17 may. 2020

Café, diseño web y emprendimiento con Marina Rodrigo


Hemos quedado con Marina Rodrigo, una joven periodista que se ha especializado en el diseño digital, para conversar sobre diseño web y emprendimiento. Nos gustaría agradecerle a Marina Rodrigo que haya sacado un pequeño hueco en su apretada agenda para tomarse un café y desayunar con nosotros.
-          Marina, ¡buenos días! Me gustaría felicitarte por tener una marca personal tan bien trabajada y atractiva que proyectas a través de las redes sociales. ¿Cómo las has desarrollado? ¿Consideras que hoy día es importante poseer una buena marca personal tanto para un profesional autónomo como para una empresa?
Mil gracias a ti por hacerme un hueco, Elena. El proceso de desarrollo de mi marca personal ha sido poco a poco. Yo venía de haber montado una sociedad limitada con dos socios y tener una marca comercial y hace 4 años, cuando decidí montármelo por mi cuenta, una de las primeras decisiones que tuve que tomar fue si optaba de nuevo por crear una marca corporativa o me atrevía con la marca personal.
Al final decidí hacerlo por la marca personal por varios motivos, pero el principal fue que la marca personal me permitía ir pivotando mi negocio hasta encontrar justo el sitio exacto en el que me sintiera cómoda y, además, me daba la oportunidad de asociar otros proyectos e inquietudes a mi negocio. Por ejemplo, aunque mi principal actividad es el diseño web, también tengo una faceta de escritora (y tengo un libro publicado Amor en diferido), me gusta mucho todo lo relacionado con la comunicación, colaboro con otros proyectos como asesora… Y la marca personal me permitía crear un paraguas que abarcara todo eso.
Una vez decidido todo esto, que sería la parte más estratégica, invertí en otros 3 campos: imagen corporativa, fotografía y web. La imagen corporativa me ayudó a diseñarla Nereida Tarazona, para las fotos conté con Daniel Gramage y la web ya fue cosa mía. Aunque si te digo la verdad, diseñar para uno mismo es complicadísimo.
Respecto a la segunda pregunta, claramente sí. Creo que invertir en tu marca es fundamental para hacerse un hueco en el mercado y para que los clientes apuesten por confiar en ti. Por muy bueno que seas, si tus servicios o productos no están apoyados por un buen branding, te va a costar muchísimo más trasmitir el valor de lo que estás vendiendo. Tener una imagen de marca unificada y coherente te permite diferenciarte y que la gente te reconozca. Tener unas fotos profesionales también te ayuda a darle ese toque único a lo que haces y trasmitir mayor confianza y seguridad. Tener una web que comunica bien y donde se detalla cómo eres, cómo has llegado hasta aquí, cuál es tu manera de hacer las cosas… es fundamental también para que alguien dé el paso de contratarte.
-          Además de crear una marca personal, has tenido que crearte una identidad corporativa que sea atractiva, coherente y acorde con la imagen que quieres proyectar hacia tus potenciales clientes, y eso incluye el diseño de un logotipo, una página web, el uso de unos colores y/o tonalidades concretos, la creación de una firma para el correo electrónico profesional, etcétera. ¿Cómo ha sido el proceso de diseñar tu identidad corporativa? ¿Lo has hecho tú sola o has confiado en el trabajo de otros profesionales?
Como te comentaba, Nereida Tarazona fue quien me ayudó con el diseño de mi imagen de marca. Ella fue la encargada de estudiar todo el universo que rodea mi marca y a partir de ahí crear un logotipo, elegir unas tipografías corporativas y una paleta de colores, crear algunos elementos visuales complementarios…
Para poder llegar a todo eso, primero nos reunimos varias veces para hablar de mis objetivos con la marca, de mis necesidades, del público al que me dirijo… Y también creamos un moodboard (un tablero de inspiración) en Pinterest donde yo le fui indicando algunas marcas con las que conectaba, elementos gráficos que me gustaban especialmente, fotos que me inspiraban… Y con toda esa información, ella ya se encargó de desarrollar toda mi marca y darme una guía de estilo con todo el material.
Una vez que Nereida creó ese manual de mi marca, yo ya he podido crear mi web y muchos otros diseños que he ido necesitando durante el camino. Incluso he podido delegar el diseño de algunos elementos a otros diseñadores cuando lo he necesitado. Por ejemplo, Elena Altuna, que es especialista en maquetación de productos digitales, me ha echado una mano más de una vez para darle forma a manuales, documentos… que he ido necesitando en mi negocio
-          No es fácil emprender ni tampoco convertir una afición que te apasiona en un trabajo remunerado con el que pagas impuestos y facturas. ¿Por qué decidiste a arriesgarte y convertirte en una profesional freelance del diseño web? ¿Cómo fueron tus inicios?
