22 sept. 2019

Hablemos sobre New Adult “made in Europe” y experiencia Erasmus


Este 2019 se cumple una década desde la aparición de la etiqueta New Adult en los Estados Unidos y un lustro desde que las editoriales españolas empezaron a publicar novelas de esta etiqueta escrita por autores nacionales. También es este mes de septiembre se cumplen 10 años del inicio de mi experiencia Erasmus. Siempre me ha sorprendido que esta experiencia universitaria tan europeísta apenas tenga presencia en la cultura popular europea.
Las primeras editoriales españolas que apostaron entre finales de 2014 y principios de 2015 por publicar novelas New Adult escritas por autores nacionales fueron: Plataforma Neo, Ediciones Kiwi, Click Ediciones y Titania. Entre las autoras pioneras destacan dos por ser las más leídas, las más seguidas en las redes sociales y las que han marcado las directrices de lo que debería ser el New Adult español: Alice Kellen y María Martínez. Una etiqueta que llegaba para innovar y renovar el panorama juvenil y romántico y que, sin embargo, con la evolución de las citadas autoras y otros que han llegado después nos ha decepcionado un poco a los que esperábamos mucho más.
Esta imagen muestra el cambio de diseño de la cubierta de la primera novela de la trilogía Volver a ti escrita por Alice Kellen que Titania publicó en España en la primavera de 2016 y con la que se ha publicado en Argentina este mes de septiembre. Esta novela es un buen ejemplo del New Adult que se ha publicado en Titania hasta hace unos meses y que encontramos en muchas novelas autopublicadas y aquellas publicadas por otras editoriales. Sus características más reseñables, más allá de la edad de los personajes principales entre los 18 y los 25 años, serían: su ambientación anglosajona con preferencia por los Estados Unidos, la presencia de tópicos y situaciones clásicas de cualquier novela romántica escrita a partir de los años 80 o 90, la introducción de escenas sexuales explícitas con una descripción casi idéntica entre ellas y la conversión de éstas en pornografía escrita con la presencia de lenguaje obsceno, y la publicación de tableros en Pinterest que a mí como lectora me condicionan al imaginarme a los personajes con los rostros y los cuerpos perfectos de diferentes modelos, actores y cantantes. (Fuente: https://twitter.com/UranoArgentina/media). 
Quizá ha llegado el momento de hacer una relectura crítica de la trayectoria de las novelas publicadas en España bajo la etiqueta New Adult. Quizá también sea el momento, o éste esté cerca, de apostar por la compra de los derechos de autores europeos y de su traducción al español. En la Literatura Juvenil y Romántica hay una saturación de escritores anglosajones, y sería interesante apostar por otros países y que el lector español pueda conocer lo que se publica en Francia, Alemania, Italia, Suecia o Islandia por citar algunos países de los que se pueden encontrar novelas traducidas al español en las librerías y con tramas ambientadas en su territorio. Quizá ahora que está habiendo cambios de editores en sellos editoriales de cierta importancia sea el momento de incluir algún autor no anglosajón ni español en sus catálogos: Miriam Chamorro en Plataforma Neo y Leonel Teti en Umbriel editores.
En los últimos meses Titania está introduciendo pequeños cambios en su catálogo con nuevos autores nacionales, nuevas colecciones y sutiles cambios en el diseño de sus cubiertas como las de esta imagen. Se agradece que se introduzcan cambios tras ciertas actuaciones que habían sido muy criticadas en las redes sociales y tras la publicación dos novelas que a mí me decepcionaron: una narraba una historia de amor tan fría que en ningún momento percibí la atracción y/o tensión sexual entre los protagonistas, y la otra por romantizar una relación más cercana a la violencia de género que a un amor saludable. Las dos novelas de la imagen me han parecido unas apuestas arriesgadas por el estilo elegante y poético de sus autoras, por su ambientación en España y por tratar temas delicados poco presentes en la Literatura Romántica contemporánea. Estefanía Yepes ambienta el principio de El último llanto de los delfines en Málaga, denuncia la existencia de los escritores fantasmas (ghost writers) a través de las presiones a que someten a su protagonista para que ejerza tareas que van más allá de las que les correspondería según el contrato de trabajo que había firmado y narra el erotismo desde