2 nov. 2019

Literatura Millennial: ¿una reinvención del New Adult?


Cuando empiezo a escribir esta entrada en un folio en blanco y con bolígrafo azul, se cumplen 5 años desde que la primera apuesta de una editorial tradicional por una novela New Adult escrita por una autora española llegó a las librerías. En la última Pincelada literaria hice un análisis bastante crítico sobre esta etiqueta. En este texto quiero profundizar aún más, cuestionarlo desde el respeto y compararlo con una corriente literaria de la que se habla mucho en 2019: la Literatura Millennial. Algunas de las novelas que citaré ya las he leído y otras aún no, pero me han llamado la atención. Para preparar esta entrada he leído artículos en ediciones digitales de medios de comunicación, entrevistas a autores, reseñas en blogs literarios y comentarios en Goodreads.
El 9 de octubre de 2014 llegó a las librerías españolas Llévame a cualquier lugar de Alice Kellen (Valencia, 1989), la primera novela New Adult escrita por una autora nacional por la que apostaba una editorial española. Esta joven escritora ha sido la que más ha marcado la pauta de lo que podemos encontrar en sus tramas y en la manera de promocionarlas. Sus tramas apenas cuestionan los clichés de la Romántica, sus protagonistas tienen infancias y/o adolescencias “traumáticas” que superan en pocas semanas al enamorarse tras acostarse y llegar al coito. La promoción de éstas se centra sólo en la creación de tableros de Pinterest con imágenes demasiado idílicas, contar las curiosidades del proceso de escritura en un blog, mostrar la portada y la sinopsis en redes sociales donde anuncian su publicación y delegar la publicidad de las novelas a las reseñas de blogueros literarios que colaboran con las editoriales y a los comentarios de los lectores en Goodreads. (Fuente: Internet). 
La mayoría de los editores que dirigen sellos en editoriales medianas y grandes suelen tener más de 40 años, al menos aquellos que se conocen por tener perfiles en alguna red social. También suele ser lo habitual en la Literatura Juvenil, por lo que hay una importante brecha generacional y distanciamiento entre editores y lectores, y en algunos casos se pueden incluir también a los autores. Sólo conozco tres sellos donde editores, escritores y lectores pertenecen a la misma generación y donde éstos tienen edades entre los 20 y los 35 años. El sello pionero fue Plataforma Neo perteneciente a Plataforma Editorial donde las tres editoras (Miriam Malagrida, Anna López y Miriam Chamorro) que lo han dirigido desde su creación en 2012 lo han hecho con veintitantos y lo han dejado antes de llegar a los 30. Su primera editora fue de las primeras que apostó por el New Adult y por descubrir a jóvenes autores españoles que estuviesen en la veintena y tratasen temas que preocupan a los lectores más jóvenes (temática LGTB, enfermedades mentales…). Los otros dos sellos son la apuesta que a finales del año pasado hicieron los dos grandes grupos editoriales españoles (Planeta y Penguin Random House Mondadori) por rejuvenecer la dirección editorial de sus sellos Temas de hoy con Marcel Ventura (1987) y Caballo de Troya con Antonio J. Rodríguez (1987) y Luna Miguel (1990) para los años 2019 y 2020. Esta apuesta por buscar escritores jóvenes nacidos en las décadas de los 80 y los 90 que hablen sobre los que nos preocupa a la generación millennial fue noticia a principios de año en El País – Cultura, aunque el reportaje que mejor lo retrata e intenta profundizar en este tema es el que escribió Isabel Bellido (responsable de prensa de la editorial Barrett, entre otras) para The Objective y que se publicó el 18 de enero de 2019.



