15 sept. 2014

“Hacia los mares de la libertad” (Sarah Lark)

(Leído en julio de 2014)
El diseño de la portada ya me atrajo nada más descubrir esta novela entre las novedades editoriales de la librería Beta de la calle Asunción. Me gustan  bastante los paisajes costeros, sobre todo si son acantilados, de ahí que me haya llamado mucho la atención como han reflejado en esta cubierta como las olas rompen en la orilla mezclándose con la arena de la playa. Creo que el departamento de diseño de Ediciones B no ha estado acertado con el vestido de la portada, el cual se acerca más a la moda femenina imperante a principios del siglo XX que a la que había a mediados del XIX tanto en Europa como en Australia y Nueva Zelanda. (Fuente: Elaboración propia).
Hoy le toca el turno a la última novela publicada en español de la autora alemana con la que surgió el fenómeno de las Landscape novels. ¿A qué me estoy refiriendo? A una moda literaria dentro del género romántico que se creó en Alemania hará unos siete años y que llegó a España hace poco más de tres. Son novelas escritas por mujeres, sobre todo alemanas, que ambientan sus historias de amor en paisajes exóticos como pueden ser Nueva Zelanda o la isla de La Española en el siglo XIX o los fiordos noruegos y Hawaii en el siglo XX y la actualidad. En España y Latinoamérica parece que el monopolio para sus publicaciones los tienen los distintos sellos editoriales de Ediciones B.
Hacia los mares de la libertad es la sexta landscape novel que ha escrito Sarah Lark con el título de Das Gold der Maori, cuya traducción literal habría sido El oro de los maoríes. A pesar del título original, no pertenece a la Trilogía de la Nube Blanca (En el país de la nube blanca, La canción de los maoríes y El grito de la tierra) que, según la solapa con la biografía de la autora, significó un fenómeno del boca a boca que no se había conocido hasta entonces, afirmación de la cual dudo bastante porque en esa época también pasó lo mismo con Kate Morton y a finales de los 90 sucedió eso mismo con J. K. Rowling y Harry Potter.
Hacia los mares de la libertad se publicó en Alemania en 2010 y en España Ediciones B la ha publicado en mayo de 2014. Tiene 720 páginas y 51 capítulos divididos en seis partes. Cuesta 21 euros aunque yo lo compré en la Feria del Libro de Sevilla por 18,90 euros gracias a que me beneficié del 10% propio de este tipo de eventos. La novela ha sido traducida al español por Susana Andrés. Debo destacar que he encontrado pocas erratas aunque éstas eran bastante evidentes.
La novela está protagonizada por un triángulo amoroso: Mary Kathleen O’Donnell (Coltrane tras casarse), Michael Drury y Lizzie Owens. En la trama hay giros inesperados pero en líneas generales es bastante previsible. Tras leer las primeras 100 páginas se intuye bastante bien que Kathleen y Michael no son la pareja protagonista, sobre todo, si nada más empezar la novela se acuestan ya juntos y ella se queda embarazada aunque se reencuentren años después. Teniendo en cuenta las construcciones de los personajes y sus evoluciones a lo largo de más de 700 páginas el que me ha parecido más atractivo de los tres es el de Lizzie seguido por el de Michael. También son interesantes algunos personajes secundarios como Sean Coltrane, Claire Edmunds y Peter Burton. Sin embargo, no he sentido simpatía por los de Kathleen, Ian y Colin Coltrane.
La historia se desarrolla entre 1846 y 1864 en diferentes enclaves de la Isla Sur de Nueva Zelanda aunque la acción de la primera parte tiene lugar en Irlanda y algunos capítulos se ambientan en la isla de Tasmania (Australia). El capítulo que abre la segunda parte y donde se nos presenta a Lizzie Owens tiene lugar en el distrito londinense en Whitechapel. Durante algunas páginas viajamos a la Isla Norte de Nueva Zelanda sin olvidar la travesía de Michael y Lizzie desde Londres hasta Tasmania o la de Kathleen e Ian de Irlanda a Nueva Zelanda.
Dudo bastante de la afirmación de la contraportada de la novela que dice que Sarah Lark ha seducido a más de siete millones de lectores a nivel mundial. Puedo entender y respeto que haya personas que disfruten con sus novelas y que a éstas les gusten mucho como puede ser mi hermana pequeña pero a mí Sarah Lark no me ha convencido y a veces me ha parecido demasiado pastelosa. Sin embargo, debo reconocer que es una manera amena de conocer mejor la cultura maorí aunque sólo sea desde un  punto de vista colonialista algo superficial y la Historia de Nueva Zelanda a mediados del siglo XIX. También es una buena forma de acercarse a los comienzos de Australia como colonia presidiaria aunque hubiese agradecido que la autora hubiese profundizado más en el aspecto de los presos, nos hubiese mostrado otras zonas del país que no fuese sólo Tasmania y hubiese habido más presencia de los aborígenes australianos y no sólo nombrarlos de pasada.
He disfrutado leyendo las páginas que se desarrollan en Londres y que te muestran cómo era el mundo de la prostitución en Whitechapel décadas antes de los crímenes de Jack el Destripador. Me hubiese gustado leer cómo se vendía Lizzie Owens en el puerto londinense y no sólo como recuerdos. Otros detalles donde me gustaría que los autores de novela histórica, entre ellos Susanna Kearsley o Sarah Lark, incidiesen un poco más son a la hora de tratar temas como la menstruación, los embarazos y los partos. El primero de ellos no se suele mencionar y los dos últimos son bastante recurrentes pero normalmente tratados con poca profundidad y desde un punto de vista un poco azucarado. En estas novelas una mujer puede tener un parto difícil pero nunca fallece y puede sufrir abortos sin que esto la lleve a la tumba. Relacionado con todo esto, otro asunto en el que debería haber profundizado más Sarah Lark es en los malos tratos y la violencia sexual que ejerce Ian Coltrane sobre su mujer (Kathleen) con independencia de lo avanzada que esté su gestación o de si corre el riesgo de perder al hijo que espera.
No me ha gustado que los Agradecimientos estén en las primeras páginas del libro siendo esto más propio de lo que se conoce como literatura científica que de las obras de ficción. Sin embargo, me ha gustado que esas líneas escritas en octubre de 2009 Sarah Lark las haya dedicado para agradecer el trabajo que hacen en su editorial alemana citando en primer lugar a su editora (Melanie Blank-Schröder) y a su correctora (Margit von Cossart). También se agradece que las cuatro páginas del final de la novela las haya dedicado para comentarle al lector con bastante brevedad las investigaciones históricas que ha llevado a cabo y en las que se fundamenta Hacia los mares de la libertad, lo que hace que el libro esté muy bien ambientado y documentado siendo bastante verosímil a nivel histórico aunque algunos lectores hubiésemos agradecido una mayor profundidad y diferentes puntos de vista en determinados temas.

Valoración “Hacia los mares de la libertad” (Sarah Lark):

6/10

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