la insinuación sin utilizar un lenguaje obsceno pero sin llegar al white romance que caracterizan a las novelas románticas escritas por Raquel de la Morena. Por otro lado, Alexandra Roma ha escrito una mezcla de Young Adult y New Adult ambientada en Salamanca, ha narrado una historia feminista a dos voces donde destacan la imperfección de las personalidades de sus protagonistas y cómo evolucionan estos a través de sus fracasos, y ha tratado en ella temas clásicos de la Literatura Juvenil que ha entremezclado con otros de actualidad como, por ejemplo, el acoso sexual de productores reconocidos hacia jóvenes actrices que dan sus primeros pasos en el cine o la televisión y donde les gustaría poder construir una carrera exitosa. (Fuente: Elaboración propia).
El New Adult es una etiqueta que surgió en los Estados Unidos encuadrada dentro de una determinada tradición literaria y un concreto contexto sociocultural. Pronto llegó a Europa con los vicios que eran producto de las limitaciones propias de su país de origen como ya había sucedido antes en otras disciplinas y las corrientes revolucionarias que también se habían originado en los Estados Unidos como, por ejemplo, la Nueva Arqueología en los años 50 del siglo XX. Lo ideal hubiese sido que al llegar el New Adult a Europa hubiese ido mucho más allá y hubiese sabido acercarse al lector potencial e intentar reflejar su realidad. Sin embargo, la mayoría de los autores optan por ambientar sus novelas en los Estados Unidos cometiendo pequeños errores de contextualización al europeizar sus tramas, por narrar las tópicas historias de amor, por tratar los temas clásicos de la Literatura Juvenil y por crear personajes con cuerpos perfectos e infancias traumáticas. A pesar de todo lo mencionado, hay autores que se han atrevido a explorar temas de actualidad y diferentes etapas de una relación sentimental o las diversas relaciones que existen en la vida real: un road-trip en coche por Europa en Live de Javier Ruescas, el desamor en Londres después de ti de Jara Santamaría, la violencia de género sólo en la faceta psicológica en No me quieres, no te quiero de Victoria Vílchez, el deporte de élite con la ambientación en el mundo del patinaje sobre hielo en Tan sólo un segundo de Virginia S. McKenzie, la discapacidad física en El club de los eternos 27 de Alexandra Roma, los micromachismos en Había una fiesta de Marina L. Riudoms, los trastornos de la conducta alimentaria en Joder si te quise de Elsa García, los claroscuros de Instagram y la necesidad de una desconexión digital en Mi nombre es Greta Godoy de Berta Bernad o la depresión en La chica del corazón de agua de Sonia Lerones.
Estas son dos de las escasas novelas que se han publicado en España sobre la experiencia Erasmus en los últimos 30 años. La lectura de ambas me ha provocado cierta añoranza de mi experiencia vivida hace ya una década. Cualquier persona que en los últimos treintapocos años haya disfrutado de una beca Erasmus entenderá muchas situaciones, vivencias y emociones que caracterizan esta experiencia, que marcan a los que la hemos vivido y que Alfredo Escardino y Carlos Carranza ha reflejado en sus tramas. Una erasmus en Bruselas muestra esa experiencia en sus primeros meses a mediados de los años 80 con un contexto muy analógico, mientras que No me cuentes cómo termina la historia noveliza la propia experiencia del autor en un contexto más tecnológico y más cercano a la actualidad, aunque en un momento que aún las redes sociales no tenían tanta presencia en nuestro día a día. (Fuente: Elaboración propia).
Me gustaría que se escribiesen y publicasen más novelas que centrasen su trama en narrar la experiencia Erasmus desde diferentes perspectivas y con los claroscuros que ésta esconde. Sería interesante leer novelas que ficcionaran como debió ser la Erasmus en el contexto analógico de los años 90 y principios de los 2000 sin redes sociales ni móviles, pero cuyos recuerdos estarán en álbumes fotos y postales enviadas o recibidas. También me encantaría que hubiese un proyecto paneuropeo que publicase novelas que recogiesen las vivencias y anécdotas de esta experiencia tan europeísta desde el punto de vista de las distintas culturas europeas y que las tradujesen al resto de países. Recomendaría que éstas estuviesen escritas por personas que hayan vivido una Erasmus y que vayan más allá de la imagen tópica del orgasmus y las borracheras.

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