Esta imagen muestra un elemento que caracteriza a las reseñas de muchos blogs especializados en Literatura Juvenil y/o Romántica. Se trata de seleccionar una serie de fotografías de los tableros que los autores elaboran para describir a los personajes de sus novelas y las situaciones que éstos viven, y sobreponer en ellas el título de la obra y el nombre del autor con letras llamativas. El objetivo de autores y blogueros es llamar la atención del lector potencial cuya imaginación condicionan, al menos es lo que me pasa a mí porque tantos unos como otros le dan más valor a lo visual que a lo textual. La imagen que encabeza este comentario pertenece a la reseña de Tú y otros desastres naturales de María Martínez que podéis encontrar en El blog de Sara Lectora y cuyo enlace a la misma incluyo al final de este párrafo al citar la fuente. Dicha novela se publicó el 19 de septiembre de 2019 y no me llamaba la atención hasta que leí la mencionada reseña y haya empezado a buscar comentarios en Goodreads. Mientras preparo esta entrada he empezado a leerla porque quería saber cómo abordaría la autora una trama de crecimiento personal, a pesar de que los 22 años me parece una edad bastante temprana y donde el hecho de conocerse a sí mismo es más bien un espejismo que suele ser consecuencia de inexperiencia vital, juventud y cierta inocencia. Sin embargo y a pesar de lo que he comentado, a mí su lectura me está sorprendiendo y me gustaría destacar de ella algunos detalles que apenas encontramos en la ficción romántica y la recuperación de otros que se están perdiendo con el auge de las redes sociales: la relación entre abuelos y nietos, y dedicar tiempo a conocerse y escucharse a uno mismo, y a descubrir a los demás más allá de primeras impresiones e imágenes preconcebidas y hacerlo con conversaciones donde se traten temas delicados y donde sea más importante comunicarse mirándose a los ojos y no a través de la pantalla. (Fuente: http://saraalectora.blogspot.com/2019/09/tu-y-otros-desastres-naturales-maria.html). 
El New Adult intenta reflejar los intereses y preocupaciones cambiantes de los jóvenes entre los 18 y los 27 más o menos y acercarse así a ellos, mientras que la Literatura Millennial intenta hacerlo con aquellos lectores “nuevos adultos” (así se publicita Temas de hoy en las redes sociales que tienen entre 25 y 36 años (nacidos entre 1983 y 1993 aproximadamente). Debido a esto, en los últimos años se habla de “novela generacional” en las campañas de promoción de novelas escritas por autores nacidos en los 80. Hay que matizar que éstas no buscan reflejar toda la complejidad de una joven generación cuya veintena ha estado demasiado marcada por la última crisis económica, sino sólo una parte de ella a través de las preocupaciones, las experiencias y las observaciones del propio autor y de lo que éste ha conocido en su entorno. La primera novela generacional que se publicitó como un reflejo de la generación millennial fue Trabajo, piso, pareja de la cantautora Zahara (Úbeda, 1983), publicada en la primavera de 2017 por el sello Verso & Cuento de Aguilar, donde la autora narra las distintas etapas que atraviesa una relación de pareja de treintañeros desde que se conocen hasta el desgaste de la convivencia, mostrando mucho más que el flirteo y las primeras citas de una relación sentimental. Otro ejemplo de novela generacional podría ser Una familia normal de Alejandra Parejo (Palma de Mallorca, 1990), editada por Leticia Vila-Sanjuán (detalle que se encuentra en la página de derechos de la citada novela y que me gustaría encontrar en muchas más la expresión “edición a cargo de” junto a la persona que ha hecho la corrección de estilo) y publicada por Temas de hoy el 3 de septiembre de 2019, y que se centra en como una joven recién aterrizada en la treintena debe afrontar un embarazo que no buscaba ni deseaba y cómo esta circunstancia la obliga a retrotraerse a un hecho concreto de su infancia a finales de los 90. Aún no he leído ninguna de las obras citadas en este párrafo, pero sí he buscado información sobre ellas y he leído entrevistas a sus autoras de las que destaco una de Diana Monrod para Cultura Fetén a Zahara y otra del blog Lecturápolis a Alejandra Parejo.
Esta imagen pertenece a la reseña de un blog de escritora autopublicada: Patricia Bonet. Se trata del blog Las hermanastras de Cenicienta, cuya administradora también se ha sumado a la tendencia de adornar sus entradas con imágenes seleccionadas de tableros de Pinterest. Sin embargo, el montaje de esta reseña no es de una de sus novelas, sino de una escritora gallega que llegó a la autopublicación en 2015 y que en pocos meses se convirtió en una autora de relativo éxito debido a que publicaba libros cada dos o tres meses. Sus obras se ambientan principalmente en España o Estados Unidos, con alguna excepción de un viaje en tren por España o un pueblo marinero de Portugal. Como te veo yo es un New Adult que Abril Camino (La Coruña, 1980) publicó a finales de mayo de 2017 tras cuatro o cinco meses de planificación, escritura, corrección y maquetación, según palabras de la autora. Esa precipitación quizá pudo llevar a la autora a descuidar un poco la documentación y que la trama de la novela presente ciertos fallos en su supuesta contextualización estadounidense al reflejar ciertas situaciones más propias de España que de los Estados Unidos. Fui de las pocas lectoras que se percató de esas pequeñas incoherencias y lo comentó en una reseña. Creía que era la única que se daba cuenta y se atrevía a hacerlo público en su blog, eso sí siempre desde el respeto y con educación, pero en los últimos meses he encontrado comentarios en Goodreads sobre otras novelas de Abril Camino ambientadas también en los Estados Unidos y donde se señalan más incoherencias en sus supuestas ambientaciones estadounidenses. Me han llamado la atención aquellos comentarios que destacan que los diálogos y las expresiones son demasiado españoles, ya que Abril Camino es filóloga hispánica e inglesa y son detalles que debería cuidar al máximo, al igual que a los historiadores se nos debería exigir que sepamos contextualizar bien una trama de ficción. (Fuente: http://lashermanastrasdecenicienta.blogspot.com/2018/01/como-te-veo-yo.html). 
El New Adult surgió dentro de la Novela Romántica para cubrir un hueco que había entre la Juvenil y la Adulta, de ahí que compartan tantas cosas con ellas. Sólo está presente en la novela y la mayoría de sus autores son mujeres que suelen optar por seudónimos anglosajones. También suelen optar por ambientar sus tramas en países anglófonos con una gran predilección por los Estados Unidos para distanciarse de la cotidianeidad de España, a pesar de que suelen retratarla aun cometiendo ciertas incoherencias más o menos fáciles de detectar. La mayoría de estas tramas podrían ganar en verosimilitud si se hubiesen ambientado en España, aunque hay excepciones de escritoras que se han documentado bastante bien para hacer un retrato lo más fiel posible de la juventud estadounidense: Alexandra Roma (Madrid, 1987), Virginia S. McKenzie (Cádiz, 1982) y Elena Castillo Castro (Lorca, 1979). Mientras que en la Literatura Millennial encontramos a autoras que publican con su nombre, que ambientan sus tramas en España y que escriben poesía, relato o ensayo como Alejandra Martínez de Miguel (Madrid, 1994). A estas últimas también les caracteriza su presencia en los medios de comunicación y la concesión de entrevistas a la prensa con mensajes bastante reivindicativos como se puede leer en las que le hicieron a Lucía Baskaran (Zarautz, 1988) por Cuerpos malditos, Aixa de la Cruz (Bilbao, 1988) por Cambiar de idea o Anna Pacheco (Barcelona, 1991) por Listas, guapas, limpias.

En noviembre de 2018 Titania hizo una apuesta arriesgada dentro de su catálogo de Romántica Adulta Contemporánea. La editorial y la autora apenas la promocionaron en las redes sociales, salvo la de compartir las pocas reseñas que se publicaron en las bitácoras literarias como el blog de La Narradora al que pertenece esta imagen. El último llanto de los delfines se podría incluir dentro de una Literatura Millennial de rostro amable. Estefanía Yepes (Barcelona, 1988) retrata a través de una protagonista de 28 años dos realidades que en la última década ha marcado a una generación a la que ella y yo pertenecemos. Haley es una correctora freelance que vive en Málaga, trabaja para varias editoriales desde su piso y acumula encargos que apenas le dejan tiempo para tener algo de vida social y/o personal. Sin embargo, de pronto le surge la oportunidad de trabajar en nómina dentro de una importante editorial de Nueva York, lo que la obliga a hacer las maletas y emigrar como han hecho muchos españoles en los últimos años, entre ellos conocidos, amigos, familiares o, incluso, nosotros mismos. Disfruté mucho la novela porque me gusta el estilo elegante de Estefanía Yepes y su apuesta por el erotismo más clásico y la narración del mismo desde la insinuación. También destaco su apuesta por visibilizar a los escritores fantasma (ghostwriters) y la denuncia que hace de las presiones que puede sufrir un corrector o un asistente editorial para reescribir una novela para convertirla en un best-seller. Sin embargo, creo que hubiese sido algo más creíble si la editorial hubiese estado en Londres, Milán o Barcelona, por citar algunas de las capitales literarias de Europa. Hubiese sido interesante conocer la Barcelona del día a día descrita por una joven que ha crecido en la ciudad condal y que aún vive allí. Puedo entender que Estefanía Yepes haya querido tomar distancia y los motivos que se me ocurren son: la incomodidad por la situación sociopolítica que estamos viviendo en España en los últimos años y el miedo a crear malestar entre compañeros del mundo editorial y a herir sensibilidades entre autores españoles. (Fuente: https://www.lanarradora.com/2018/11/resena-el-ultimo-llanto-de-los-delfines.html). 

Una de las innovaciones del New Adult respecto a la Literatura Juvenil fue la introducción de escenas de sexo explícitas, lo que la acerca a una tendencia que surgió en la Romántica Adulta a partir del verano de 2012. Sin embargo, la mayoría de ellas se centran más en la anatomía de los personajes, en la mecánica de sus movimientos y en la utilización de un esporádico lenguaje soez, que a veces desentona con un estilo más elegante y cuidado que usa el autor en esas escenas y rompe de manera abrupta con un erotismo bien narrado. Hay escritoras millennial que intentan mostrar algo más que unas escenas de sexo tradicionales, superficiales y masculinizadas, y aportar perspectivas más feministas y reaccionarias, incluso una de ellas imparte un “Curso de Erotismo en Narrativa” en Internet con el seudónimo de Érika Gael (Oviedo, 1985). Uno de estos cambios es hablar sobre la liberación sexual de la mujer y la retratan como la reivindicación de un derecho la acumulación de amantes esporádicos. Algunos ejemplos de esto son las protagonistas de Caótica Jimena de Neïra (Valladolid, 1985) y Diario de una sirena de Rachel Bels (Madrid, 1984). La segunda de ellas es la única que he leído donde la autora cuestiona esta manera de entender la liberación sexual de una persona al mencionar que esto puede esconder inseguridad, baja autoestima y poco aprecio hacia uno mismo y su propio cuerpo. Según leí en un tuit hace unas semanas, Marina L. Riudoms (Barcelona, 1983) a través de una de sus jóvenes protagonistas de Había una fiesta.

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