21 feb. 2014

Slow-reading

Hoy os hablo sobre "slow-reading", un término lector que he conocido esta misma mañana gracias a la reflexión de esta semana del blog "Devoradora de Libros": http://www.devoradoradelibros.com/2014/02/soy-una-slow-reader.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+DevoradoraDeLibros+%28Devoradora+de+Libros%29. Se trata de un término bastante relativo y en realidad se refiere a ser capaz de hacer una lectura más allá de lo superficial.


Yo soy una "slow-reader" aunque mi velocidad de lectura se ha incrementado considerablemente desde que abrí este blog (en realidad creo que soy una joven "slow" en bastantes aspectos de mi vida personal). Soy de las que a veces tengo que releer determinadas frases o párrafos dándome la sensación de que los quiero memorizar o tengo que retroceder algunas páginas para releer un determinado pasaje y así entender mejor el que estoy leyendo. Soy de las que leo fijándome en todos los detalles y detecto con mucha facilidad las posibles erratas que pueda tener el texto, incluso en una lectura rápida (un aspecto en el que he mejorado mucho desde que empecé a prepararme las Oposiciones y que se ha extendido a las lecturas de las novelas en español e italiano).


Soy de las que utiliza verbos tan manidos como aburrir, enganchar, atrapar, etc pero siempre intento justificar dichas sensaciones lectoras. Rara vez me leo una novela en un día y tampoco soy de las que se queda la noche en vela leyendo aunque alguna vez me hayan dado las 3 - 4 de la mañana haciéndolo. Puedo estar disfrutando mucho de unos personajes, una trama, una ambientación... que si tengo que hacer otras cosas más importantes (como estudiar, trabajar, cumplir con los compromisos familiares...), lo pospondré aunque no deje de pensar en la novela y esté deseando sacar un hueco para seguir leyendo. Si llega la noche y estoy agotada, es muy alta la probabilidad de que se me cierren los ojos y me quede dormida con independencia de que lo enganchada que pueda estar a la novela que me esté leyendo en ese momento.



De unos años a esta parte tanto en el mundo editorial como en la blogosfera se está imponiendo la moda de la "fast-literature" (no sé si existe dicho término) teniendo como ejemplo a nivel nacional las novelas de Megan Maxwell y compañía, y cuyos libros no he leído. Estos escritores que publican una nueva novela cada 3 - 4 meses podrían ser un buen ejemplo de lo que sería un "fast-writer". ¿Cómo se puede escribir y editar con tanta rapidez para publicar una media de tres novelas de 200 - 300 páginas al año?



Un "slow-reader" es un lector analítico con independencia de la velocidad con la que lo haga y el tiempo del que disponga, que lee entre líneas y que sabe sacarle todo su jugo como si estuviese exprimiendo naranjas para hacerse un zumo. Siempre puede aprender algo nuevo mientras lee y sabe disfrutar casi por igual de un clásico, de una novela actual de cierta densidad y de la literatura de entretenimiento juvenil y/o adulta. En esta última podemos encontrar novelas que tratan temas interesantes y algo polémicos como: la homosexualidad masculina en "El arte del asesino" de Mari Jungstedt, la prostitución de menores en "Sin tiempo para soñar" de Jordi Sierra i Fabra, la violencia de género en "Los vigilantes del faro" de Camilla Läckberg, el sexting en "No le digas que aún la amo" de Blanca Álvarez, el nazismo en "El Futuro Será Mejor Mañana" de David Rodríguez Cordón o la lepra en "La isla" de Victoria Hislup, por citar algunos ejemplos que he leído desde que me adentré en el mundo de la blogosfera literaria. Este tipo de lector se observa después bastante bien en las reseñas que pueda escribir si se da el caso de que administra un blog personal.

2 comentarios:

  1. ¡Hola! Yo me autodeclaro "fast" reading :), pero fast, fast. Normalmente los libros (si me gustan mucho) me duran un día, dos a lo mucho, a menos que sean lentos o que sea el típico libro que leo solo antes de dormir.

    De hecho (curiosidad) en el colegio/instituto mis profesores de literatura se sorprendían porque tenía buena redacción pero una ortografía malísima. Ellos no entendían que alguien que leyera tanto tuviera tantas faltas. Pero es que yo no le prestaba atención (ahora sí lo hago) a la forma.

    Normalmente hago dos lecturas, la primera para terminar el libro, la segunda para fijarme en cómo está escrito (se aprende mucho).

    Ser fast es bueno de cara a estudiar, doy los repasos al doble de velocidad que mis compañeros, y eso en una carrera como Derecho se agradece,

    Un saludo slow ;)

    ResponderEliminar
  2. @Jane & Eli Raquel, gracias por comentar y contarnos tu experiencia lectora. Un saludo slow, Elena Velarde. ;-)

    ResponderEliminar

Aquí puedes escribir lo que pienses, opines, etcétera sobre la correspondiente entrada pero siempre con respeto. Se borrarán los comentarios que sean ofensivos, difamatorios o spam y aquellos que quieran aprovechar este blog para publicitarse.