28 feb. 2014

“El futuro será mejor mañana” (David Rodríguez Cordón)

(Leído en febrero de 2014)
En la portada de El futuro será mejor mañana podemos observar la esvástica nazi de origen romano, el río Guadalquivir y el puente de Isabel II en Sevilla, conocido popularmente por los sevillanos como el puente de Triana. (Fuente: Elaboración propia)
El futuro será mejor mañana lo publicó la editorial malagueña Seleer en octubre de 2013 y cuesta 21 euros. Tiene 359 páginas. La novela está dividida en 81 capítulos cortos aunque de extensión variable más un prólogo. Como dato curioso, nos encontramos el capítulo 81 entre el citado prólogo y el que sería el primer capítulo de la novela.
El libro lo ha escrito David Rodríguez Cordón (Sevilla, 1977), quien nació y creció en el barrio sevillano de La Macarena. Es licenciado en Periodismo y su trayectoria profesional se ha desarrollado, sobre todo, en el mundo de la televisión. Es muy consciente de lo importante que son las redes sociales en la actualidad y del papel que éstas pueden adquirir en el futuro. Su novela es la primera de las que he leído que menciona Twitter.
El nazismo y la Segunda Guerra Mundial no son dos de mis hechos históricos favoritos. Sin embargo, me ha gustado mucho el enfoque que le he dado David Rodríguez Cordón en esta novela que supone su debut literario. Su trama me ha recordado un poco a la de la serie de televisión de El Internado, emitida en Antena 3 hace unos años. En sus páginas la pregunta ¿Y si…? está muy presente y bien integrada en la acción. Si soy sincera, desconocía la historia de La Carlina y la existencia de nazis y descendientes suyos en territorio español aunque tiene su lógica si tenemos en cuenta las alianzas de Franco con Hitler y Mussolini.
David Rodríguez Cordón sabe alternar bien el presente con el pasado. Tanto en la novela como en la cuenta de Twitter de @muyhistoria se observa muy bien el exhaustivo trabajo de documentación histórica que hay detrás de El futuro será mejor mañana. Su lectura es una buena forma de aprender nuevas cosas acerca del nazismo, la Segunda Guerra Mundial y la posguerra española, e incluso de los vikingos aunque sean por las runas que aparecen en un determinado momento de la acción.
La novela se desarrolla principalmente en Sevilla capital, con presencia de los populares barrios de La Macarena y Triana, y Constantina. El trío protagonista también viaja por parte de la geografía andaluza, a Lanzarote y a Madrid. Durante algunas páginas la acción se desarrolla en la Alemania nazi.
La trama de El futuro será mejor mañana es interesante, original y adictiva. El ritmo de la narración es rápido y el autor utiliza muchas técnicas que son propias de las series de televisión terminando los capítulos en un momento culminante. Lo mejor es el final: sorprendente, inesperado y trepidante. Se trata de un final abierto pero también está cerrado. Sus últimas páginas darían la impresión de la necesidad de una segunda parte pero yo lo dejaría así sin continuación.
El estilo de David Rodríguez Cordón es bastante cinematográfico y en general me ha gustado. Para ser una primera novela El futuro será mejor mañana está bien escrita aunque me he encontrado algunas erratas significativas. A veces no sé sabe bien cuando un personaje deja de hablar y lo hace el narrador porque no hay unos guiones que te lo especifiquen. Unos pocos párrafos se repiten palabra por palabra a lo largo del texto cuando se podría haber dicho lo mismo con sinónimos y expresándose de otra manera. Tanta transcripción de disparos y el resaltar algunas palabras en negrita me han resultado un pelín molestos.
David Rodríguez Cordón usa un lenguaje coloquial con la presencia de ciertas palabrotas a lo largo del texto. No me ha gustado que haya utilizado el lenguaje sms en determinadas partes de la novela ni que haya escrito Elena con h. Este último detalle es algo muy personal que no guarda relación con que dicho personaje me ha parecido uno de los más atractivos de la trama junto al de Diego. Por último, mencionar un detalle que a mí en su día me corrigieron y es que no es Reales Alcázares, sino Conjunto del Real Alcázar de Sevilla.

Valoración “El futuro será mejor mañana” (David Rodríguez Cordón):
8,5/10

P.D.: David, gracias por la dedicatoria, por el apoyo y por pensar en mí como jurado para el concurso que organizaste para Navidad.

