11 ene. 2013

Capítulo 9. "Claire Naranjo" ("Pinceladas al óleo")


"- ¿Cuándo se lo vas a decir? - Le preguntó Draco, que iba al volante, a Hermione.
- No le puedo ocultar que Claire es mi hija. - Dijo Hermione abatida.
- Pero también es suya. - Puntualizó Draco mientras aparcaba.
Ya no lloraba. Esa noche había derramado demasiadas lágrimas. Intuía que su huida y su necesidad de empezar desde cero se debía a su incapacidad de afrontar un embarazo a tan temprana edad. Lo abandonó todo sin saber que pensaba Ron.
- Temo la reacción que puedan tener Ginny, Harry y Ron cuando me vean aparecer con una niña de nueve años y les diga que es mi hija. - Dijo Hermione con la voz quebrada mientras se bajaba del coche y cerraba la puerta del copiloto.
- Se sorprenderán y no podrán evitar hacerte las preguntas más variopintas. - Dijo Draco que intentaba transmitirle serenidad a Hermione, a quien estrechó contra su cuerpo con un abrazo.
- ¿Y qué les respondo? - Inquirió Hermione cada vez más intranquila.
- La verdad.


Ginny había ido a casa de Natalia, una de las hermanas de Alejandro y Judith. No sabía si la iba a encontrar allí. Podía darse la casualidad de que ese domingo tuviese que trabajar en el hospital.
No hacía mcuho tiempo que Natalia se había licenciado en Medicina con uno de los mejores expedientes de su promoción y que había comenzado su residencia tras aprobar el "MIR". Desde hacía varios años mantenía una relación sentimiental con el profesor que le dio Anatomía en primero de carrera, el doctor Jordi Llorens i Fabra, quince años mayor que Natalia.
Le abrió Jordi. Lo observó y pensó que estaba delante de un hombre bastante atractivo. No era difícil adivinar que practicaba deporte con asiduidad. En su cabello color gris ceniza asomaban ya algunas canas y hacía varios días que no se afeitaba.
- Ignoraba que estuvieses en Sevilla. - Le dijo Natalia, que estaba delante del ordenador leyendo unos correos. - ¿Cuándo llegaste?
- Hace un par de días. - Contestó Ginny con una voz casi inaudible.
- Ahora podrás conocer a Judith y a Harry. - Dijo Natalia con júbilo y el rostro de Ginny se ensombreció.
- No sé cuando va a poder ver a Dima. - Intervino Jordi y a Natalia se le cambió la expresión facial. Se acababa de acordar de que Judith se había ido a Inglaterra.
- ¿Dónde están Alejandro y Maya? - Preguntó Natalia que intentaba olvidarse de su metedura de pata.
- En Londres. - Contestó Ginny.
- ¿Dónde te alojas? - Inquirió Natalia con curiosidad.
- En casa de tu hermana. - Respondió Ginny con un nudo en la garganta.
Natalia y Jordi se sorprendieron. No esperaban esa respuesta. Suponían que Ginny diría que estaba con los padres de Natalia. No pudieron sacarle más información porque entonces sonó el teléfono.
- Diga.
- ¡Hola, Natalia! - Saludó alguien al otro lado de la línea. - Soy Harry.
- ¡Ah! ¡Hola!
- ¿Tenéis algún plan para comer? - Preguntó Harry.
- No, - contestó Natalia que miró primero a Jordi y después a Ginny.
- ¿Por qué no os venís a casa?
- De acuerdo, - respondió Natalia sin pensar.


No podía dejar de pensar en Hermione. Sabía que tenía que luchar por ella pero antes debía romper su relación con Leysana.
Buscó su móvil. No se acordaba donde lo había dejado. De repente, vio un sobre cerrado encima de la cama. En él no había nada escrito. Dudó antes de abrirlo. Parecía contener una carta.
Mientras la leía, sonó el timbre. La dejó sobre la almohada y salió de la habitación al oír la voz de Hermione.
- ¿Quién es esta niña? - Inquirió Harry.
- Es mi hija. - Contestó Hermione que intentaba no derrumbarse.
- Bueno, yo me voy. - Dijo Draco mientras hacía girar el pomo de la puerta.
- Gracias, - murmuró Hermione y Draco le sonrió.
Al salir se cruzó con Ginny, Natalia y Jordi. Se extrañó pero decidió no preguntar, ya se lo contarían, y no le dio mayor importancia.
-¡Buenas! - Saludó Natalia al entrar por la puerta. - Soy Natalia, él es Jordi y ella es... - Añadió cuando vio a Ron, Hermione y Claire.
- Ginny Weasley, - puntualizó Ron. - La conozco. Soy uno de sus seis hermanos. Me llamo Ron. - Saludó con un par de besos en la mejilla a Natalia y a Ginny, y con un apretón de manos a Jordi.
- Yo soy Hermione Granger y ella es Claire Naranjo, mi hija. - Se presentño Hermione y siguió el ejemplo de Ron.
Natalia sintió como el vibraba el bolso.


