20 sept. 2013

Escribiendo a la Elena de los 16

Querida Elenita:
Ya sé que no te gusta que te llamen así. Te defiendes diciendo que tienes 16 años y que no eres una niña pero dentro de unos años este diminutivo te transmitirá ternura. Seguramente prefieras que te salude llamándote Helen como lo hacen tus familiares y amigos aunque lo más adecuado hubiese sido utilizar Elena porque para ti soy una desconocida, a pesar de que soy tú con diez años más.
Con esta carta que te escribo no quiero parecerme a tus padres dándote consejos ni tampoco riñiéndote porque sé que no servirá de nada. Sin embargo, quiero decirte en forma de pinceladas algunas cosillas que pueden servirte. No voy a aconsejarte de que no cometas errores porque la experiencia me ha demostrado que como mejor se aprende es equivocándose pero voy a pedirte un favor y es que no abandones tu imaginación ni tu creatividad. No dejes de escribir ni de leer.
Sé que eres una buenaza y que los demás se aprovechan de ti. Eres tan inocente que no eres muy consciente de que te rodean muchos hipócritas a los que sólo les importas para dejarte de lado y marginarte. Tienes tu grupo de amigas, confía en ellas y cuida mucho su amistad. Apóyate también en tu familia, escucha más a tus padres y no discutas tanto con ellos. No dejes de preocuparte por los demás y de ayudarlos de manera desinteresada pero aprende a ser un poco egoísta y a pensar más en ti. Sé que no me vas a hacer caso pero crecerás, te harán mucho daño y espabilarás.
Es Viernes Santo y estás en la playa. Me han dicho que el otro día conociste a un chico que te cayó bastante bien pero al que no le prestaste mucha atención porque “¡No lo voy a volver a ver!” exclamarás. Pero la casualidad hará que en la Feria reaparezca en tu vida y lo hará para quedarse. No te darás cuenta de que tu vida girará 180º y que te influenciará mucho más de lo pueda parecer a primera vista. Muchos se sorprenderán y te aconsejarán sin saber. Os asemejáis más de lo que pueda parecer aunque tú pienses lo contrario. Intuirás que tus sentimientos emprenden una senda que te dará vértigo y no querrás afrontarlos por miedo. Antes de despedirme sólo quiero decirte que has conocido a una persona maravillosa y que más de una década después aún seguirá ahí.
Un cordial saludo,

Elena Velarde.

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