21 feb. 2014

Slow-reading

Hoy os hablo sobre "slow-reading", un término lector que he conocido esta misma mañana gracias a la reflexión de esta semana del blog "Devoradora de Libros": http://www.devoradoradelibros.com/2014/02/soy-una-slow-reader.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+DevoradoraDeLibros+%28Devoradora+de+Libros%29. Se trata de un término bastante relativo y en realidad se refiere a ser capaz de hacer una lectura más allá de lo superficial.


Yo soy una "slow-reader" aunque mi velocidad de lectura se ha incrementado considerablemente desde que abrí este blog (en realidad creo que soy una joven "slow" en bastantes aspectos de mi vida personal). Soy de las que a veces tengo que releer determinadas frases o párrafos dándome la sensación de que los quiero memorizar o tengo que retroceder algunas páginas para releer un determinado pasaje y así entender mejor el que estoy leyendo. Soy de las que leo fijándome en todos los detalles y detecto con mucha facilidad las posibles erratas que pueda tener el texto, incluso en una lectura rápida (un aspecto en el que he mejorado mucho desde que empecé a prepararme las Oposiciones y que se ha extendido a las lecturas de las novelas en español e italiano).


Soy de las que utiliza verbos tan manidos como aburrir, enganchar, atrapar, etc pero siempre intento justificar dichas sensaciones lectoras. Rara vez me leo una novela en un día y tampoco soy de las que se queda la noche en vela leyendo aunque alguna vez me hayan dado las 3 - 4 de la mañana haciéndolo. Puedo estar disfrutando mucho de unos personajes, una trama, una ambientación... que si tengo que hacer otras cosas más importantes (como estudiar, trabajar, cumplir con los compromisos familiares...), lo pospondré aunque no deje de pensar en la novela y esté deseando sacar un hueco para seguir leyendo. Si llega la noche y estoy agotada, es muy alta la probabilidad de que se me cierren los ojos y me quede dormida con independencia de que lo enganchada que pueda estar a la novela que me esté leyendo en ese momento.



De unos años a esta parte tanto en el mundo editorial como en la blogosfera se está imponiendo la moda de la "fast-literature" (no sé si existe dicho término) teniendo como ejemplo a nivel nacional las novelas de Megan Maxwell y compañía, y cuyos libros no he leído. Estos escritores que publican una nueva novela cada 3 - 4 meses podrían ser un buen ejemplo de lo que sería un "fast-writer". ¿Cómo se puede escribir y editar con tanta rapidez para publicar una media de tres novelas de 200 - 300 páginas al año?



Un "slow-reader" es un lector analítico con independencia de la velocidad con la que lo haga y el tiempo del que disponga, que lee entre líneas y que sabe sacarle todo su jugo como si estuviese exprimiendo naranjas para hacerse un zumo. Siempre puede aprender algo nuevo mientras lee y sabe disfrutar casi por igual de un clásico, de una novela actual de cierta densidad y de la literatura de entretenimiento juvenil y/o adulta. En esta última podemos encontrar novelas que tratan temas interesantes y algo polémicos como: la homosexualidad masculina en "El arte del asesino" de Mari Jungstedt, la prostitución de menores en "Sin tiempo para soñar" de Jordi Sierra i Fabra, la violencia de género en "Los vigilantes del faro" de Camilla Läckberg, el sexting en "No le digas que aún la amo" de Blanca Álvarez, el nazismo en "El Futuro Será Mejor Mañana" de David Rodríguez Cordón o la lepra en "La isla" de Victoria Hislup, por citar algunos ejemplos que he leído desde que me adentré en el mundo de la blogosfera literaria. Este tipo de lector se observa después bastante bien en las reseñas que pueda escribir si se da el caso de que administra un blog personal.

19 feb. 2014

Lecturas obligatorias en el colegio: ¿sí o no?

Hoy os propongo que entablemos un interesante debate en torno a las lecturas obligatorios del colegio y de las que yo tengo buenas y malas experiencias. Pensemos que nos encontramos todos reunidos en una cafetería sentados en torno a una mesa y rodeados de tazas de café y libros.

Soy de las que pienso que se debe obligar a leer como complemento a la asignatura de Lengua y Literatura (y a la de los respectivos idiomas: inglés, francés, catalán, gallego, etcétera) aunque sea difícil acertar con las lecturas. Habría que combinar a los clásicos con los autores actuales. Sería recomendable hacer lista de lecturas opcionales (yo gracias a una de ellas disfruté mucho de "Campos de fresa" de Jordi Sierra i Fabra) u organizar una visita del autor al colegio (yo recuerdo que me obligaron a leer "Vigo es Vivaldi", que me gustó y que el autor fue al colegio a mantener una charla con los entonces, hace ya una década o más, éramos alumnos de algún curso de la ESO). No podemos olvidarnos de las actividades complementarias a la lectura como los resúmenes, los comentarios de texto, la escritura de finales alternativos, etcétera pero siempre adaptándose al nivel de los alumnos.

