28 oct. 2013

"Croquetas y wasaps" (Begoña Oro)

(Leído en octubre de 2013)
Original y atractiva portada con la presencia de un bocadillo verde que representaría lo que está escribiendo… Begoña Oro en una conversación imaginaria de WhatsApp, una aplicación de mensajería instantánea que usan casi todos los smartphones con independencia de la edad que se tenga y con la que puedes crear grupos de conversación para hablar con los amigos, la familia, los compañeros de clase o  de trabajo. (Fuente: Elaboración propia).
Croquetas y wasaps es una novela juvenil que ha publicado Ediciones SM en su colección Gran Angular (lecturas recomendadas para adolescentes de 12 a 18 años) el pasado 29 de abril de 2013. Se trata de una edición denominada rústica, cuya tirada inicial ha sido de 5.000 ejemplares (según el dosier de prensa de la propia editorial) y cuesta 9,95 euros. Tiene 229 páginas. La novela está dividida en tres partes, que están introducidas por un poema corto, y tiene 104 capítulos de 1, 2 o 3 páginas.
La autora es la zaragozana Begoña Oro Pradera. Durante muchos años fue editora en Ediciones SM aunque ahora es consultora editorial. Además de llevar años trabajando como escritora de libros de texto y traductora. Ganó el Premio Gran Angular 2011 con Pomelo y Limón, novela con la que debutó en el mundo de la Literatura Juvenil (y de la que se habían vendido más de 13.000 ejemplares en abril de 2013 según el dosier de prensa de la propia editorial) y centrada en la importancia de la privacidad off y online pero centrándose, sobre todo, en Facebook.
Croquetas y wasaps cumple con los requisitos propios de la Literatura Juvenil. Los personajes principales, a excepción de la madre y el abuelo de Clara, son estudiantes de Bachillerato, es decir, adolescentes que se encuentran entre los 16 y 18 años. Está escrita en primera persona desde el punto de vista de Clara Luján Garza, quien se dirige al lector tuteándolo y tratándolo como a un igual. El lenguaje que usa es muy coloquial. A lo largo del texto se entrelazan en gris los pensamientos de Clara y en negritas los mensajes del WhatsApp. Casi no he encontrado erratas ni lenguaje sms y me ha gustado mucho la presencia de unos pocos emoticonos, cuyo significado es conocido por todos.
En Croquetas y wasaps encontramos menciones a Harry Potter, Alicia en el País de las Maravillas, Indiana Jones, CSI, los Reyes Magos, Hitchcock, Google, Blancanieves, Facebook, Sleepy Hollow, YouTube, Gusy Luz, Pesadilla antes de Navidad, el Real Madrid, Emma Watson, Frankenweenie, la Wii, la Wikipedia, la ONU, Cher, el McDonald’s, la Capilla Sixtina, Emily Dickinson, IKEA, Tartarín de Tarascón o el Quijote.
La novela ha tardado en engancharme y eso que el book-tráiler me encantó porque su originalidad me impresionó mucho. Me ha gustado la trama, el que la autora haya tratado el tema de la ausencia y algunas de las fases del duelo por la pérdida de un ser querido, y que el protagonista masculino no sea el típico chico guapo al que nos tiene tan acostumbrados la Literatura Juvenil (pero también determinados géneros de la Adulta). Los cambios de humor de Clara, y el tira y afloja entre su madre y su abuelo son muy creíbles.
Sin embargo, desde mi punto de vista Begoña Oro innovó mucho más con Pomelo y Limón que con Croquetas y wasaps tanto en la presentación como en la actualidad y crítica subyacente de la trama, ya que la que estoy reseñando me ha parecido bastante conservadora. En Pomelo y Limón, Begoña Oro fue valiente y se arriesgó a narrar cuestiones actuales y polémica como la prensa rosa y la privacidad en las redes sociales poniendo como ejemplo Facebook.
Ha habido un detalle que me ha hecho sonreír y recordar a la Elena adolescente que fui, y no me refiero a fijarse en un imbécil y que tu mejor amiga te lo diga sin anestesiarte, que también pero eso es mejor que siga guardado al final del altillo donde no lo pueda encontrar y que no reaparezca en mi mente en las estupideces que llegué a hacer en aquellos años (menos mal que en aquella época sólo había sms y Messenger). Se trata del gloss del Clara, que es el primer producto de maquillaje que se compra. En mi caso fue un pintalabios rosa claro de Maybelline New York cuando tenía 13 – 14 años.

Valoración “Croquetas y wasaps” (Begoña Oro):
8/10

Otras reseñas interesantes de Croquetas y wasaps:
-          http://www.letrasyescenas.com/2013/04/croquetas-y-wasaps-de-begona-oro-resena.html (Publicada el 29 de abril de 2013)
-        http://www.devoradoradelibros.com/2013/09/croquetas-y-wasaps-begona-oro.html (Publicada el 2 de septiembre de 2013)

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