- Tenía mucho miedo. - Confesó Hermione con lágrimas en los ojos mientras servía café a sus compañeros de sobremesa.
- ¿Ése fue el motivo por el que dejaste Inglaterra? - Inquirió Ginny.
- Abandoné mi vida, mis sueños... - Comentó Hermione con un tono de tristeza y miró a Ron que jugaba al ajedrez con el padre de Judith. - Además, no sabía si quería tenerlo.
- Eras casi una niña y es normal que estuvieses llena de dudas. - Intentó así Mariana, la madre de Judith, consolar a Hermione.
- No supe afrontarlo en su momento. - Dijo Hermione con angustia en la voz. - Me falto valor y huí.
- Ron habría renunciado a todo por ti y por Claire. - Dijo Harry que se bebió de un sorbo lo que le quedaba de café.


Aprovecharía su estancia en Sevilla para asistie a un curso, que se impartía en la Facultad de Filología a lo largo del mes de Mayo, acerca de las relaciones que existían entre los recursos literarios y pictóricos dentro de la literatura española e inglesa de los primeros años del Tercer Milenio. Terminaría con un encuentro de jóvenes investigadores donde en media hora podría exponer los resultados de la investigación sobre la que giraba su tesis doctoral.
Harry la acompañó hasta la facultad. Dejaron a Claire con Ron, ya que Ginny tenía cosas que hacer y no podía ocuparse de la pequeña. Así, padre e hija tendrían la oportunidad de empezar a conocerse aunque esa situación le producía incertidumbre a Hermione.
El curso la mantendría ocupada toda la mañana y por la tarde trabajaría con el portátil en casa de Harry. Asimismo, Harry aprovecharía para estudiar en la biblioteca entre clase y clase.
- ¡Hola! - Saludó una chica castaña de pelo largo y rizado a Harry y Hermione , quienes correspondieron al saludo. - Soy Martina. - Añadió al ver a Hermione a quien saludó con un par de besos en la mejilla al igual que hizo con Harry.
- Hermione, - dijo la mujer de ojos color miel.
- Voy a pedirme un café. - Comentó Martina que dejó la carpeta que llevaba entre los brazos sobre la mesa en la que estaban sentados Harry y Hermione. - Ahora vengo, - y se apresuró para llegar a la barra de la cafetería.
Hermione no sabía si preguntarle a Harry quién era esa tal Martina. Le pareció observar que Martina se ruborizó cuando vio a Harry y que sólo podía mirarle a los labios mientras humedecía los suyos.
- Es una buena amiga. - Dijo Harry, que parecía haber leído los pensamientos de Hermione, y a continuación le relató a grandes rasgos cómo la conoció, y cómo nació y creció su amistad.
Para Martina Harry era algo más que un compañero de clase con quien compartir apuntes y horas de estudio, era un amigo en el que podía confiar y que siempre estaría a su lado. Definir su relación con Harry como de amistad le rompía el corazón. Ella quería algo más pero sabía que, aunque luchase por él, nunca sería suyo. Sólo podía desearle a aquel joven de mirada verdosa que fuese muy feliz junto a Judith.
- He ido al despacho a buscar a Dima pero no la he encontrado. - Dijo Martina al llegar a la mesa con la taza de café en una mano y un vaso de agua en la otra.
- Está en Londres, - apuntó Harry.- Se le habrá olvidado comentarte que iba a estar unos días en Inglaterra por asuntos de trabajo.
- Harry, me voy, que ya llego un poco tarde. - Se disculpó Hermione. - Nos vemos luego para comer.


Recordó el día anterior en el callejón Diagon. en Hogwarts y en casa de los Weasley. ¿Por qué Harry se lo había ocultado? ¿Por qué Alejandro lo sabía y ella no?
Judith se encontraba ante un dilema. Creía conocer a Harry pero había descubierto que no sabía nada acerca de su pasado.
Hasta entonces nunca había sentido tantas curiosidad por el pasado de Harry ni tampoco tanta necesidad de llorar.
Ese primer beso en la escalinata de la Catedral era difícil de olvidar.


Jugaban al ajedrez. Observó sus gestos y le recordaron a los suyos. ¿Quién era el padre de Claire? No conocía a Leonardo ni a ninguno de los otros amigos que Hermione pudiese tener fuera de Hogwarts.
Se contaron sus vidas mientras desayunaban. En unos días cumpliría nueve años, por lo que Hermione se había quedado embarazada en el verano que dejaron Hogwarts. Coincidía en el tiempo con las vacaciones que pasaron en Ibiza y Malta, y las pocas semanas en las que compartieron un apartamento en Londres.
Sabía de estrategia y jugaba bien al ajedrez. Tenía talento y también algo de experiencia. No era la primera vez que jugaba.
Ojos color miel como su madre, cabellera lisa como Ginny Weasley y castaña como Hermione Granger. Eso no le ayudaría a saber si Claire era hija suya o no. Sospechaba que las semejanzas entre Claire y su padre tendrían que estar en la personalidad de la niña.
La partida estaba siendo larga como el día anterior con el padre de Judith. No tuvo oportunidad de poder jugar con Claire quien perdió. No quería que se alargase más. Se dejaría ganar.
Ron no sabía si preguntarle a Claire por su padre. Prefirió no hacerlo. No quería desilusionarse. Sentía a Claire como si fuese su propia hija.
Jaque mate."

Elena Velarde
Mayo - Julio 2006 (corregido en marzo de 2012)

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