Elegí apostar por el diseño web porque es una disciplina que aúna muchas otras que me encantan como la escritura, la fotografía, la maquetación, la comunicación… Yo estudié Periodismo, pero tras unos años dedicándome a ello, me di cuenta de que no tenía la vocación necesaria ni me veía trabajando ahí durante los próximos años. Así que con los conocimientos que tenía, intenté buscar una profesión que me permitiera aprovecharlos al máximo, pero de otra manera. Y justo encontré eso en el diseño web.
Los inicios fueron complicados, sobre todo, porque hace 8 años (en 2012) yo no tenía prácticamente ninguna formación en estrategia de negocio, contabilidad, marketing… Y de repente me encontraba al frente de una empresa donde, aparte de trabajadora, tenía que ser contable, relaciones públicas, responsable de marketing… Me vi desbordada muchas veces y con mil dudas. Lo que más me ayudó fue formarme. Apuntarme a cursos de todo aquello que no sabía, pero necesitaba y apostar mucho por dedicarle tiempo y esfuerzo a formarme. Sin formación me hubiera sido imposible hacer crecer mi negocio de cualquier forma.
Y otra cosa que me ayudó mucho desde el principio fue el networking. Conocer a otros emprendedores en una situación similar a la mía o que ya habían pasado por donde yo estaba pasando en ese momento, fue clave. El ver que no estaba sola, que había gente que me comprendía (porque muchas veces nuestro entorno más cercano no nos termina de comprender…), me dio mucha fuerza para seguir intentándolo hasta que el negocio comenzó a dar sus frutos.
-          También formas parte del proyecto Brand in a bottle. ¿Cómo lo definirías y el trabajo que haces en ella?
Brand in a bottle surgió de forma natural. Muchos de mis clientes cuando me pedían presupuesto para hacer su web antes necesitaban también contratar a un diseñador gráfico para su marca y a un copy para sus textos. Y después de crear la web, muchas veces les hacía falta maquetar un ebook o crear algunos recursos para sus newsletters o redes sociales. Así que les propuse a algunas colaboradoras con las que ya trabajaba crear un proyecto conjunto donde pudiéramos ofrecer todos estos servicios en un solo lugar. Así nació Brand in a Bottle. En principio éramos una diseñadora gráfica, una copy y yo. Y ahora mismo lo componemos Nereida Tarazona (diseño gráfico), Conchi Sanjerónimo (copy), Elena Altuna (maquetación) y yo (diseño web). Al final Brand in a bottle es una pequeña agencia compuesta por freelances que nos coordinamos para ponérselo más fácil a los clientes de las 4 y ofrecerles servicios que estando solas no alcanzaríamos a ofrecer.
-          Cuéntanos un poco como ha sido, está siendo y/o te gustaría que fuese tu trayectoria como joven emprendedora dentro del sector del diseño web. ¿Cómo ha evolucionado tu marca personal desde que la creaste? ¿Cómo definirías tu estilo como diseñadora web?
Mis primeros años como freelance estuvieron dedicados 100% a trabajar en los proyectos de mis clientes, pero desde hace un par de años he ido añadiendo algunas líneas más a mi negocio. La principal ha sido comenzar a dar formación. En 2018 la plataforma de educación online, Crehana, me propuso hacer un curso con ellos y resultó una de las experiencias más gratificantes de mi vida. La verdad es que le cogí el gustillo a dar formación y es algo que he ido incorporando a mi negocio y que me gustaría potenciar durante los próximos años.
Además, he ido participando de otros proyectos como Brand in a Bottle o, también, Gyoza Studio donde llevo más de medio año como directora de operaciones ayudando a organizar los proyectos y coordinando la estrategia del estudio.
Estas dos vías, la de la formación y la relacionada con gestión de proyectos, son en las que me quiero enfocar próximamente. Sin dejar de lado el diseño web, claro.
Mi estilo como diseñadora… me cuesta mucho definirlo porque creo que es algo que es mucho más fácil de ver desde fuera que desde dentro. Pero sí que es cierto que me obsesiono mucho con que las webs comuniquen bien. Que el usuario cuando llega a una web entienda realmente qué hace ese profesional o empresa y cómo puede ayudarle a solucionar sus problemas. Más que en la parte estética o en la parte técnica (aunque las dos son muy importantes también), me centro mucho en la parte comunicativa. Al final de nada sirve que una web sea muy bonita o muy rápida, si cuando alguien llega a ella no se entera de qué es lo que haces, cómo puede contactarte o no le queda claro si puedes ayudarle con el problema que tiene ahora mismo.
-          En los últimos años se habla mucho en redes sociales sobre la planificación de las rutinas de trabajo e, incluso de nuestro tiempo dedicado al ocio y a la vida personal. ¿Planificas tu jornada de trabajo? ¿Tienes alguna rutina?