No creo que se deba debatir en torno a las lecturas obligatorias del Bachillerato, sobre todo, las de 2º porque son los autores y las novelas de la Historia de la Literatura Castellana e Hispanoamericana que entran en el temario de los que se preguntará en la Selectividad. Un adolescente de 16 - 18 años es capaz de enfrentarse a los clásicos de su propia lengua con independencia de si es o no un aficionado a la lectura. Yo en esos años descubrí grandes clásicos españoles que me gustaron mucho como "La Celestina", "Don Juan Tenorio" o "El árbol de la ciencia". Este último fue la única de las lecturas obligatorias para la Selectividad de 2005 que me leí casi entero porque "La casa de Bernarda Alba" lo dejé a medias y el resto ni siquiera me molesté en empezarlas.



Este debate de las lecturas obligatorias se parece mucho al que hubo hace unos meses acerca de la obligatoriedad de los deberes. Yo soy partidaria de que son algo bueno para el alumno porque así aprende a ser responsable, disciplinado... En realidad cualquier debate relativo a la educación, ya de por sí es polémico, sobre todo porque en España se está imponiendo la idea de que los maestros y profesores deben actuar con los alumnos como si fuesen sus padres.



Es verdad que para crear a un futuro lector, es muy importante que los padres lean cuentos a sus hijos desde temprana edad pero la tarea de enseñar a leer y escribir a un niño pertenece al maestro. Yo tuve suerte y me gustaron las primeras lecturas obligatorias de mis primeros años escolares que unidas a las lecturas que me compraban mis padres me convirtieron en una niña muy aficionada a la lectura. Muchos de los libros infantiles que mandaban leer en el colegio eran de la editorial "Vicens Vives" (muy presente en mi etapa escolar gracias a sus libros de texto y con algo presencia en la univeristaria con algún que otro manual) y la colección "El Barco de Vapor" de SM.

14 feb. 2014

“Blancanieves debe morir” (Nele Neuhaus)

(Leído en febrero de 2014)
(Fuente: Elaboración propia)
Blancanieves debe morir es la cuarta novela policíaca de Nele Neuhaus (Westfalia, Alemania, 1967) pero la primera que se ha publicado en español y está protagonizada por los inspectores de la Policía Judicial Oliver von Bodenstein y Pia Kirchhoff. Se publicó en Alemania en el mes de junio de 2010 por la editorial Ullstein Verlag (la que publica las novelas de Camilla Läckberg tras traducirlas al alemán) con un precio de 9,95 euros. En España Maeva Ediciones la publicó en 2012 en una edición de tapas blandas de 432 páginas y con un precio de 19,90 euros. En 2013 se publicó en edición de bolsillo celebrando así el número 100 de la colección Embolsillo, la cual tiene 479 páginas y cuesta 10 euros. La novela ha sido traducida por María José Diez Pérez.
La trama me ha gustado bastante aunque las primeras 150 páginas me han parecido un poco densas y aburridas. Nunca había leído una novela policíaca con tantos posibles asesinos. He disfrutado mucho leyendo cómo se iban desvelando los secretos que escondían casi todos los habitantes de un pequeño pueblo alemán durante más de una década. Lo mejor de la novela ha estado en ir descubriendo poco a poco que pasó realmente la noche del 6 de septiembre de 1997.
Otra cosa que me ha gustado mucho es que una adolescente berlinesa de 17 años empezase a indagar en Internet sobre lo que había pasado en el verano de 1997. El detalle de fotografiar con su iPod unos desgarradores cuadros que le dieron para que los custodiase y donde un joven del pueblo pintó con exactitud fotográfica lo que presenció durante las fiestas del pueblo once años antes.
En Blancanieves debe morir nos encontramos capítulos largos encabezados con el día de la semana y la fecha (día/mes). El título es la traducción literal del original: Schneewittchen muss sterben, muy efectista y atractivo, y que ha sabido aprovechar la moda que ha habido en los últimos años por recuperar y readaptar este tradicional cuentos de hadas.
Creo que Maeva Ediciones no ha estado acertada al usar la portada original y no crear una nueva como hace con las autoras suecas Camilla Läckberg y Mari Jungstedt. Desde mi punto de vista la portada apenas informa sobre el contenido de la novela. Hubiese sido mucho mejor buscar a una modelo que hiciese de Blancanieves y que crease en el lector una posible imagen de Stefanie Schneeberger.
La resolución del crimen es bastante compleja, convincente y original. He disfrutado mucho leyendo el entramado de silencios y mentiras que se han tejido en torno a lo acaecido en el verano de 1997.
Blancanieves debe morir se desarrolla en Frankfurt y un pequeño pueblo cercano a dicha ciudad alemana aunque también visitamos otras localidades durante el mes de noviembre de 2008. Durante algunas páginas viajamos a los Alpes suizos. También se mencionan Berlín, Hamburgo, Zúrich e Inglaterra.

