11 jun. 2020

Café, edición literaria y emprendimiento con Berta Carmona


Hemos quedado con Berta Carmona, escritora y asesora editorial, para conversar sobre edición literaria y emprendimiento en una acogedora cafetería del centro histórico de Sevilla. Nos gustaría agradecerle a Berta Carmona que haya sacado un pequeño hueco en su apretada agenda para tomarse un café y desayunar con nosotros.
-          Berta, ¡buenos días! Me gustaría felicitarte por tener una marca personal tan bien trabajada y atractiva que proyectas a través de las redes sociales. ¿Cómo las has desarrollado? ¿Consideras que hoy día es importante poseer una buena marca personal tanto para un profesional autónomo como para una empresa?
Hola, Elena. En primer lugar, darte las gracias a ti por valorar tan positivamente mi trabajo y por darme la oportunidad de charlar sobre temas que me interesan mucho y a los que he dedicado una gran parte de mis últimos años. Esto por lo que me preguntas es un tema complejo: yo soy licenciada en Ciencias de la Comunicación y desde 2012 he estado dirigiendo, y codirigiendo, proyectos editoriales en los que llevaba el área de comunicación. He dedicado cientos de horas a leer sobre marketing editorial, a probar diferentes estrategias, he trabajado muchísimo y he sufrido más desvelos de los saludables; al final me he dado cuenta de algo muy básico en realidad: el secreto está en la autenticidad. Queramos o no, todos tenemos una marca personal, es el rastro o la huella que dejamos allá por donde pasamos, y no iba a ser diferente en las redes sociales. Ahora bien, esto es muy distinto a la mercantilización del individuo, a convertirlo en un producto más, artificial y manipulado, a través de estrategias que se divisan a leguas y que pueden llevar a los efectos opuestos a los perseguidos (seguro que todos conocemos marcas llevadas de una manera muy profesional en las redes, pero que no consiguen conectar, les falta ese toque humano que es fundamental para lograr un impacto positivo, un buen vínculo). Creo que uno ha de ser auténtico, encontrar la “voz” más natural y honesta desde la que comunicarse con su audiencia, hacer aquello con lo que vibra, que le despierta verdadera pasión, solo así todo fluye, aunque no sea fácil, nada fácil.
-          Además de crear una marca personal, has tenido que crearte una identidad corporativa que sea atractiva, coherente y acorde con la imagen que quieres proyectar hacia tus potenciales clientes, y eso incluye el diseño de un logotipo, una página web, el uso de unos colores y/o tonalidades concretos, la creación de una firma para el correo electrónico profesional, etcétera. ¿Cómo ha sido el proceso de diseñar tu identidad corporativa? ¿Lo has hecho tú solo o has confiado en el trabajo de otros profesionales?
Todo lo relacionado con https://www.bertacarmona.es/, proyecto con el que empecé hace poco más de un año, lo he realizado en solitario. Tras bastantes años trabajando en colaboración con muchos profesionales, desde diseñadores web, a especialistas en marketing digital, me apeteció dar un giro en la forma de llevar mi marca. Ha sido enriquecedor, y he aprendido mucho, pero obviamente no descarto contar con buenos profesionales para avanzar con mayor velocidad en ciertas áreas que cuesta abordar en solitario.
-          No es fácil emprender ni tampoco convertir una afición que te apasiona en un trabajo remunerado con el que pagas impuestos y facturas. ¿Por qué decidiste a arriesgarte y convertirte en un profesional freelance de la edición literaria? ¿Cómo fueron tus inicios? ¿Cómo has evolucionado como profesional?
Durante aproximadamente seis años trabajando por cuenta ajena, más un par más de prácticas profesionales, vi y experimenté bastantes cosas que no me gustaron, que despertaban en mí un profundo descontento. Siempre he sido muy reflexiva, he estado muy comprometida con vivir plena y coherentemente, por lo que hace muuucho que me planteo la vida en términos que rozan el existencialismo, preocupada por la alienación, la falta de pasión… Todo ello, unido a una forma de rebeldía muy particular y un sentido peculiar de la independencia, así como a la pasión por la escritura que se acentuaba conforme pasaban los años, hizo que me retara a crear mi propio proyecto. Me formé como correctora, inicié Ecoescritura, decidí autopublicar, comencé a asesorar escritores y todo fue fluyendo. Tanto que cuando hago cuentas y soy consciente de que han pasado diez años me cuesta creerlo.
Desde que decidí emprender ha habido de todo: golpes de suerte, obstáculos, aciertos, errores, buenos tiempos y no tan buenos, logros alcanzados, algunos fracasos, alegrías, decepciones…, la vida misma, vamos.
Es muy fácil juzgar a posteriori, por lo que intento evitarlo, pero, si te soy sincera, cuando echo la vista atrás lo que más me duele es ser consciente del tiempo que le he quitado a mi hijo; demasiado, créeme. Apenas disfruté de tres meses de baja por maternidad y un exceso de responsabilidad, de exigencias, de creencias erróneas, me impidieron disfrutar de unos años de crianza que no vuelven. En lo profesional conseguí una serie de hitos positivos que me enorgullecieron durante un tiempo, pero que con el pasar de los años acabaron cobrándose la factura a través de un desgaste y un cansancio profundamente devastadores. Mi evolución, por tanto, está muy marcada por la simplificación: me he despojado de todo lo innecesario, he puesto el foco en lo que verdaderamente me apasiona e intento disfrutar, fluir, al máximo con lo que hago. El resultado es muy enriquecedor en todos los sentidos; por supuesto, vivo más tranquila, con menos presiones.
-          Hay muchas profesiones dentro del sector literario y muchas de ellas son bastantes desconocidas: editor, corrector de textos o traductor por citar algunas de las más características. ¿Qué importancia tiene el informe de lectura, la corrección de textos y/o el asesoramiento para una persona que quiera escribir y publicar una novela?
Para mí, una importancia crucial, porque el trabajo profesional aporta calidad, y considero que la calidad es imprescindible para sacar a la luz una obra. Ha sido una de mis cruzadas de los últimos años, la verdad, yo creo en la autoedición, creo en las nuevas voces, en que hay personas con unas historias maravillosas que no deberían quedarse llenas de polvo en un cajón; pero no me vale hacerlo de cualquier manera. Me entristece muchísimo la falta de calidad, de mimo, en todas las fases del proceso editorial: desde la creación de la obra, pasando por la gramática y la ortografía hasta el diseño y la maquetación. Editar un libro es algo muy serio para lo que se requieren profesionales; por muy bueno que alguien sea escribiendo, la mirada externa, y por supuesto profesional, siempre aporta una percepción valiosa que se escapa a las relecturas ya viciadas que hacemos los autores de nuestras obras. Todo lo anterior, además, por una pura cuestión de respeto a los lectores.
-          La mayoría de los profesionales freelance de la edición literaria ofrecen distintas asesorías, casi todas ellas se han especializado en asesorar a escritores. ¿Qué es la asesoría editorial? ¿Qué diferencias hay entre asesorar a una editorial o a un escritor?
Es una buena pregunta, Elena. Supongo que depende de aquello que cada cual domina como para que su asesoramiento tenga valor para otra persona, de la experiencia adquirida en todo lo relacionado con el trabajo editorial, y de lo que los “asesorados” demandan. Los autores normalmente requieren asesoramiento desde lo más básico, cómo llevar a buen término la obra que desean escribir (romper bloqueos, organizarse, saber darle estructura a la historia…), hasta dudas sobre las opciones de publicación de un libro, la corrección ortográfica y de estilo de sus textos... Las editoriales con las que yo he colaborado principalmente han demandado apoyo en lo que respecta a la comunicación, la presencia en redes sociales, la difusión de sus autores, pero al tratarse de un ámbito de trabajo con muchas fases, y complejo, las necesidades pueden ser múltiples.
-          En tu blog (https://www.bertacarmona.es/reflexiones/) has dedicado varias entradas a hablar sobre lo que significa profesionalizarse en un sector profesional tan creativo como es la escritura creativa y que muchos consideran una simple afición. ¿Qué te llevo a afrontar esta problemática en el blog para que personas alejadas de dicho mundo profesional puedan entender que hay detrás?
La escritura, sin duda, es un proceso creativo que necesita fluir sin cortapisas, sin frenos, con espontaneidad y pasión. Yo defiendo que sea así, cómo no; también para beneficiarnos de todos sus efectos terapéuticos, catárticos, en los que creo firmemente. Ahora bien, yo hablo de profesionalizarse, si te refieres a esa importancia que le doy a la calidad en todos los procesos, para aquellos autores que desean acceder a los lectores, que quieren que sus obras sean conocidas, estar en las plataformas digitales, en las librerías, que hacen promoción en redes sociales… Es una cuestión de respeto hacia el mundo del libro y hacia los lectores, entre otras razones porque no conozco vía más directa para el desprestigio que sacar a la luz un libro lleno de errores, de erratas, con una portada o maquetación que no cumplan ni los mínimos estéticos…
-          En esas entradas das consejos a todo aquel que quiera profesionalizarse como escritor. ¿Qué otros consejos (y sobre los que aún no hayas hablado en tu blog) les darías a toda aquella persona aficionada a la escritura que quiera profesionalizar su afición?
Mi consejo es contar con la opinión y el apoyo de profesionales del mundo de la edición. Si estás bloqueado/a y no sabes cómo continuar con tu obra, este tipo de ayuda te aportará una perspectiva que es imposible que tengas tú mismo. Si ya lo has terminado y tienes dudas sobre su valor, un informe de lectura puede responder a tus preguntas. La corrección es imprescindible, ¡siempre! Cuidado con las correcciones que hacen amigos (salvo si estos son correctores profesionales que realicen el servicio como tal), he visto de todo bajo esa idea, de todo que se puede resumir en textos llenos de incorrecciones y erratas que dificultan (a veces imposibilitan) la lectura. En definitiva, piensa qué te gustaría a ti como lector/a, qué te molestaría, y actúa en consecuencia.
En cuanto a cómo convertirse en un escritor mejor, yo creo que todo se puede reducir a una fórmula a la que también apelan muchos otros autores y profesionales de este mundo: escribir mucho, borrar mucho y tirar mucho. En lo de escribir mucho también entra, por cierto, vivir mucho (observar, escuchar, abrirse a lo que nos rodea…); suelo decir que no solo se escribe cuando se coge el boli o se aporrea el teclado.
-          En los últimos años se habla mucho en redes sociales sobre la planificación de las rutinas de trabajo e, incluso de nuestro tiempo dedicado al ocio y a la vida personal. ¿Planificas tu jornada de trabajo? ¿Tienes alguna rutina?
Bueno, he sido una friki de la productividad y la gestión del tiempo. He leído muchísimo, he puesto en práctica estrategias tecnológicas y en papel, y acabé volviéndome loca porque cuando falla la base, todo se tambalea; y yo tenía las prioridades mal ordenadas, y me sostenía sobre muchas creencias erróneas, por lo que nada podía ir bien. Al fin he acabado por inclinarme por un enfoque más “humanista” de la productividad, creo que esta no puede funcionar si no va unida al autoconocimiento profundo, si no sabes qué te hace moverte realmente con pasión, qué tipo de vida te hace sentir plena y adónde quieres llegar para lograr bienestar. Partiendo de aquí, nada sencillo, por cierto, mi método consistiría en:
-          Tener claros los objetivos que deseo alcanzar en un periodo determinado de tiempo y trabajar en ello con el máximo foco.
-          Esas tareas o gestiones tediosas, horribles, que no me gustan, intento quitármelas cuanto antes. Cuando lo consigo, es sorprendente el alivio que siento y la carga que me quito de encima para dedicarme a lo realmente importante. La técnica Pomodoro me funciona, a veces, aunque adaptada. ;)
-          Saber desde el día anterior, o con la antelación suficiente, qué tarea/s quiero realizar cuando me siento en el escritorio. Esta claridad me evita perder mucho tiempo.
-          Intento tener muy presente lo de “menos es más” y el principio de Pareto. Sobre esta base, trato de proteger al máximo mi tiempo de descanso y, con este, mis energías. Es curioso cómo un descanso a tiempo, hacer algo que nos guste en mitad de una jornada, etc., puede ayudar a aumentar nuestra eficacia lejos de esa falsa creencia de calentar la silla cuantas más horas mejor.
-          Reducir el tiempo de redes y correo, por ejemplo, proponiéndome responder solo un par de veces al día. No empezar el día revisando la bandeja de entrada, sino haciéndole frente a la tarea más importante.
-          Cuando buscamos historias de emprendedores y/o influencers, lo que solemos encontrar son historias de éxito y de personas que todo lo hacen perfecto. ¿Por qué apenas se habla de fracasos y de los errores que todos cometemos en nuestras trayectorias profesionales? ¿Se aprende más de los éxitos o de los fracasos?
Entiendo lo que comentas, pero el éxito es tan relativo... Y los modelos de éxito que nos ha “colado” esta sociedad tan consumista, tan competitiva, cada vez me producen más rechazo. Parece que todo está orientado a enseñar nuestra mejor cara, nuestros “éxitos”, a ocultar las debilidades…, pero personalmente pienso que es lo contrario, que mostrarnos tal y como somos, con todas las caras, es una señal de fortaleza y que, desde luego, es lo que más nos une. Este mundo del emprendimiento es complejo, hay que pagar un precio, pero también se paga cuando trabajas por cuenta ajena. La cuestión, volviendo al autoconocimiento, es plantearnos qué tipo de vida queremos vivir y lanzarnos a ello de la manera más coherente que nos sea posible.
-          Berta, aparte de profesional editorial, tú también eres escritora, has publicado varios libros. ¿Te apetece contarnos algo sobre esta faceta?, ¿cómo crees que influye esto en tu labor profesional?
Sí, en efecto. Ya a los 9 años escribí una novela, era una imitación de “Los cinco”; ja, ja, ja, lo que leía por aquel tiempo. ;) He escrito siempre, mucho, en la primera fase de mi vida en forma de diario, escritura reflexiva y personal, y a partir de los veintiuno o veintidós años empecé con los relatos cortos. Precisamente cuando pensé en publicar una recopilación de estos fue cuando me adentré en el mundo de la edición y me di cuenta de la cantidad de dudas que surgen, de lo complicado que es tomar ciertas decisiones, de cómo puede cambiar el rumbo de todo contar con un buen asesoramiento, un buen consejo, cuando más lo necesitas… Obviamente, todo esto ha condicionado mi labor profesional, cómo no; al haber vivido y sufrido en mis carnes todos los procesos a los que se enfrentan la mayoría de los autores, entenderás que no me cuesta nada empatizar con ellos y comprender la amplitud de sus necesidades. Aparte de los relatos, tengo también publicados cuentos infantiles y un manual de escritura narrativa.
-          Berta, muchas gracias por tu tiempo.
Las gracias a ti, Elena, de verdad, siempre es agradable que alguien muestre interés por nuestro trabajo y nos dé la oportunidad, de alguna manera, de contarnos. ¡Un abrazo!

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