Por el tipo de trabajo que hago planificar cada jornada de trabajo es complicado porque van surgiendo muchos imprevistos cada día. Un día se puede caer un servidor por una avería, una actualización puede hacer que algo no funcione en una web… y todo eso es muy complicado de planificar. Así que mi día a día suele ser muy flexible.
Sí que es cierto que reservo huecos específicos para tareas que deben salir un día determinado sí o sí o para reuniones, pero el resto debo ir planificándolo tal y como se va presentando.
Lo que sí planifico mucho son mis procesos de trabajo. Llevo un par de años invirtiendo mucho tiempo en crear mi manual de procesos y eso me ayuda mucho con el trabajo diario. Por ejemplo, tengo desglosado en pasos muy pequeños todas las acciones que necesito llevar a cabo para hacer una web, desde la primera reunión con el cliente hasta la entrega final. Y esto me ayuda a saber en qué punto estoy en cada proyecto en el que trabajo: que está hecho ya, que queda pendiente… Es una especie de mapa de ruta que me ayuda muchísimo a la hora de gestionar la carga de trabajo y establecer prioridades sobre qué debo hacer cada día en cada proyecto en el que esté trabajando.
-          Hoy día es muy importante que tanto los profesionales autónomos como las empresas posean una página web donde ofertar sus servicios y más aún si te dedicas a sectores profesionales como la fotografía, el diseño o la moda. Asesoras, diseñas y gestionas las páginas web de emprendedores y pequeñas empresas. ¿Cómo deberíamos gestionarlas para que sean profesionales?
Me gusta decir que en realidad diseñar una web es igual que montar un puzzle. Creo que el secreto para que cuando la web esté lista, el puzzle quede bonito, es toooodo el trabajo previo que se haga al diseño de la web.
El proceso que te contaba que seguí con mi propia marca, es el que le recomiendo seguir a todos mis clientes. Creo que lo más importante es, en primer lugar, trabajar una buena estrategia. Tener claro quién eres, en qué eres bueno, dónde aportas valor, cómo vas a ofrecer tus servicios, a quién se los vas a ofrecer…
Una vez la estrategia está clara, comienza el trabajo de imagen corporativa, copy y fotografía. Estas 3 patas son fundamentales para generar un buen material que luego podamos aprovechar para hacer la web. Cuando ya tienes un manual de marca, unos buenos textos y unas fotos profesionales, entonces llega la hora de montar el puzzle.
Si esos cuatro se han trabajado bien, es realmente difícil no conseguir unos buenos resultados… Si tu estrategia, tu imagen corporativa, tus fotos y tus textos están bien elaborados, vas a tener una web profesional sí o sí.
-          Cuando buscamos historias de emprendedores y/o influencers, lo que solemos encontrar son historias de éxito y de personas que todo lo hacen perfecto. ¿Por qué apenas se habla de fracasos y de los errores que todos cometemos en nuestras trayectorias profesionales? ¿Se aprende más de los éxitos o de los fracasos?
Me parece muy interesante esta pregunta. Creo que se aprende tanto de los fracasos como de los éxitos y estoy totalmente de acuerdo en que es importante que se visibilice el fracaso porque, de hecho, no lo considero como tal. Las cosas pueden salirte de una forma diferente a la que esperabas o puedes sentir que te han salido mal, pero siempre hay aprendizaje en ellas.
A mí me han salido muchas cosas mal o han resultado de una forma que no había contemplado. Pero si no las hubiera hecho así y con esos resultados, seguramente tampoco habría podido hacer lo que sí me ha salido bien.
Creo que tan importante como conseguirlo es intentarlo. Me gusta mucho la frase de “Hazlo. Y si tienes miedo, hazlo con miedo”. Muchas veces nos paralizamos por si lo que hemos pensado no sale bien y dejamos de dar el paso. Y la mayoría de las veces el hecho de que lo intentemos y fracasemos tiene unas consecuencias muy, muy pequeñas que podemos superar muy fácilmente. Siempre hay que hacerlo con cabeza, por supuesto. Tampoco soy partidaria de arriesgarlo todo por una idea y creo que es mejor tener los huevos repartidos en varias cestas.
Pero sí creo que hay que arriesgarse, probar cosas nuevas, hay que pasar por desengaños y también dejarse sorprender por oportunidades que quizás nunca habías contemplado. Creo que vale la pena intentarlo, sea cual sea el resultado.
-          Marina, muchas gracias por tu tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aquí puedes escribir lo que pienses, opines, etcétera sobre la correspondiente entrada pero siempre con respeto. Se borrarán los comentarios que sean ofensivos, difamatorios o spam y aquellos que quieran aprovechar este blog para publicitarse.