y miró encantada hacia el árbol de Navidad, que estaba colocado al lado de la chimenea de piedra. Tenía que disfrutar de esa noche y al día siguiente, a media tarde, haría una exhibición en la única pista de patinaje cubierta que tenía la ciudad.
A principios de diciembre empezó a prepararla y eligió el tradicional villancico White Christmas para hacer una coreografía con temática navideña. Era el primer número que era propiamente suyo porque se encargó de todo: eligió la música, montó la coreografía y diseñó su propio vestuario que se lo confeccionó su madre que también se encargó de peinarla y maquillarla.
Se había diseñado un conjunto formado por dos piezas: un corpiño y una falda larga. La falda había sido confeccionada con varios metros de tul transparente que habían sido cortados de forma asimétrica llegándole el más largo cerca de los tobillos.
Iba a usar los patines que se compró cuando empezó el curso porque los del año anterior ya le quedaban pequeños. Eran uno de los más comunes que había en el mercado, era una bota de color hielo que le llegaba hasta el tobillo y el tacón era un poco más alto de lo normal pero no sobrepasaba el límite reglamentado."

Elena Velarde 
Curso 2003 - 2004

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