Valoración “Blancanieves debe morir” (Nele Neuhaus):

7/10

7 feb. 2014

“No le digas que aún la amo” (Blanca Álvarez)

(Leído en febrero de 2014)
(Fuente: Elaboración propia)
Hoy reseño una novela juvenil que contra todo pronóstico me ha encantado y ahora mismo es mi mejor lectura de este recién estrenado 2014. Lo descubrí una mañana del pasado mes de septiembre en la sección de juvenil de la Librería Beta de la calle Sierpes de Sevilla (antiguo Teatro Imperial). Tuve un flechazo con el título y la sinopsis me atrajo lo suficiente para arriesgarme y decidir comprarlo sin darme tiempo a pensarlo siquiera.
No le digas que aún la amo es una novela juvenil que publicó la editorial Planeta  en su colección Cuatrovientos +12 (lecturas recomendadas para los estudiantes del primer ciclo de Educación Secundaria Obligatoria) el 20 de marzo de 2013. Cuesta 7,50 euros.
La novela tiene 304 páginas y 24 capítulos más un epílogo, el cual me ha encantado leer. Los capítulos son cortos aunque de extensión variable. La trama se desarrolla a lo largo del mes de diciembre de 2011.
El libro lo ha escrito Blanca Álvarez (Asturias, 1957). No le digas que aún la amo es la continuación de El curso en que me enamoré de ti, novela juvenil publicada el 20 de mayo de 2010, con 13 ediciones ya y la cual yo no he leído. No ha sido ningún impedimento no haber leído dicho libro para entender la trama, ya que a lo largo de las páginas de No le digas que aún la amo hay muchas referencias (y que no se hallan fuera de lugar) a El curso en que me enamoré de ti.
Es de las pocas novelas juveniles que he leído protagonizada en parte por estudiantes universitarios. Por una parte, la protagonista es Beatriz, una estudiante de 2º de Bachillerato en un colegio privado de Madrid, y, por otra, su hermano Carlos, estudiante de 5º de Periodismo y su mejor amiga Marga, estudiante de 5º de Antropología en Barcelona y de 3º de Medicina en Madrid, ya que se quiere especializar en Antropología Forense. Entre los personajes secundarios encontramos a los padres de Beatriz y Carlos; algunos compañeros de clase de Beatriz como Víctor, Macarena, Clementina, Ramiro, Leticia o Úrsula; a un periodista de sucesos de nombre Alfonso; a una inspectora de Policía que se llama Micaela Ortiz; y a Santiago, el único amigo que Carlos tiene en la facultad.
No le digas que aún la amo está escrito en tercera persona y alterna diversos puntos de vista dependiendo de en qué personaje se centre: Beatriz, Carlos, Marga, Alfonso, Úrsula… Usa un lenguaje coloquial que en los diálogos refleja muy bien la forma de hablar de hoy día diferenciando entre registro formal e informal. También muestra el lenguaje sms: “T vo 4 bar facul” (cap. 2, p. 24) y que le sirve a la autora para reflexionar sobre lo difícil que puede ser entender un whatsapp aunque lo haya escrito una universitaria de 5º de Periodismo.
Es una novela muy actual, ya que todo gira al delito de pornografía infantil (o sexting e, incluso, ciberbullying) que puede haber en redes sociales como Facebook teniendo como protagonistas a adolescentes de 17 años. También encontramos referencias a Lady Gaga, el paro juvenil en alusión a los estudiantes de Periodismo, el Katrina, el Plan Bolonia al mencionarse el Trabajo Fin de Carrera en Periodismo, el movimiento 15-M, la Memoria Histórica, las elecciones anticipadas que hubo en España en noviembre de 2011, las raves, los blogs, la FNAC, La piel que habito y el GPS. El estilo de Blanca Álvarez es ameno y ligero.
En la novela tienen mucho peso las investigaciones cruzadas de las fotos de menores de edad desnudas colgadas en Facebook y de la desaparición de una adolescente de 17 años perteneciente a la alta sociedad madrileña y alumna de un colegio privado. Entre las tramas secundarias la que más me ha transmitido es la de la historia de amor maquillada de “amistad” de Carlos y Marga, seguida por la amistad que nace entre Beatriz y Marga, y el primer amor de Beatriz.
La trama de No le digas que aún la amo es bastante interesante, original y actual al tratar un asunto muy delicado como es el sexting y del que se empezó a hablar a principios de 2011. Engancha y está bien escrita.

