23 abr. 2020

Café, edición literaria y emprendimiento con Editorial 16


Hemos quedado con Alejandro Marín y Fernando Peña, los editores de Editorial 16, para conversar sobre comunicación y emprendimiento en una acogedora cafetería del centro histórico de Sevilla. Nos gustaría agradecerle a Alejandro Marín y Fernando Peña que hayan sacado un pequeño hueco en sus apretadas agendas para tomarse un café y desayunar con nosotros.
-          ¡Buenos días a ambos! Me gustaría felicitaros por la identidad corporativa tan bien trabajada, coherente y atractiva que proyecta la editorial a través de las redes sociales. Su creación incluye el diseño de un logotipo, una página web, el uso de unos colores y/o tonalidades concretos, la creación de una firma para el correo electrónico profesional, etcétera. ¿Cómo ha sido el proceso de diseñar vuestra identidad corporativa? ¿Lo habéis hecho vosotros solos o habéis confiado en el trabajo de otros profesionales?
Hola Elena, buenos días. Muchas gracias por la felicitación y la invitación a esta entrevista para dar a conocer nuestro proyecto. Estamos muy contentos con esa identidad corporativa que proyectamos. Desde el principio teníamos claro que queríamos ser constantes en el diseño, pero todo comenzó con una idea muy diferente a la que ahora mismo es Editorial Dieciséis. Fue la collagista Marisa Maestre la que nos reveló que el diseño que habíamos cogido era muy antiguo y desfasado. Para solucionar esos problemas contamos con la ayuda de Alejandro Azopardo, un diseñador gráfico que supo recomponer bajo otra forma los pilares en que basaríamos la editorial. En una etapa tan temprana de un proyecto todo suma, por lo que siempre es aconsejable contar con ayuda profesional.
-          No es fácil emprender ni tampoco convertir una vocación cultural en un trabajo remunerado con el que pagar impuestos y facturas. ¿Por qué decidisteis a arriesgaros y convertiros en una pequeña editorial independiente? ¿Cómo fueron vuestros inicios?
Bueno, en realidad la idea de crear una editorial no surge con la intención del autoempleo. Surgió como protesta, estábamos hartos de que las grandes editoriales denostaran el valor de la literatura tratando los libros como un simple producto con el que ganar dinero. Queríamos que nuestra editorial diera voz a todos esos escritores talentosos que por falta de fama y contactos nunca verían sus textos publicados. Pagar facturas y rentabilizar la editorial vino después, como una necesidad para poder seguir dando continuidad al proyecto.
-          Hay muchas profesiones dentro del sector literario y muchas de ellas son bastantes desconocidas: editor, corrector de textos o traductor por citar algunas de las más características. ¿Qué diferencias hay entre un editor y un corrector de textos? ¿Cómo os definiríais como profesionales freelances de la edición literaria y cuál es el trabajo que realizáis como editores?
En la publicación de un libro intervienen numerosas personas, esas que comentas, puede incluso, que sean las más conocidas. Pero un libro no se publica solo por un autor o por una editorial. Un editor es, o debería ser, un corrector de texto incansable. Un editor debe ejercer de mando, convirtiendo al autor en la mejor versión de sí mismo y, con ello, al texto. Como editorial eso es lo que hacemos, trabajamos el texto junto al escritor hasta que creemos que está finalizado (aunque esto, para muchos, no es más que una fase temporal que dura lo que una relectura).
-          ¿Cómo definiríais Editorial 16 y el trabajo que hacéis en ella?
Editorial Dieciséis es un proyecto editorial que nació hace tres años y crece mezclando en el libro literatura y arte. Después de cinco obras publicadas, la intención es abrirse un hueco en el mundo editorial, centrándonos en la calidad. La editorial busca la disciplina en cuanto al estilo, más pendiente de lo intimista y emocional, pero abierta en cuanto a la temática y el género.
Como ya hemos mencionado, lo que nos llevó aquí fue la necesidad de un cambio respecto a los criterios seguidos por los grandes sellos, centrados exclusivamente en la venta. Eso nos empujó a crear un producto digno, amplio en cuanto a los detalles, cuidando tanto las marcas personales dentro del texto, como el empaquetado de los envíos, que fijen su atención en él; con la finalidad de conectar al lector con el escritor/a.
Diríamos que la editorial tiene como objetivo humanizar el mundo del libro a través de un contacto cercano, amistoso y atento con escritores y también con ya, cientos de lectores.
El interés por dar voz a escritores prometedores conlleva una ardua tarea en el proceso de búsqueda, corrección y elaboración, pero con el resultado de la satisfacción y compromiso con la obra publicada. Eso nos permite mirar nuestro fondo sin miedo a regresar a él, sin dejar a nadie atrás.
-          Habéis abierto la recepción de manuscritos. ¿Qué buscáis en un manuscrito para decidir si lo publicaréis?
No hay una fórmula, es un sentimiento que nos hace decir: “Quiero tener este libro en mi catálogo”.
-          Contadnos un poco como ha sido, está siendo y/u os gustaría que fuese vuestra trayectoria como jóvenes editores freelances y emprendedores. ¿Cómo habéis evolucionado como profesionales de la edición literaria?
Pues todo el camino, antes, durante y después, es, en una simple palabra: instructivo. Todos los días aprendemos algo, la editorial casi que no es un trabajo, es una escuela. Y esperamos que siga siendo así para siempre. En el momento que pensemos que no podemos aprender nada más sobre este mundo es que algo estaremos haciendo mal.
-          En los últimos años se habla mucho en redes sociales sobre la planificación de las rutinas de trabajo e, incluso de nuestro tiempo dedicado al ocio y a la vida personal. ¿Planificáis vuestra jornada de trabajo? ¿Tenéis alguna rutina?
Hasta hace poco no conseguimos tener una rutina de trabajo con plazos y objetivos. Luego vino la pandemia y la cuarentena y todas esas planificaciones cambiaron. Pero sí, siempre es necesario un orden, estamos trabajando en 5 manuscritos a la vez, en cada libro trabajan hasta siete personas diferentes (editor, autor, maquetador, corrector, impresor, diseñador…) si no tienes un orden se pueden producir muchos errores.
-          Cuando buscamos historias de emprendedores y/o influencers, lo que solemos encontrar son historias de éxito y de personas que todo lo hacen perfecto. ¿Por qué apenas se habla de fracasos y de los errores que todos cometemos en nuestras trayectorias profesionales? ¿Se aprende más de los éxitos o de los fracasos?
Hay que aprender de todo, de los éxitos y de los fracasos. Y sobre todo hay que saber disfrutar de los logros. Parece que uno se fija más siempre en los errores que comete que en los aciertos que consigue. Respecto a las historias de éxito supongo que se cuentan porque son motivacionales. Conocer un fracaso te enseña, pero no te motiva. Y cuando todo acaba uno solo se acuerda de los logros.
-          Muchas gracias a ambos por vuestro tiempo.
Gracias a ti por cedernos este espacio.

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