24 dic. 2019

¡¡¡FELICES FIESTAS!!!


Desde

Y el blog Pinceladas de Literatura os deseamos ¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO NUEVO 2020!!! MERRY CHRITMAS AND HAPPY NEW YEAR 2020!!! BUON NATALE E BUON ANNO NUOVO 2020!!! 
Se acerca el final de año y toca hacer balance. 2019 ha sido para mí un año agridulce e intenso, en el cual he estrenado dos nuevos servicios especializados. Podéis leer sobre ellos en los siguientes enlaces:
A todos vosotros os deseo lo mejor para estas fiestas tan entrañables, que las disfrutéis rodeados de familiares y amigos, y que estén llenas de momentos inolvidables, de mucha ilusión y de buenos ratos de lectura; y que el 2020 sea un año lleno de experiencias de las que aprender y momentos para reencontrarnos y redescubrirnos a nosotros mismos.

21 dic. 2019

Asesoría en la documentación de obras literarias y audiovisuales


Desde el momento en que surge la idea que se quiere desarrollar en una obra literaria o audiovisual hasta que ésta llega a su público potencial hay mucho trabajo, y lo ideal sería que interviniesen diferentes profesionales. Hace unos meses me centré en la “Asesoría literaria” y la corrección de estilo especializada en la contextualización histórica. Esta entrada sería una continuación de la citada y se centrará en una tarea muy presente y valorada en obras audiovisuales y teatrales, pero algo descuidada en las obras literarias.
Los documentalistas suelen ser licenciados o graduados en alguna carrera de Humanidades (Historia, Periodismo, etcétera) y son una figura profesional de cierta relevancia dentro del sector audiovisual y cinematográfico. Sin embargo, en el sector literario suelen ser los escritores los que llevan a cabo las tareas de documentación durante la planificación, escritura y corrección de sus obras. Para esta fase existen lectores beta e informes de lecturas, pero en ellos se suelen obviar aquellos asuntos relativos a la contextualización histórica y la documentación.
Ya mencioné en la entrada sobre la “Asesoría en contextualización histórica” mis estudios previos y lo capacitada que estoy para trabajar con un autor en estos temas, pero también si éste necesitase delegar las tareas de documentación. Matizo de nuevo que todo esto es importante también en las novelas contemporáneas e incluyo a las más comerciales. Voy a ilustrar esta entrada con posibles situaciones donde mencionaré a qué profesionales se podría acudir y en cada uno de ellos encontraréis ejemplos de novelas contemporáneas, históricas o híbridas de autores españoles.
Esta imagen muestra muy bien como se realiza el trabajo de documentación y es a la vez la tarea arqueológica que menos se fotografía, en una proporción mucho menor que las prospecciones y/o las excavaciones. También muestra mis tres facetas profesionales al haber elegido los que son mis manuales de Arqueología de cabecera, una colección de libros infantiles que me acercaron a la Historia a finales de los 90 y una selección de novelas que he reseñado en los más de 7 años que tiene este blog. Los elementos comunes que unen a esas tres facetas (la arqueóloga, la historiadora y la literaria) son mi interés por visibilizar los aspectos más metodológicos de una determinada profesión, los estudios sobre la mujer y la vida cotidiana, sin olvidar otros temas como las enfermedades, la violencia y la sexualidad. En estas temáticas es importante tener siempre presente el contexto histórico e intentar no descontextualizar nuestra fuente de estudio. Un ejemplo de todo esto serían las reseñas de mis dos novelas favoritas: ambas escritas por mujeres del siglo XIX adelantadas a su tiempo (Orgullo y prejuicio de Jane Austen y Mujercitas de Louisa May Alcott) y dos protagonistas que se convirtieron en referentes de las sucesivas olas del feminismo del siglo XX: Lizzie Bennet y Jo March. (Fuente: Leticia Velarde).
Soy historiadora y arqueóloga de vocación y formación, y tiendo a contextualizar cualquier acontecimiento, incluso los más personales, cotidianos y/o sentimentales. El estudio de la Historia tiene como objeto investigar el pasado para intentar comprender el presente y evitar cometer los mismos errores. Los historiadores también somos lectores y algunos de ellos son escritores de novela histórica, contemporánea y otros géneros no realistas. Entre los de novela histórica destacan Juan Eslava Galán, Victoria Álvarez y Marta Gracia Pons. Sin embargo, aquí me gustaría destacar el relato contemporáneo Fantasma que la historiadora del arte María Bastarós para la antología Ya no recuerdo que quería ser de mayor publicado por Temas de hoy. La autora nació como yo en 1987, un detalle también compartido con otros dos autores de la citada antología (Andrea Gumes y Antonio J. Rodríguez) y uno de sus editores (Marcel Ventura), lo que significa que cumplimos los 20 con el tímido inicio de la crisis económica, los 25 en el peor momento de ésta y los 30 en el año del #MeToo. En el relato de Fantasma de María Bastarós ha captado mi atención como ha sabido crear una trama alrededor de un momento olvidado del pasado de la protagonista que de pronto reaparece y como lo contextualiza para cuestionar el presente de Paloma y el intento de ésta por recuperar el activismo que la caracterizó años atrás. Dicho relato ha despertado por mi interés por leerme el reto de relatos que autores como Munir Hachemi, Elisa Levi, Víctor Parkas, Alejandra Martínez de Miguel, Lucía Baskarán y Luna Miguel han escrito por encargo para abordar las crisis de los 25 y/o de los 30 de una parte de la generación Millennial y según he leído o escuchado en diferentes entrevistas cada uno de ellos se centra en una parcela de la vida distinta.
En la última década la Literatura Juvenil es la que más ha evolucionado dentro del ámbito literario español y la que con más rapidez se aproxima a las inquietudes de las generaciones más jóvenes. También es la que más transparencia muestras en sus redes sociales y de las que mayor riesgo asume al apostar por autores noveles que muchas veces tienen edades entre 18 y 35 años como Plataforma Neo, Ediciones Labnar o Caballo de Troya. Sin embargo, muchos de estos escritores y editores cuestionan las novelas juveniles que se publicaron en los 90 como las que aparecen en esta fotografía y que marcaron mi paso de la infancia a la adolescencia. Estas obras son un buen reflejo de una época por la que siente nostalgia y que he idealizado debido a la corta edad que tenía entonces. Llegar al año 2000 con apenas 13 años me dificultó comprender lo que significaron las desmembraciones de Checoslovaquia y la Unión Soviética, la reunificación de Alemania, las sucesivas guerras de los Balcanes y la aparición de nuevos países en el este de Europa. (Fuente: Elaboración propia).
Cuando desarrollamos una idea para una película, una serie de televisión o una novela contemporánea siempre buscamos referencias actuales y/o de nuestra infancia o adolescencia. Hay una década muy presente en el imaginario colectivo de los españoles: la de los 80 como unos años de mucha libertad creativa y cultural en España. Sin embargo, a partir de 2017 se ha empezado a reivindicar la década de los 90 al coincidir la emisión de un especial de Informe Semanal para conmemorar los 25 años de la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, y la de la parodia Colegas ambientada a mediados de los 90 con algunos de los actores de las primeras series adolescentes españolas (Al salir de clase y Compañeros) y homenajear a los jóvenes actores de aquellos años y a la generación de niños y adolescentes que crecimos viendo esas series, leyendo la Super Pop, la Ragazza y la YOU, y las primeras canciones compuestas por La Oreja de Van Gogh en un walkman o un discman. En estos dos últimos años se han publicado algunas obras ambientadas en la Sevilla de 1992: Expo’92. Un viaje en el tiempo de Antonio Puente Mayor, Y ahora, lo importante de Beatriz Navas Valdés, Vozdevieja de Elisa Victoria y El pez globo de José Ángel Ríos. Otras novelas que se han publicado en estos meses también han ambientado toda o parte de su trama en los 90 son: Una familia normal de Alejandra Parejo en el Madrid de 1998 o Las voces del lago de Beatriz Esteban en la Irlanda de 1997.
La década de los 90 es bastante atractiva y algunas de las innovaciones que han surgido en la Literatura Juvenil con etiquetas como el New Adult y temáticas como la Erasmus no existían, y otras como las enfermedades mentales, la violencia de género y la sexualidad apenas se trataban. Sin embargo, abordaban algunas problemáticas importantes y delicadas sobre las que nos concienció mucho a los niños y adolescentes de entonces: los peligros de la vida nocturna en la adolescencia, el consumo de drogas y alcohol, y los peligros de mantener relaciones sexuales sin protección. Hace años que apenas encuentro estas temáticas en la Literatura Juvenil, incluido el New Adult, y convendría romperlas con un tono más cercano y actual, aunque sí he leído que la única consecuencia de tener sexo sin protección es un embarazo no deseado sin mencionar el VIH u otras enfermedades e infecciones de transmisión sexual. Estos temas se podrían ambientar en la actualidad o en los 90 y retratarlos así en una época sin redes sociales. A pesar de su cercanía temporal e histórica, lo ideal sería que el autor se documentase o delegase esa tarea y que esto también lo hiciesen los posibles correctores y/o editores del correspondiente manuscrito a la hora de redactar el informe de lectura.
La Literatura, al igual que la Historia y la Arqueología, es un reflejo de la época y del país en el que se escriben las obras y se llevan a cabo las correspondientes investigaciones. La Literatura debería intentar reflejar las inquietudes y los temas de más actualidad de la sociedad en la que se enmarca el autor, y dentro de ésta las más permeables y volubles son la Juvenil y el New Adult. Sin embargo, no todos los autores se documentan lo suficiente y descuidan bastante la manera de abordar determinados asuntos delicados, tal y como se pueden leer en las coincidencias que a veces te encuentras en las críticas constructivas de una y dos estrellas de Goodreads. Un ejemplo podría ser la novela de Todo lo que nunca fuimos de Alice Kellen donde la autora intenta abordar un trastorno grave de depresión y ansiedad desde la superficialidad y según la Wikipedia. Me llamaba la atención la citada novela y había pensado leerla, pero cuando empecé a leer comentarios negativos de lectores de otras novelas de esta autora a los que esta novela había decepcionado y destacaban lo mal que Alice Kellen reflejaba una terapia donde no se iba al psicólogo, decidí descartarla. Este es el ejemplo de una autora muy comercial y sus obras están llenas de clichés, pero esto no debería ser un inconveniente para acudir a especialistas y/o a sensitive readers que padezcan algún trastorno mental y evitar así romantizarlos. (Fuente: https://www.lanarradora.com/2019/02/resena-todo-lo-que-nunca-fuimos-alice-kellen.html).  
En los últimos años está habiendo cada vez un mayor interés y concienciación por visibilizar los trastornos y/o enfermedades mentales. Las redes sociales y la aparición de artículos divulgativos que hablan sobre ellas en medios de comunicación generalistas como Vogue o El País buscan testimonios de personas que los padecen para que no se las estigmatice e intentar prestigiar las profesiones de la Psicología y la Psiquiatría. Los historiadores y los filólogos cada vez les prestan más atención y respeto a personajes históricos como Juana I de Castilla, la emperatriz Sissí de Austria o Virginia Woolf. Dentro del panorama literario español de los últimos años se han publicado novelas cuyo protagonista sufre un trastorno mental y algunos ejemplos de ellos son: la anorexia en Corazón de mariposa de Andrea Tomé, Seré frágil de Beatriz Esteban o Joder si te quise de Elsa García; la ansiedad en Solíamos nosotros de Cristian Martín y Túy otros desastres naturales de María Martínez; la depresión en La chica del corazón de agua de Sonia Lerones; o el estrés postraumático en Tan sólo un segundo de Virginia S. McKenzie. 
Si como escritores buscamos sensibilizar sobre las enfermedades mentales y no estigmatizarlas aún más, lo ideal sería que mientras construimos a los personajes sería contactar con algún psicólogo y leer artículos o monografías sobre el tema. Por un lado, puede ayudarnos a crear la trama que queremos desarrollar esté o no basada en nuestras propias vivencias, pero, por otro lado, puede servirnos para conocernos mejor a nosotros mismos, e incluso a desahogarnos. Para mí están siendo buenos puntos de partida los artículos de la sección de Psicología de Trendencias donde he encontrado testimonios de personas que han sufrido o sufren algún trastorno mental y/o de lo que ha significado ir a terapia, y de todos ellos destaco el de uno de sus editoras, la psicóloga Iria Reguera, que ha sufrido ansiedad. También me parece de utilidad e interés la página web Therapy web de la psicóloga Jara Pérez, los artículos que ha escrito ella para su blog o distintos medios y aquellos que hablan sobre ella (incluyo las entrevistas que ha concedido) destacando aquel en el que reconoce que ella también sufre ansiedad y ha acudido a terapia que la ha convertido en una mejor psicóloga sin olvidar mencionar las aportaciones que han hecho otros compañeros suyos de profesión. Si entendéis el italiano, recomiendo echarle un vistazo a los canales de YouTube de MaCheDavvero y Shanti Lives donde se pueden encontrar algunos vídeos donde estas youtubers hablan sobre sus trastornos de la conducta alimentaria y ansiedad.
Muchos son los escritores que hablan en redes sociales y otros medios de qué se documentan para escribir sus novelas, pero son pocos los que mencionan cómo lo hacen, qué obras han consultado y/o qué testimonios han buscado estando entre estas excepciones Raquel de la Morena, Anna Casanovas, Érika Gael o Javier Miró. Este trabajo de documentación también debería notarse de alguna manera en el resultado de sus publicaciones y en la mayoría de las novelas románticas y juveniles contemporáneas da la sensación de que sus autores apenas se han molestado en documentarse. Hay muchas obras comerciales que necesitan de un mínimo de documentación, sobre todo, si tratan temas delicados como las enfermedades mentales o la violencia de género, cuestionan las ideas preconcebidas que hay sobre la sexualidad o la maternidad, visibilizan profesiones llenas de tópicos como la Arqueología, el Periodismo o la Abogacía, o van a incluir alguna trama histórica, ya sea a través de viajes en el tiempo o alternando dos subtramas: una en el presente y otra en el pasado. Una autora de Novela Romántica contemporánea que se arriesga en sus tramas al tratar temas delicados y centrarse en el crecimiento personal de sus personajes primero como persona y después como pareja es Rachel Bels, aunque su estrategia de marketing peca de la comodidad que le da basarse en los clásicos de Disney para escribir sus obras. La autora se dio a conocer con Bella al desnudo donde La Bella y la Bestia le sirvió de inspiración para construir la historia de superación de una veinteañera que había sido víctima de violación una década atrás. Continuó con una bilogía inspirada en La Sirenita en la que noveló su propia historia de superación y donde reflejó como Ariel necesita acudir a distintas terapias debido a las sucesivas recaídas que tiene. La última novela que ha publicado es la que ilustra este párrafo donde denuncia la trata de blancas con fines de explotación sexual inspirándose en el cuento de Cenicienta. Rachel Bels siempre ha comentado que, detrás de sus novelas, hay mucho trabajo de documentación con la lectura de artículos y monografías y la búsqueda de testimonios, y sus resultados se pueden percibir en sus novelas. (Fuente: https://rachelbels.com/libros/). 
Uno de los primeros temas que surgió casi a la vez que la Historia de la Mujer como subdisciplina allá por los años 80 y que más interés despierta en la actualidad es el estudio de la violencia sobre la mujer, casi siempre relacionada con la sexualidad. Entre las investigaciones que se han desarrollado en los últimos 30 años en el seno del Medievalismo español destacan los estudios sobre agresión sexual de Ricardo Córdoba de la Llave, el derecho de pernada de Ana E. Ortega Baún, la sexualidad delictiva de María Teresa López Beltrán o la violencia sobre las mujeres de Cristina Segura Graiño. En las novelas contemporáneas que se han publicado en los últimos años en España también se han visibilizado y denunciado distintas representaciones de la violencia sobre la mujer como, por ejemplo: la violencia psicológica dentro de la pareja en No me quieres, no te quiero de Victoria Vílchez, la violencia económica en Palabras que nunca te dije de María Martínez, la explotación sexual en Sangre entre la hierba de Maribel Medina o el acoso sexual en Ojalá siempre de Alexandra Roma.
A partir del #MeToo y otras iniciativas relacionadas con el feminismo y el colectivo LGTBI+ se ha empezado a cuestionar el modelo de sexualidad que surgió con la revolución sexual y sus consignas del amor libre de los años 60 y 70. Sin embargo, esto apenas ha llegado a la Literatura Romántica con pocas excepciones como la novela de la imagen. Cuando escribo estas líneas en una hoja en blanco con bolígrafo azul, apenas he leído tres capítulos, los cuales innovan al describir el primer encuentro entre las protagonistas como cordial y normal sin que haya el típico desencuentro donde los protagonistas ocultan su atracción por medio de pullas. Otro detalle a destacar son las descripciones que hacen las protagonistas de una de la otra como dos mujeres muy femeninas y coquetas, los que las aleja del tópico de la lesbiana masculinizada que suelen vender el cine y las series de televisión. Olga Palma Ocaña y Vanessa Alós Martín novelizan su propia historia y aportan así una pequeña renovación dentro del panorama romántico literario de España en el que otros autores podemos fijarnos a la hora de afrontar la temática LGTBI+ en las novelas. Algunas autoras han incluido en sus catálogos una obra suya donde la trama gira en torno a la homosexualidad y la bisexualidad, pero sólo desde la perspectiva masculina: Te quise como si fuera posible de Abril Camino, Si no es contigo, no es de Elsa García y El chico de la última fila de Susanna Herrero. Por último, si queréis leer una relación homosexual entre hombres que está muy bien integrada en una trama donde lo importante es la experiencia Erasmus y donde dicha relación es sólo un elemento más os recomiendo No me cuentes cómo termina la historia de Carlos Carranza. (Fuente: Elaboración propia).
En la última década se han introducido escenas sexuales en todas las novelas románticas que se han publicado en España y donde lo habitual es que giren en torno a una relación de pareja heterosexual y de raza blanca. Al principio eran innovadoras y se agradecía si estaba bien contextualizada dentro de la trama. Sin embargo, con los años se han convertido en clichés por narrar siempre las mismas sensaciones y emociones entre los protagonistas de dichas escenas. Las situaciones y los comportamientos de los personajes suelen ser siempre los mismos, al igual que las reacciones de los cuerpos masculinos y femeninos a la hora de expresar el deseo sexual. También se ha introducido en ellas un lenguaje obsceno con la falsa creencia de que se gana en originalidad y erotismo cuando éste último suele perderse al leer dichas palabras o expresiones vulgares. No hay novelas que innoven demasiado en las escenas sexuales, pero sí hay algunas que lo hagan a la hora de abordar las relaciones de pareja entre las que destacan las escritas por Alexandra Roma al darle un giro al cliché de chico malo y reina del baile del instituto en Hasta que el viento te devuelva la sonrisa, cómo afecta una discapacidad física en un encuentro sexual dentro de una pareja en El club de los eternos 27 y una relación entre un chico afroamericano y una chica blanca en Como nevar al sol.

1 dic. 2019

“Tú y otros desastres naturales” (María Martínez)

(Leído entre octubre y noviembre de 2019)
(Fuente: Elaboración propia).
Tú y otros desastres es la décima novela escrita por María Martínez, cuya trama y construcción de personajes empezó a trabajar cuando estaba con las correcciones de Deafiando las normas en el verano de 2017, tal y como ha confesado la propia autora en su blog y en las redes sociales. La editorial Planeta la ha publicado en España dentro del sello juvenil Cross Books el 19 de septiembre de 2019. Se trata de una edición denominada rústica con solapas que cuesta 15,95 euros mientras que el e-book cuesta 9,99 euros. Tiene 456 páginas y 34 capítulos de extensión variable más un Epílogo de ocho páginas. 
Tú y otros desastres naturales cumple con muchos de los requisitos de la Literatura Juvenil, sobre todo, de la ya no tan novedosa etiqueta editorial New Adult que llegó a España hace cinco o seis años gracias a autores estadounidenses. Los personajes principales de la novela (Harper, Trey, Hoyt, Hayley y Scott) tienen entre 22 y 27 años. La historia está contada en primera persona del pasado y sólo desde el punto de vista de Harper, aunque se conoce muy bien a Trey gracias a las conversaciones que mantiene con la protagonista. Se usa un lenguaje más o menos coloquial con un estilo en apariencia sencillo, pero bastante elaborado y no hay presencia de abreviaturas ni de lenguaje sms. Apenas he encontrado erratas.
Reconozco que Tú y otros desastres naturales no me llamaba demasiado la atención cuando empecé a leer noticias sobre ella, pero decidí darle una oportunidad con pocas expectativas y se ha convertido en una de mis mejores lecturas de 2019. Me gustaría destacar de ella algunos detalles que apenas encontramos en la ficción romántica y la recuperación de otros que se están perdiendo con el auge de las redes sociales: la relación entre abuelos y nietos, y dedicar tiempo a conocerse y escucharse a uno mismo, y a descubrir a los demás más allá de primeras impresiones e imágenes preconcebidas y hacerlo con conversaciones donde se traten temas delicados y donde sea más importante comunicarse mirándose a los ojos y no a través de la pantalla. Por último, felicitar a María Martínez por arriesgarse a salir de su zona de confort y escribir una historia tan introspectiva y emocional.
Los personajes de Harper y Trey son bastante complejos, redondos e imperfectos. Están muy bien construidos y llenos de matices. Me ha resultado fácil comprender y empatizar con Harper y sus inseguridades que en más de momento hacen que se boicotee y pierda a sí misma. En muchos momentos leer los pensamientos y las dudas de Harper me han ayudado a echar la vista atrás y comprenderme algo mejor a mí misma en determinados momentos de mi veintena. El resto de los personajes y las situaciones que se dan en la novela también son realistas, cercanos y creíbles.
Entre las pocas referencias culturales que nos encontramos en Tú y otros desastres naturales y donde predominan las muchas que se hacen a Ana de las Tejas Verdes de Lucy Maud Montgomery, podemos mencionar J. K. Rowling, John Green, Oscar Wilde, Paul Auster, Dickens, Jane Austen, Charlotte Brontë, Dan Brown, Halloween, William Shakespeare, Friedrich Nietzsche, la serie Héroes, Karen Blixen, Chris Pratt, Neil Gaiman, Isabel Allende, El principito o Laura Esquivel.
Tú y otros desastres naturales se desarrolla entre finales de agosto de 2017 y junio de 2018 aproximadamente entre Montreal y las islas del Príncipe Eduardo y Pequeño Príncipe en la costa oeste de Canadá. En un capítulo viajamos a Toronto junto a Harper. También se mencionan Vancouver, Ottawa, Quebec, París, Nueva York, San Francisco, Florencia y Boston, entre otros lugares.


Valoración “Tú y otros desastres naturales” (María Martínez):
10/10