Valoración “No le digas que aún la amo” (Blanca Álvarez):

10/10

3 feb. 2014

“En el corazón de los fiordos” (Christine Kabus)

(Leído en enero de 2014)
(Fuente: Elaboración propia)
Hoy reseño la primera landscape novel que he leído. Me la regalaron el pasado mes de septiembre por mi onomástica, es decir, por Santa Elena, que fue el 18 de agosto, día que también me regalaron Los vigilantes del faro de Camilla Läckberg. La novela que hoy reseño me ha enganchado tanto que, a pesar de tener más de 500 páginas y ser invierno, me la he leído en una semana.
En el corazón de los fiordos es una landscape novel escrita por Christine Kabus (Alemania, 1964). La novela la publicó en español Ediciones B en enero de 2013 en una edición de tapas blandas de 543 páginas con un precio de 19 euros. La novela ha sido traducida del alemán al español por Ana Guelbenzu.
Me ha gustado mucho el estilo de la autora y me ha resultado muy entretenida. Sin embargo, la edición (excepto el diseño de la sobrecubierta y su ligereza) es bastante desastrosa. Nunca he leído una novela tan mal editada y tan descuidada. Da la sensación de tratarse del primer borrador de la traducción y que nadie se ha molestado en corregir las abundantes erratas que saltan a la vista mientras la lees. A partir de la página 300, me he encontrado cuatro o cinco páginas mal impresas. Ha sido una gran decepción descubrir un trabajo de edición tan nefasto como el que ha hecho una de las editoriales más importantes de España y que, según lo que he investigado, al parecer es algo común y característico de las landscape novels publicadas en español.
En En el corazón de los fiordos se alternan de una manera muy natural la trama del pasado (1940 – 1945) con la del presente (primavera y verano de 2010) durante 34 capítulos. La primera está contada desde el punto de vista de la joven noruega Mari Karlssen y la segunda desde el de la fotógrafa alemana de 35 años Lisa Wagner, nieta de Mari, quien investiga sobre el pasado familiar y los secretos que guarda su familia desde la Segunda Guerra Mundial. Ambas historias me han gustado mucho. El desenlace me ha parecido precipitado y no me ha convencido al darme la sensación de que deja algunos cabos sueltos.
Me ha gustado mucho más el personaje de Lisa que el de Mari. Ambas son curiosas pero la primera de ellas parece tener cierta habilidad para abrir heridas del pasado que aún no habían cicatrizado. También me ha gustado mucho la presencia del portátil y de Internet en la trama del presente, sobre todo, cuando lo utiliza Lisa Wagner para saber más sobre su familia, el pueblo de Nordfjordeid y el pasado de Amund, que la intriga tanto.
La novela se desarrolla principalmente en una de las antiguas granjas que salpican Nordfjordeid, un pueblecito de la costa oeste de Noruega que se encuentra a medio camino entre Trondheim y Bergen. Otro lugar importante de la trama es Prusia Oriental. La historia del presente empieza entre las ciudades alemanas de Francfórt, Heidelberg y Hamburgo. Durante algunas páginas viajamos a Oslo, Bergen y las islas Lofoten en el Círculo Polar Ártico. El paisaje de los fiordos noruegos está muy bien descrito.
Es innegable que la autora se ha documentado mucho sobre la Segunda Guerra Mundial y sobre Noruega para escribir esta novela. Está muy bien narrada la ocupación nazi de Noruega (1940 – 1945), la cual parece muy fidedigna. Lo mismo se puede decir de aquellas pinceladas que se dan en la novela sobre la cultura noruega siendo las que más me han gustado las relacionadas con las hogueras de San Juan, el Adviento y la Navidad. El texto está salpicado de algunas palabras noruegas y de ciertas menciones a los tópicos vikingos.

Valoración “En el corazón de los fiordos” (Christine Kabus):
7/10

Otra reseña interesante de En el corazón de los fiordos: